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Columnas de opinión: Exmo. Mons. José H. Gomez, Obispo Auxiliar de Denver

El sol, el viento y nosotros

Por Mons. José Gomez

Una de las historias más fascinantes de mi infancia es aquella fábula que relata la apuesta que un día hicieron el sol y el viento. El viento, que se consideraba más poderoso que el sol y se encontraba ansioso por demostrarlo, retó a éste a una contienda: cuál de los dos podía lograr en el menor tiempo posible, quitarle el abrigo a un caminante que pasaba por allí.

El sol aceptó el desafío, pero el viento reclamó ser el primero en intentar. Comenzó entonces el viento a soplar con toda su fuerza, pero mientras más soplaba, más el viajero cerraba el abrigo y lo sujetaba contra su cuerpo. Cansado y derrotado, el viento cedió su turno al sol. Éste no hizo más que lanzar sus cálidos rayos sobre la tierra y rodear de un alegre y grato calor al viajero, el cual, ante el repentino clima veraniego, decidió quitarseél solo el abrigo.El sol, con una serena calidez, había vencido. San Pablo nos dice que la vida del cristiano es un "despojarse" y un "revestirse".

Despojarse del hombre viejo -es decir, de todos los hábitos que son consecuencia del pecado- y revestirse de la nueva naturaleza, aquella que encuentra su pleno modelo en el Señor Jesús. El Papa Juan Pablo II nos ha invitado a todos los católicos no sólo a vivir este proceso de conversión de manera personal, sino también a anunciarlo en todo momento y en todo lugar, "a tiempo y a destiempo", en un nuevo impulso evangelizador que lleve al mundo a comprender que sólo el cambio del ser humano puede traer un orden social de justicia, prosperidad y reconciliación.

Pero el Santo Padre ha señalado también que este anuncio del Evangelio requiere de nosotros los católicos, un esfuerzo especial de "imaginación misionera". Tenemos que llegar a quienes están a nuestro alrededor, pero tenemos que hacerlo con creatividad y con eficacia. Y allí es donde creo que el ejemplo del sol es de utilidad e inspiración. El sol recurre a la calidez y la alegría de sus rayos para que el caminante se despoje de su abrigo y se revista de su calor. De manera similar, nosotros católicos hispanos del Norte de Colorado, estamos llamados a actuar con eficaz caridad.

No todos tenemos cualidades para predicar con elocuencia o el tiempo necesario para dedicarnos de manera estable a la catequesis. Pero todos podemos ser como el sol: testimoniar con nuestra vida y nuestra acción cotidiana - hecha oración - la calidez y la luz que brotan de Aquel a quien el Evangelio llama "el Sol que nace de lo alto", el Señor Jesús.

Los hispanos de la arquidiócesis de Denver estamos pues llamados a ser protagonistas, no importa dónde nos encontremos en la vida, de esta nueva evangelización convocada por el Papa Juan Pablo II para el nuevo milenio. No se trata sólo de un desafío o de una "tarea": es también una maravillosa aventura.

Parte de esta aventura y de este impulso evangelizador es esta edición completamente renovada de El Pueblo Católico que tienes en tus manos. Con su crecimiento en páginas y en contenido, nuestro Arzobispo Charles Chaput y yo, como Obispo auxiliar, hemos querido hacer elocuente no sólo el cariño especial, sino la gran esperanza que tenemos puestos en los católicos hispanos del Norte de Colorado.

Y por eso, el sol naciente que ilustra esta portada, quiere ser el augurio de un nuevo amanecer del Evangelio en estas tierras. Un nuevo amanecer que llegue gracias al compromiso de cada uno de nosotros, católicos hispanos, de anunciar el Evangelio con nuestra palabra, pero sobre todo, con nuestra vida. Que Dios los bendiga a todos y bienvenidos a esta nueva etapa de "El Pueblo Católico".


Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rosanna Goñi
Director General: Gregorio Kail