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Iglesia no permanecerá
pasiva ante marginación indígena, afirma Nuncio en México
MÉXICO DF, (ACI).- En
la celebración por la toma de posesión de Mons. José Luis Chávez
Botello como nuevo Obispo de Tuxtla Gutiérrez, el Nuncio Apostólico
en México, Mons. Giuseppe Bertello, afirmó esta semana que la Iglesia
no se quedará más en silencio ni permanecerá pasiva ante la marginación
de los pueblos indígenas de Latinoamérica.
El representante del
Papa Juan Pablo II hizo un llamado a "hacer que la verdad sobre
Cristo y la verdad sobre el hombre penetren profundamente todos
los estratos de la sociedad mexicana y la transformen". "Urge recuperar
y presentar, una vez más, el verdadero rostro de la fe cristiana,
que no es simplemente un conjunto de proposiciones que se han de
acoger, sino un conocimiento de Cristo vivido personalmente, una
memoria viva de sus mandamientos", agregó el Nuncio.
Al dirigirse a los demás
obispos, Mons. Bertello dijo que "frente a los problemas actuales,
el Obispo trata de ver cuál es su dimensión cristiana, llevando
un mensaje de esperanza sobre todo en lo que se refiere a la dignidad
del hombre". "El Obispo es defensor y padre de los pobres, es el
promotor de la justicia y de la paz, debe colaborar en la tarea
de crear una sociedad nueva a la medida del hombre", afirmó.
En la ceremonia participaron
indígenas de diversas regiones del estado, quienes dieron la bienvenida
a los prelados con una mezcla de ritos católicos y autóctonos: quemaron
copal y cantaron en sus lenguas acompañados de instrumentos regionales.
Asimismo, estuvieron presentes, entre otros, el Cardenal Juan Sandoval
Iñiguez y los obispos Onésimo Cepeda Silva, Luis Morales Reyes,
Felipe Aguirre Franco, Juan José Sepúlveda Ruiz Velasco y Felipe
Arizmendi Esquivel.
El racismo es pecado,
dice la Santa Sede
VATICANO, (ACI) .- En
el marco de una conferencia mundial sobre el racismo que casi naufragó
tras la retirada de la delegación norteamericana e israelí, el Arzobispo
Diarmuid Martin, Observador Permanente de la Santa Sede ante la
Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, recordó la posición del
Vaticano sobre este problema mundial: el racismo es pecado.
Al hablar durante la
Conferencia Mundial contra el racismo, la discriminación racial,
la xenofobia y la intolerancia relacionada, que se celebra en Durban
(Sudáfrica) del 31 de agosto al 7 de septiembre, Mons. Martin señaló
que el racismo es "un pecado" y fundamentalmente, "una mentira,
un concepto inventado deliberadamente para crear división en la
humanidad". "Esta Conferencia debe centrarse en la verdad: la verdad
que concierne a la dignidad humana, la verdad concerniente a la
unidad fundamental de la familia humana.
Es una Conferencia sobre
la fundación ética de una nueva comunidad mundial". "La Santa Sede
reconoce la contribución insustituible que la familia de las Naciones
Unidas ha dado y da para afrontar la desigualdad y la exclusión
en el mundo actual". "Esta Conferencia marcará seguramente un nuevo
y significante paso en los esfuerzos de la comunidad de las naciones",
afirmó.
La erradicación del
racismo, subrayó el Prelado, no es un proceso fácil; éste requiere
que "examinemos la realidad de la historia, no para permanecer atrapados
en el pasado, sino para empezar a construir honestamente un futuro
diferente". Mons. Martin también recordó las palabras del Papa Juan
Pablo II, quien ha afirmado que "No se puede ser prisionero del
pasado: es necesaria para cada uno y para los pueblos, una especie
de 'purificación de la memoria'".
Para esa purificación,
dijo el Prelado, es necesario que "analicemos con honradez nuestra
historia personal, comunitaria y nacional y reconozcamos aquellos
aspectos menos nobles que han contribuido a la marginación de hoy,
para de esa manera reforzar nuestro deseo de hacer de la era de
la globalización una era de encuentro, incorporación y solidaridad".
Educación y Familia
Refiriéndose a continuación
a la cuestión de los emigrantes y refugiados, Mons. Martin subrayó
que el fenómeno de las migraciones puede engendrar prosperidad y
ayudar a reducir las desigualdades, favoreciendo el encuentro entre
las culturas. "Pero hoy en día, los emigrantes, sobre todo aquellos
que vienen de un contexto cultural diferente pueden ser fácilmente
objeto de discriminación racial, de intolerancia, de explotación
y de violencia", agregó. Monseñor Martin puso de relieve el "papel
fundamental de la educación en la lucha contra el racismo.
Dicha educación debe
empezar en la familia". Y la familia "debe ser la primera escuela
en la que son firmemente rechazadas las raíces del comportamiento
racista". Por otra parte, añadió, los medios de comunicación "tienen
una responsabilidad especial para evitar toda provocación de sentimientos
racistas". "Hablando hace unos días sobre esta Conferencia -continuó--,
Juan Pablo II hizo un llamamiento a todos los creyentes, afirmando
que no podemos llamar verdaderamente a Dios padre de todos si rechazamos
tratar como a hermanos a todas las personas, creadas a imagen de
Dios".
Finalmente, el Arzobispo
Martin manifestó el deseo de que "uno de los frutos de la Conferencia
sea el comienzo de una nueva cooperación internacional entre gobiernos,
sociedad civil, grupos religiosos y medios de comunicación, e individuos
previsores y valientes, para trabajar juntos y ayudar a construir
una imagen de la humanidad que realmente vive en unidad. Este es
en efecto el designio de Dios para la familia humana".
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