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Los Obispos son los sucesores de
los apóstoles, amigos cercanos del Señor Jesús. Monseñor Samuel
J. Aquila, quien hasta hace unas semanas se desempeñaba como rector
del Seminario San Juan María Vianney en la Arquidiócesis de Denver,
fue consagrado Obispo Coadjutor de la Diócesis de Fargo, el pasado
24 de agosto. En una ceremonia eucarística muy emotiva, Mons. Aquila,
quien este año celebró sus 25 años de sacerdote al servicio de la
Iglesia en el Norte de Colorado, fue ordenado obispo por Monseñor
Harry Flynn, Arzobispo de St. Paul-Minneapolis en la Catedral St.
Mary de Fargo.
En la Misa Solemne estuvo
presente el Cardenal J. Francis Stafford, Presidente del Pontificio
Consejo para los Laicos, quien conocía muy de cerca al nuevo obispo.
La Eucaristía, presidida por Mons. Flynn, fue concelebrada por Monseñor
Carlos J. Chaput, Arzobispo de Denver; Monseñor James Sullivan,
Obispo de Fargo; Mons. Gabriel Montalvo, Nuncio Apostólico de los
Estados Unidos, cerca de 30 obispos y más de 200 sacerdotes de la
Diócesis de Fargo, Arquidiócesis de Denver y otras diócesis del
país. "La ordenación episcopal de Monseñor Sam ha sido una bendición
para la Iglesia católica en Estados Unidos especialmente para la
diócesis de Fargo. Fue una ceremonia muy profunda, espiritual y
llena de gozo por la presencia de Dios", señaló el Sr. Mario Salazar,
Encargado de los Jóvenes de la Parroquia Santa Teresa en Aurora,
quien viajó a Fargo para la Ordenación Episcopal junto con su esposa
Alexandra. Salazar, quien conoce a Mons. Aquila hace más de cuatro
años, añadió que "el ´Padre Sam´ -como siempre lo llamó- es un hombre
de Dios que me ha enseñado a servir a la Iglesia con mucha generosidad
y a responder al llamado de Dios en mi vida cotidiana. Comparto
con mucha alegría el gozo de su ordenación como Obispo".
El Nuncio Apostólico,
Mons. Montalvo, leyó la bula pontificia donde el Papa Juan Pablo
II autorizaba la ordenación de Mons. Samuel J. Aquila. Después de
la lectura, el nuevo obispo recibió el documento pontificio lo desenrolló
y lo mostró a toda la congregación reunida, quien respondió a su
gesto con un prolongado y caluroso aplauso. La homilía de Mons.
Flynn fue muy elocuente y ofreció palabras de aliento y consejo
al futuro obispo. "El título de obispo no es de honor sino de función
… un obispo está para servir y no para dirigir", señaló el Prelado
y añadió que "el mayor debe comportarse como el último, y el líder
como aquel que sirve". En este sentido, Mons. Flynn enfatizó que
Mons. Sullivan es un gran ejemplo a seguir.
Uno de los momentos más
intensos de la ceremonia fue el rezo de las letanías a los santos
y santas de la Iglesia, un momento de gran comunión. Como símbolo
de su total entrega y donación, Mons. Aquila, se postró en el suelo
mientras toda la asamblea rezaba a todos los santos que ya gozan
de la felicidad eterna. Posteriormente, se produjo la imposición
de las manos sobre Mons. Aquila, primero por parte del celebrante
principal, seguido de los concelebrantes y luego todos sus nuevos
hermanos Obispos.
Más adelante, el nuevo
Obispo recibió la mitra y el báculo, símbolos de su nueva responsabilidad
en la Iglesia. El gozo que Mons. Aquila irradiaba en su rostro,
hablaba de un sacerdote con un gran deseo de servir a su Iglesia.
"Ha sido una bendición, un momento de gozo verdadero", señaló Mons.
Aquila. "En cada una de las etapas de mi vida, ha habido siempre
un soltar las redes para seguir al Señor … primero tuve que dejar
a mi familia. Y ahora, después de 25 años como sacerdote en la Arquidiócesis
de Denver, estoy soltando esta red con el fin de responder a un
nuevo llamado de servicio que Dios da", añadió. Numerosos miembros
de la familia de Mons. Aquila estuvieron presentes en la ceremonia,
la mayoría de ellos viajó desde California, lugar de nacimiento
del nuevo Obispo. Linda Ofstead, hermana de Mons. Aquila, manifestó
que para ella su hermano ha sido llamado por Dios para algo muy
especial desde hace ya varios años. "La primera vez que lo escuché
hablar en su primera misa, fue igualmente asombroso e inspirador…
realmente creo que la mano de Dios está puesta en él", enfatizó
la Sra. Ofstead.
Asimismo, expresó sentirse
muy conmovida de ver cuanta gente en Denver ha sido apelada en sus
vidas por Mons. Aquila. "Ver a su gente de Denver y cuán querido
es, es una perspectiva totalmente diferente de alguien que tú siempre
has conocido y amado", dijo su hermana.
La Diócesis de Fargo
cuenta con 159 parroquias, 12 escuelas católicas de primaria, cinco
escuelas católicas de secundaria y un seminario. La diversidad de
su población se hizo evidente el día anterior a la ordenación en
la que se celebraron las Vísperas Solemnes. Veinticuatro grupos
ofrecieron palabras de bienvenida y dieron regalos a Mons. Aquila.
Entre los grupos se encontraban comunidades de indios, rusos-alemanes,
polacos, checoslovacos e hispanos.
La alegría de la ordenación
episcopal de Mons. Aquila concluyó con una recepción abierta para
todo aquel fiel que quisiese compartir el tener un nuevo obispo
en la Iglesia. El Padre James Gross, párroco de dos parroquias rurales
en los pueblos de Mooreton y Mantador, señaló que la personalidad
de Mons. Aquila "nos traerá una energía y entusiasmo, que creo será
contagiante".
Una muestra de esa energía
en la Arquidiócesis de Denver, fue su deseo de conocer siempre a
la persona humana cualquiera que fuese su cultura. Mons. Aquila
siempre mostró interés por la comunidad hispana. Incluso el año
pasado estuvo seis semanas en México para aprender el español y
poder tener una mayor comunicación, comprensión y cercanía con la
comunidad hispana. Nuevos retos se le presentarán ahora en su nuevo
hogar y misión en la Diócesis de Fargo.
A través del periódico
El Pueblo Católico pedimos al Señor Jesús y Nuestra Señora de Guadalupe,
Patrona de las Américas, que acompañen a Mons. Aquila en la nueva
misión que Dios le ha encomendado como pastor de la Iglesia de los
Estados Unidos.
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