Del Mes de
las Misiones y tu compromiso como bautizado
Hola amigo,
¿cómo estás? Espero que contento y con mucha
motivación por la vida.
Este mes de
octubre es el mes de de las Misiones y también el mes del
Rosario. Hoy aquí compartiremos un poco sobre la actividad
misionera de la Iglesia.
Como bien sabrás,
antes de volver al Padre, Jesús dejó a los apóstoles
la gran tarea de hacer llegar su Palabra por todo el mundo. Esto
se conoce como el mandato misionero. Y así comenzaron, en
el mundo entonces conocido para ellos, a predicar pueblo por pueblo
hasta llegar a Europa. En el camino, obviamente muchos fueron muriendo
y otros muchos continuaban con la tarea que los otros ya no podían.
Así fue como la Buena Nueva de la Muerte y Resurrección
de Jesucristo comenzó a darse a conocer por aquellos lugares
del mundo.
A nuestros
países en América el primer conocimiento de Cristo
llegó con la venida de los españoles y portugueses.
Junto a los conquistadores venían misioneros con la difícil
tarea de dar a conocer a los entonces pueblos indígenas,
la salvación a través del descubrimiento de Cristo
en sus vidas. Así fue como llegaron los primeros misioneros.
Tú sabes las fechas, junto con Cristóbal Colón
y las siguientes expediciones. Así que estamos hablando que
hace más de 500 años que llegó el Evangelio
a nuestras tierras.
Desde los inicios,
la labor misionera ha sido la conversión y bautizo, catequesis
y formación de líderes para el establecimiento de
la comunidad cristiana local, y cuando ésta se establece,
el misionero parte a continuar la misma labor en otra parte donde
más lo necesiten. Así fue como se fueron formando
parroquias, diócesis, arquidiócesis y cada diócesis
logró tener vocaciones sacerdotales locales, etc. Es un poco
de la historia misionera hasta que llegamos al presente, donde tú
puedes participar en una parroquia establecida dentro de una diócesis.
Sin embargo, la labor misionera de la Iglesia no terminó
cuando a ti a mi nos bautizaron, fuimos al catecismo o hicimos la
primera comunión. Es así como hace más de 2,000
años, existen hoy muchos misioneros trabajando en tierra
de misión, es decir, en aquellos países donde el anuncio
del Evangelio no ha llegado. Esos misioneros dejan todo atrás,
familia, idioma, cultura, su tierra, para ir con los que todavía
no han escuchado de Jesucristo.
Pero la labor
misionera de la Iglesia, nos recuerda el Concilio Vaticano II, es
un compromiso de todo bautizado, o sea que tú y yo no nos
escapamos aunque nos queramos hacer un poco locos. Y no sólo
se refiere a que hagamos por los demás algo aquí donde
vivimos, en nuestros países mal que bien todos sabemos de
Jesucristo, que lo sigamos ya es otra cosa, pero aquí ya
se conoce de Él. Más que nada, y a eso nos motiva
este Mes de las Misiones, es a renovar nuestro compromiso por colaborar
con la Evangelización del mundo, allá, en aquellos
lugares, principalmente de África, Asia y Oceanía,
donde todavía no han escuchado hablar de Jesús, donde
cada día mueren niños de hambre y sin haber nunca
sabido de un Buen Pastor que los ama.
El tercer domingo
de octubre se dedica de manera especial por las misiones, pero todo
este mes, y porqué no, toda tu vida puedes y debes tener
un compromiso misionero y aquí te voy a decir cuatro acciones
concretas que puedes realizar: la primera es con tu oración,
tanto por los misioneros y misioneras como porque el Señor
abra los oídos de aquellos a quienes quieren llegar. La segunda
forma de ayuda misionera es ofreciendo sacrificios, es decir, que
cuando tengas un dolor, pena o sufrimiento, físico o emocional,
te acuerdes de ofrecerlo a Dios por el continuo trabajo de evangelización.
La tercera manera es con nuestra ayuda económica, recuerda
especialmente que el tercer domingo de octubre la colecta que se
recauda en las Misas es enviada directamente para apoyar los trabajos
misioneros. Todos los católicos del mundo nos unimos ese
día para dar un poquito más.
Finalmente,
la cuarta y definitiva forma de ayudar al servicio misionero es
con tu propia vida; es decir, si Dios te llama para consagrar tu
vida como misionero o misionera.
Así
pues hoy te quiero motivar a no olvidarnos que en muchas otras partes
del mundo todavía no conocen a Jesús como tú
y yo, no hay Misas, no hay catecismo, ni grupo de jóvenes.
Y ese compromiso por compartir la alegría de ser hijos de
Dios, es de todos los cristianos. En este momento 3 cuartas partes
de la población del mundo, no conocen todavía a Jesucristo.
Es mucho trabajo, no se ha detenido, y tú puedes ayudar hoy.
Paz
Abraham
Escríbeme
a: Paz_abraham@hotmail.com
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