A un año,
la invitación desafiante de nuestros obispos
Por Luis
Soto
Recuerdo el
día que me invitaron a aplicar para la posición de
Coordinador del Ministerio Juvenil Hispano en la Arquidiócesis.
La pastoral juvenil ha sido siempre mi ministerio favorito y ahora
tenía la oportunidad de seguir haciéndolo. Yo, debo
confesar, no tenía idea clara de lo que tendría que
hacer, ni de cómo comenzar, pero tenía las ganas y
la experiencia abultadas y pidiéndome que tomara la oportunidad.
Ha pasado un año, se ha ido volando para ser sincero, y me
encuentro feliz y entusiasmado por esta aventura que ha dado a mi
vida nuevas dimensiones y nuevos desafíos.
Después
de un año, puedo decir que muchas cosas se han hecho bien
y que otras necesitamos trabajar con más fuerza. Sería
largo mencionar cada reunión con líderes, cada actividad
llena de vida y llena de Dios: retiros, misas, convivencias, torneo
deportivo, conciertos, encuentros, jornadas de formación,
y cada una de las calladas pero efectivas visitas a los grupos.
Creo que vamos por buen camino, al menos que alguien diga lo contrario.
Hemos iniciado
el primer curso de certificación arquidiocesana en pastoral
juvenil en español. La respuesta ha sido arrasadora, más
de 60 estudiantes inscritos, siendo ellos potenciales líderes
preparados para la pastoral juvenil en la Arquidiócesis.
Espero que todos perseveren porque el curso es largo y nos queda
mucho camino por recorrer.
Precisamente
de eso quiero reflexionar, sobre el camino que nos queda por recorrer.
Un año es muy poco para ver frutos de un trabajo, yo he dicho
desde el principio que, al menos, siete años serán
la clave para decir si el camino que estamos siguiendo es el correcto
y podamos ver los frutos con grupos juveniles más fortalecidos
en la Arquidiócesis.
La carta pastoral
sobre el ministerio juvenil que el mes pasado publicaron nuestros
obispos y que puedes leer en este número de "El Pueblo
Católico", es una invitación desafiante: "Tu
juventud se renueva como las águilas". No hay nada más
que añadir a lo ya expuesto por nuestros obispos, pero quisiera
hacer incapié en ciertos detalles que nos invitan a renovarnos
como las águilas. Los jóvenes tenemos la renovación
y la juventud en medio de nuestro ser, somos los motores de la renovación,
somos los que empujamos al resto de la Iglesia, o como lo expresa
la carta, somos los que le damos contínua vitalidad a la
Iglesia.
Hay ciertos
lineamientos de la carta que ya hemos estado siguiendo en nuestro
ministerio con Jóvenes hispanos, pero otros que nos desafían
a ir más allá. ¿Qué hemos hecho desde
la pastoral juvenil para promover las vocaciones al sacerdocio y
la vida religiosa entre los hispanos? Tendremos que trabajar muy
fuerte en esto en el próximo año. ¿Qué
hemos hecho para dar un espacio a los distintos grupos de jóvenes
presentes en nuestra realidad juvenil hispana? Me refiero al ministerio
con pandillas, ministerio con adolescentes que está aún
en sus inicios, ministerio con matrimonios jóvenes, los cuales
merecen una atención y un espacio especial.
En cuanto a
la formación creo que debemos revisar todos nuestros programas
para poder responder de mejor manera al llamado de nuestros obispos.
No todos nuestros programas incluyen formación humana y creo
que esto debemos trabajarlo mejor. Acerca de una atmósfera
que invita, creo que es otro de los puntos por mejorar, nuestros
grupos deberían ser más abiertos, abiertos a otros
grupos y a otros jóvenes. Además, creo que ha llegado
el momento que nuestro ministerio juvenil hispano salga de las catacumbas
en las que se encuentra, muchos católicos ni siquiera saben
de la gran presencia de jóvenes hispanos en nuestra Arquidióceses.
Es el momento de ser protagonistas en la vida de la Iglesia Arquidiocesana,
de abrirnos a nuestros hermanos de otras culturas para enriquecernos
con ellas y para enriquecer con lo que de positivo tiene la nuestra.
Te invito a
leer la carta pastoral y a meditarla en medio de tu comunidad juvenil
o de jóvenes adultos. Tomen de ella las iniciativas que se
desprendan y trabajen duro por ponerlas en práctica. Yo los
invito a que, como nos piden nuestros obispos, nuestra pastoral
juvenil se renueve como las águilas. Para mi, personalmente,
ha sido una invitación a la renovación de mi vida
en Cristo, lo cual nunca termina, y a la renovación de mi
ministerio con jóvenes, espero que lo sea también
para ustedes.
Luis Soto,
es el Coordinador del Misterio Juvenil Hispano en la Arquidiócesis
de Denver.
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