Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver • Noviembre 2003

Diferencias entre matar o dejar morir a un ser humano: el caso de Terri Schiavo

Dr. Luis E. Raez

En estos días existe un debate público intenso en Estados Unidos debido al caso de Terri Schiavo. Ella sufrió una lesión cerebral aparentemente irreversible cuando estuvo hospitalizada hace más de 10 años. El esposo de Terri enjuició a los doctores por negligencia médica y logró obtener cerca de un millón de dolares en indeminizaciones por parte de los médicos. El esposo, durante el juicio conmovió al jurado diciendo que él "se iba a dedicar a cuidar a su esposa incluso si fuera necesario por el resto de su vida aun así la esposa no se recupere nunca". Sin embargo, en menos de un año luego del fallo en su favor, el esposo pidió que los doctores empiecen a tomar medidas como por ejemplo no reanimar a Terri en el caso que le falle el corazón. O acelerarle la muerte desconectándole del tubo de alimentación que tiene en el estómago. Al mismo tiempo, el esposo comenzó a frecuentar otras mujeres (actualmente convive con una de ellas quien dice que es su "novia").

Hace más de diez años que existe una batalla legal entre los padres y amigos de Terri -incluyendo la gente del hospicio que la cuida y no le cobran nada- contra el esposo. Hasta el mes de octubre habían logrado que el esposo no desconecte a Terri del tubo de comida y la deje morir de hambre y deshidratación. Un juez lamentablemente falló a favor del esposo y Terri fue desconectada del tubo y dejada sin comida y agua por casi cinco días. Los legisladores de Florida votaron dando una ley que autorizaba al gobernador de Florida, Jeb Bush, reinstalar el tubo de comida. Hecho que sucedió la semana pasada. El esposo ha prometido regresar a la corte a tratar de quitarle a Terri la comida y el agua nuevamente. Tanto él como los partidarios de la eutanasia dicen que Terri está en un "estado vegetativo persistente", quiere decir que abre los ojos pero no tiene conciencia. Lo que les da una excusa para dejarla morir privándola de los alimentos ya que, de acuerdo a ellos, "ese tipo de vida no es vida". Sin embargo, el testimonio de los padres, amigos e incluso el sacerdote que le lleva la communión hace tres años contradice este diagnóstico ya que parece que Terri ha respondido en algunas ocasiones a ciertos estímulos.

Ante esta situación, mi desacuerdo profundo se encuentra en el hecho de que actualmente tenemos la ciencia y tecnología para probar cuando el cerebro de una persona muere, que es la definición médica y moralmente aceptada de muerte. En ese caso no habría problema en desconectar a nadie de instrumentos que mantengan artificialmente latiendo el corazón o los pulmones de la persona que ya murió. Sin embargo, el diagnóstico de "estado vegetativo persisitente" es más controversial y menos exacto. Existe la idea general que cuanto más tiempo pase en este estadío, el chance de recuperarse es menor. En el caso de Terri debido a los testimonios de los familiares y amigos, el diagnóstico es más inexacto todavía, y a eso se agregan las intenciones del esposo que son cuestionables y no tienen el apoyo familiar.

Más que el debate por la vida o muerte de una paciente, este es un debate por la eutanasia en los Estados Unidos. Es imporante recordar que eutanasia significa hacer algo activa o pasivamente con el claro fin de matar a un sujeto. Los cristianos tenemos el concepto de "dejar morir" que significa: no prolongar innecesariamente por medios extraordinarios -como una maquina de ventilar- la vida de un paciente aumentando sus sufrimientos y dejar que el Plan de Dios, que es llevarse a la persona, continue. Terri, por ejemplo, no tiene ninguna máquina especial, ella se alimenta por un tubo en el estómago que es algo que muchos pacientes con cáncer cargan discretamente debajo de la ropa, no causa muchas molestias, y permite nutrir a la persona. También la Conferencia de Obispos Católicos Americanos en 1994 estableció claramente que es obligatorio dar agua y alimentos por el tiempo que el beneficio derivado de ello sea mayor que el dolor o sufrimiento que se pueda agregar a un paciente. Agua y alimentos no son considerados "medios extraordinarios" como las máquinas que mantienen la vida artificialmente. En este caso también queda claro que aunque Terri tenga un "estado vegetativo perisistente" (el sólo término es una ofensa a la diginidad de la persona ya que da a entender que la persona se valora por la utilidad que tiene para la sociedad, en este caso ninguna porque es como un vegetal), ésta complicación médica no es fatal. La muerte no es inminente y la expectativa de vida es larga como hasta ahora lo ha demonstrado sobreviviendo más de diez años.

Si Terri pierde los juicios y el esposo consigue que muera de hambre y sed, estarán abriendo en Florida y Estados Unidos la puerta para que las cortes legislen en favor de la eutanasia. De justificarse la muerte de Terri como legal y justa, hay un paso muy pequeño al aprobar la eutanasia de alguien que esté comatoso, o de alguien que esté demente, en consecuencia de alguien que esté derepente paralítico y así sucesivamente. Este principio llamado el de la "pendiente resbaladiza" ("slippery slope") se ve en todo el mundo cuando la "cultura de muerte" -como la llama el Papa Juan Pablo II- en la que vivimos empieza a destruir nuestros principios morales por pasos. Lo mismo se dio por ejemplo en Holanda, donde la eutanasia se legalizó para pacientes con cáncer terminal, luego las cortes se volvieron mas flexibles y ahora se permite la eutanasia a personas deprimidas sin ninguna enfermedad terminal o incluso de recien nacidos que puedan estar malformados.

En Estados Unidos aún tenemos presente la tragedia que fue la aprobación del aborto para una mujer supuestamente violada en 1973 -que confesó después de muchos años que había mentido- y luego las cortes se fueron flexibilizando hasta permitir el horrendo aborto de niños de nueve meses a punto de nacer -aborto parcial- que si Dios quiere será errradicado pronto de este país. Los casos como el de Terri son raros y de abrirse puertas para la eutanasia se estaría exponiendo a más de 3 millones de ciudadanos americanos. Estamos hablando de todos aquellos de edad avanzada, que viven en casas de ancianos y hospicios que serían facilmente amenazados por su poca lucidez mental o depresión, algo frecuente entre ellos.

Incluso el falso concepto de "matar por misericordia" es una aberración ya que sólo se hace eso con animales y no seres humanos que tienen una dignidad única, universal e irrenunciable dada por Dios aún en la peor enfermedad y estado físico. El valor de la vida de un ser humano no puede ser reducido o valorado por la utilidad que le representa a la sociedad.

La Iglesia católica siempre ha explicado claramente que la gente enferma o debilitada tiene derecho a ser cuidada y atendida para llevar la mejor vida posible, y atentar contra la vida de ellos es moralmente inaceptable. Asimismo, se reconoce que el paciente enfermo tiene derecho a una muerte digna en el sentido que no hay necesidad de aceptar procedimientos médicos extraordinarios que solamente agraven el sufrimiento del enfermo y le prolongen artificialmente la vida en una forma mínima. Lo que es totalmente contrario a la intención pasiva o activa de matar a una persona como en el caso de la eutanasia.

La vida de Terri Schiavo es tan valiosa como la vida de cualquier politico, deportista famoso o la vida de cualquiera de nosotros.

*El Dr. Luis E. Raez es Profesor Asistente de Medicina en la División de Hematología Clínica y Oncología, Departamento de Medicina del Sylvester Comprehensive Cancer Center en la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami.


 
 

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