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Jóvenes
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¡Tan sólo soy un adolescente! |
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Regularmente, cuando estamos en la adolescencia sufrimos tantos cambios, que no sabemos a dónde vamos, ni qué queremos. Desde cosas muy pequeñas y sencillas hasta asuntos más importantes. Por ejemplo, muchas veces, cuando somos adolescentes, no nos importa si recojemos nuestro cuarto o no. Casi siempre esto nos ocasiona una discusión con nuestros padres. Así, el vestirnos a nuestro estilo, es algo que también ocasiona conflicto con ellos. Nosotros sentimos más el deseo de complacerlos cuando ellos aprecian nuestra forma de vestir y no cuando nos quieren imponer algo. El que nos acepten y nos den la confianza, es más acogedor a que nos ataquen con preguntas y traten de forzarnos a confiarles nuestras intimidades. Después de la aceptación viene la confianza... Cuando hacemos lo que queremos y ellos no saben ni lo que hacemos, ni donde andamos, esto nos hace sentirnos perdidos, solos y abandonados. Pero al mismo tiempo, a veces ellos nos muestran su afecto frente a nuestros amigos y en ocasiones nos da pena, y esto no lo sentimos no porque no los querramos, sino porque queremos sentirnos grandes frente a los demás ... cosas de nuestra edad. Sin embargo, creo que nosotros como adolescentes, debemos entenderlos y platicar abiertamente con nuestros padres, tratar de mejorar nuestra relación como hijos adolescentes, y entender que algun día vamos a ser padres como ellos. Algunas veces, nuestros padres condicionan nuestro amor. ¿Por qúe digo esto? Porque si por ejemplo tenemos buenos grados en el colegio, todo está bien. Pero a nosotros nos gusta que nos quieran no por los éxitos que obtengamos o por lo que hayamos aprendido, sino por lo que somos. A nosotros nos gusta que nos ayuden a desarrollar nuestras cualidades. ¡Es más importante llegar a ser un buen ser humano, que todo un profesional lleno de éxitos pero vacío por dentro! Sería excelente que ambas cosas pudieran ser combinadas. Pero más que todo, lo más importante es el enriquecer nuestra relación con Dios. Él es quien nos guía, y si nosotros pedimos su ayuda Él nos escucha y nos enseña el mejor camino para nuestra felicidad y nuestro bien; nosotros los jóvenes debemos entablar una profunda amistad con el Señor, esto hace que nos sintamos protegidos y seguros de que siempre tendremos a alguien en quien confiar sin condiciones. Y nunca tendremos una respuesta negativa de Él, porque Dios es Amor y eso es lo que Él nos ofrece siempre. Creo que el ser adolescente es una de las etapas más difíciles de nuestra vida... sin embargo, es una de las más bellas épocas. ¡Un adolescente tiene el futuro en sus manos, y el futuro depende de nosotros, pero que mejor que ofrecer nuestra juventud y anhelos al Senor, que es el que nos guia siempre! N.I.R. Anticipadamente les damos las gracias, por favor nos pueden escribir al siguiente e-mail elpueblo@archden.org o llamenos al telefono 303-715-3219. |
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