Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver • Octubre 2003

Algunas cosas cambian, otras no

Por Monseñor Chaput

(Esta columna de opinión fue publicada hace algunas semanas en el Denver Catholic Register)

En el verano de 1963, una amiga mía -- que tenía sólo 11 años en aquel entonces – se fue con su familia a visitar a su hermana que se había casado y se había mudado a Birmingham, Alabama. Paró en un pueblo en una pequeña estación de gasolina en Alabama un domingo en la mañana, su padre preguntó donde podía encontrar la Iglesia católica local. Quien lo atendía sólo murmuró y dijo "no tenemos nada de eso por aquí".

La familia terminó de llenar el tanque de gasolina salió de la estación – y dos cuadras más allá, cruzaron la Iglesia local.

La mayoría de gente de mi edad recuerda los años 60´ en el Sur como un tiempo de problemas intensos por los derechos humanos. Junto a la penetrante discriminación racial, la cultura del Sur usualmente guardaba una sospecha sobre los católicos, judíos y otras minorías. Los católicos eran pocos y dispersos. En el sur profundo, como Alabama, ser católico usualmente significaba estar bloqueado de liderazgo político y social.

Hoy, la mayoría del sur antiguo ha terminado. Ciudades como Atlanta y Raleigh-Durham son mayormente centros cosmopolitas. Tiempo, reforma social e inmigración han transformado la economía junto al sistema político. El Sur hoy en día es un tributo tanto al coraje de los activistas de derechos civiles hace 40 años como al bien de las mismas personas del sur.

La mayoría de las personas, la mayor parte del tiempo, quieren hacer lo correcto. Y cuando cambian, también cambian el mundo en el que habitan, siendo ésta una de las razones por las que la Arquidiócesis de Atlanta puede congregar ahora miles de católicos entusiastas para que participen del Congreso Eucarístico cada año, en un estado donde los católicos fueron alguna vez ciudadanos de segunda clase. Esto explica también por qué un practicante católico, como William H. Pryor, puede llegar a ser el Fiscal General de Alabama – algo que era cercano a lo inconsebible dos décadas atrás.

Nunca he conocido al Sr. Pryor, pero su vida política es un tema de gran alcance público. Ha servido al estado de Alabama con distinción, reforzando las leyes y decisiones de la corte de manera justa y consiste. Es por esto que el Presidente Bush lo nominó a la 11ra Corte de Circuitos de Apelación, y el Comité Judicial del Senado lo aprobó hace unos meses por consideración de todo el Senado.

Pero el debate del comité en torno a Pryor fue desagradable, y el voto para sugerir su nominación se dividió de manera exacta en líneas partidarias. ¿Por qué? Porque el Sr. Pryor cree que la enseñanza católica respecto de la santidad de la vida humana es verdadera; que la decisión Roe contra Wade de 1973 de la Corte Suprema fue un error pobremente razonado; y que el aborto está mal en cualquier circunstancia, incluso en casos de violación e insesto. Como consecuencia, los norteamericanos fueron sometidos al bizarro espectáculo de que los senadores no católicos Orrin Hatch y Jeff Sessions defiendan los derechos religiosos constitucionalmente protegidos del Sr. Pryor ante sus críticos, incluyendo al senador Richard Durban, un católico partidario del "derecho al aborto".

Según el Senador Durban (en un reportaje de la cadena EWTN), "muchos católicos que se oponen al aborto personalmente no creen que la ley general debería prohibir el aborto para todos los demás, en casos extremos como violación, incesto o riesgo para la vida de la madre". Este tipo de propaganda llena de orgullos a los grupos de presión favorables al aborto, pero debería ofender a cualquier católico serio. Por lo menos, los miembros católicos del congreso como el senador Durban debería realmente leer y rezar el Catecismo de la Iglesia Católica y la Encíclica "Evangelium Vitae" antes de explicar la fe católica a cualquiera.

Más aún, deberían tratar de hacer algo respecto a su "oposición personal" al aborto apoyando competentes nombramientos judiciales pro-vida. De otra forma, simplemente demuestran lo que mucha gente ya cree: que una nueva forma de discriminación religiosa es más que bienvenida en el Capitolio, incluso entre funcionarios que se profesan católicos.

Algunas cosas cambian, pero otras no. El prejuicio contra el "papismo" está vivo y activo en los Estados Unidos. Sólo que tiene una dirección diferente. Pero por lo menos algunas personas en Alabama saben dónde se encuentra la Iglesia católica –y qué posición tiene- incluso a pesar que algunas personas en Washington aparentemente no lo saben.


 
 

Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rossana Goñi
Director General:
Rossana Goñi