Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver • Setiembre 2003

A un año, la invitación desafiante de nuestros obispos

Por Luis Soto

Recuerdo el día que me invitaron a aplicar para la posición de Coordinador del Ministerio Juvenil Hispano en la Arquidiócesis. La pastoral juvenil ha sido siempre mi ministerio favorito y ahora tenía la oportunidad de seguir haciéndolo. Yo, debo confesar, no tenía idea clara de lo que tendría que hacer, ni de cómo comenzar, pero tenía las ganas y la experiencia abultadas y pidiéndome que tomara la oportunidad. Ha pasado un año, se ha ido volando para ser sincero, y me encuentro feliz y entusiasmado por esta aventura que ha dado a mi vida nuevas dimensiones y nuevos desafíos.

Después de un año, puedo decir que muchas cosas se han hecho bien y que otras necesitamos trabajar con más fuerza. Sería largo mencionar cada reunión con líderes, cada actividad llena de vida y llena de Dios: retiros, misas, convivencias, torneo deportivo, conciertos, encuentros, jornadas de formación, y cada una de las calladas pero efectivas visitas a los grupos. Creo que vamos por buen camino, al menos que alguien diga lo contrario.

Hemos iniciado el primer curso de certificación arquidiocesana en pastoral juvenil en español. La respuesta ha sido arrasadora, más de 60 estudiantes inscritos, siendo ellos potenciales líderes preparados para la pastoral juvenil en la Arquidiócesis. Espero que todos perseveren porque el curso es largo y nos queda mucho camino por recorrer.

Precisamente de eso quiero reflexionar, sobre el camino que nos queda por recorrer. Un año es muy poco para ver frutos de un trabajo, yo he dicho desde el principio que, al menos, siete años serán la clave para decir si el camino que estamos siguiendo es el correcto y podamos ver los frutos con grupos juveniles más fortalecidos en la Arquidiócesis.

La carta pastoral sobre el ministerio juvenil que el mes pasado publicaron nuestros obispos y que puedes leer en este número de "El Pueblo Católico", es una invitación desafiante: "Tu juventud se renueva como las águilas". No hay nada más que añadir a lo ya expuesto por nuestros obispos, pero quisiera hacer incapié en ciertos detalles que nos invitan a renovarnos como las águilas. Los jóvenes tenemos la renovación y la juventud en medio de nuestro ser, somos los motores de la renovación, somos los que empujamos al resto de la Iglesia, o como lo expresa la carta, somos los que le damos contínua vitalidad a la Iglesia.

Hay ciertos lineamientos de la carta que ya hemos estado siguiendo en nuestro ministerio con Jóvenes hispanos, pero otros que nos desafían a ir más allá. ¿Qué hemos hecho desde la pastoral juvenil para promover las vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa entre los hispanos? Tendremos que trabajar muy fuerte en esto en el próximo año. ¿Qué hemos hecho para dar un espacio a los distintos grupos de jóvenes presentes en nuestra realidad juvenil hispana? Me refiero al ministerio con pandillas, ministerio con adolescentes que está aún en sus inicios, ministerio con matrimonios jóvenes, los cuales merecen una atención y un espacio especial.

En cuanto a la formación creo que debemos revisar todos nuestros programas para poder responder de mejor manera al llamado de nuestros obispos. No todos nuestros programas incluyen formación humana y creo que esto debemos trabajarlo mejor. Acerca de una atmósfera que invita, creo que es otro de los puntos por mejorar, nuestros grupos deberían ser más abiertos, abiertos a otros grupos y a otros jóvenes. Además, creo que ha llegado el momento que nuestro ministerio juvenil hispano salga de las catacumbas en las que se encuentra, muchos católicos ni siquiera saben de la gran presencia de jóvenes hispanos en nuestra Arquidióceses. Es el momento de ser protagonistas en la vida de la Iglesia Arquidiocesana, de abrirnos a nuestros hermanos de otras culturas para enriquecernos con ellas y para enriquecer con lo que de positivo tiene la nuestra.

Te invito a leer la carta pastoral y a meditarla en medio de tu comunidad juvenil o de jóvenes adultos. Tomen de ella las iniciativas que se desprendan y trabajen duro por ponerlas en práctica. Yo los invito a que, como nos piden nuestros obispos, nuestra pastoral juvenil se renueve como las águilas. Para mi, personalmente, ha sido una invitación a la renovación de mi vida en Cristo, lo cual nunca termina, y a la renovación de mi ministerio con jóvenes, espero que lo sea también para ustedes.

Luis Soto, es el Coordinador del Misterio Juvenil Hispano en la Arquidiócesis de Denver.


 
 

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