Diferencias
entre matar o dejar morir a un ser humano: el caso de Terri Schiavo
Dr. Luis
E. Raez
En estos días
existe un debate público intenso en Estados Unidos debido
al caso de Terri Schiavo. Ella sufrió una lesión cerebral
aparentemente irreversible cuando estuvo hospitalizada hace más
de 10 años. El esposo de Terri enjuició a los doctores
por negligencia médica y logró obtener cerca de un
millón de dolares en indeminizaciones por parte de los médicos.
El esposo, durante el juicio conmovió al jurado diciendo
que él "se iba a dedicar a cuidar a su esposa incluso
si fuera necesario por el resto de su vida aun así la esposa
no se recupere nunca". Sin embargo, en menos de un año
luego del fallo en su favor, el esposo pidió que los doctores
empiecen a tomar medidas como por ejemplo no reanimar a Terri en
el caso que le falle el corazón. O acelerarle la muerte desconectándole
del tubo de alimentación que tiene en el estómago.
Al mismo tiempo, el esposo comenzó a frecuentar otras mujeres
(actualmente convive con una de ellas quien dice que es su "novia").
Hace más
de diez años que existe una batalla legal entre los padres
y amigos de Terri -incluyendo la gente del hospicio que la cuida
y no le cobran nada- contra el esposo. Hasta el mes de octubre habían
logrado que el esposo no desconecte a Terri del tubo de comida y
la deje morir de hambre y deshidratación. Un juez lamentablemente
falló a favor del esposo y Terri fue desconectada del tubo
y dejada sin comida y agua por casi cinco días. Los legisladores
de Florida votaron dando una ley que autorizaba al gobernador de
Florida, Jeb Bush, reinstalar el tubo de comida. Hecho que sucedió
la semana pasada. El esposo ha prometido regresar a la corte a tratar
de quitarle a Terri la comida y el agua nuevamente. Tanto él
como los partidarios de la eutanasia dicen que Terri está
en un "estado vegetativo persistente", quiere decir que
abre los ojos pero no tiene conciencia. Lo que les da una excusa
para dejarla morir privándola de los alimentos ya que, de
acuerdo a ellos, "ese tipo de vida no es vida". Sin embargo,
el testimonio de los padres, amigos e incluso el sacerdote que le
lleva la communión hace tres años contradice este
diagnóstico ya que parece que Terri ha respondido en algunas
ocasiones a ciertos estímulos.
Ante esta situación,
mi desacuerdo profundo se encuentra en el hecho de que actualmente
tenemos la ciencia y tecnología para probar cuando el cerebro
de una persona muere, que es la definición médica
y moralmente aceptada de muerte. En ese caso no habría problema
en desconectar a nadie de instrumentos que mantengan artificialmente
latiendo el corazón o los pulmones de la persona que ya murió.
Sin embargo, el diagnóstico de "estado vegetativo persisitente"
es más controversial y menos exacto. Existe la idea general
que cuanto más tiempo pase en este estadío, el chance
de recuperarse es menor. En el caso de Terri debido a los testimonios
de los familiares y amigos, el diagnóstico es más
inexacto todavía, y a eso se agregan las intenciones del
esposo que son cuestionables y no tienen el apoyo familiar.
Más
que el debate por la vida o muerte de una paciente, este es un debate
por la eutanasia en los Estados Unidos. Es imporante recordar que
eutanasia significa hacer algo activa o pasivamente con el claro
fin de matar a un sujeto. Los cristianos tenemos el concepto de
"dejar morir" que significa: no prolongar innecesariamente
por medios extraordinarios -como una maquina de ventilar- la vida
de un paciente aumentando sus sufrimientos y dejar que el Plan de
Dios, que es llevarse a la persona, continue. Terri, por ejemplo,
no tiene ninguna máquina especial, ella se alimenta por un
tubo en el estómago que es algo que muchos pacientes con
cáncer cargan discretamente debajo de la ropa, no causa muchas
molestias, y permite nutrir a la persona. También la Conferencia
de Obispos Católicos Americanos en 1994 estableció
claramente que es obligatorio dar agua y alimentos por el tiempo
que el beneficio derivado de ello sea mayor que el dolor o sufrimiento
que se pueda agregar a un paciente. Agua y alimentos no son considerados
"medios extraordinarios" como las máquinas que
mantienen la vida artificialmente. En este caso también queda
claro que aunque Terri tenga un "estado vegetativo perisistente"
(el sólo término es una ofensa a la diginidad de la
persona ya que da a entender que la persona se valora por la utilidad
que tiene para la sociedad, en este caso ninguna porque es como
un vegetal), ésta complicación médica no es
fatal. La muerte no es inminente y la expectativa de vida es larga
como hasta ahora lo ha demonstrado sobreviviendo más de diez
años.
Si Terri pierde
los juicios y el esposo consigue que muera de hambre y sed, estarán
abriendo en Florida y Estados Unidos la puerta para que las cortes
legislen en favor de la eutanasia. De justificarse la muerte de
Terri como legal y justa, hay un paso muy pequeño al aprobar
la eutanasia de alguien que esté comatoso, o de alguien que
esté demente, en consecuencia de alguien que esté
derepente paralítico y así sucesivamente. Este principio
llamado el de la "pendiente resbaladiza" ("slippery
slope") se ve en todo el mundo cuando la "cultura de muerte"
-como la llama el Papa Juan Pablo II- en la que vivimos empieza
a destruir nuestros principios morales por pasos. Lo mismo se dio
por ejemplo en Holanda, donde la eutanasia se legalizó para
pacientes con cáncer terminal, luego las cortes se volvieron
mas flexibles y ahora se permite la eutanasia a personas deprimidas
sin ninguna enfermedad terminal o incluso de recien nacidos que
puedan estar malformados.
En Estados
Unidos aún tenemos presente la tragedia que fue la aprobación
del aborto para una mujer supuestamente violada en 1973 -que confesó
después de muchos años que había mentido- y
luego las cortes se fueron flexibilizando hasta permitir el horrendo
aborto de niños de nueve meses a punto de nacer -aborto parcial-
que si Dios quiere será errradicado pronto de este país.
Los casos como el de Terri son raros y de abrirse puertas para la
eutanasia se estaría exponiendo a más de 3 millones
de ciudadanos americanos. Estamos hablando de todos aquellos de
edad avanzada, que viven en casas de ancianos y hospicios que serían
facilmente amenazados por su poca lucidez mental o depresión,
algo frecuente entre ellos.
Incluso el
falso concepto de "matar por misericordia" es una aberración
ya que sólo se hace eso con animales y no seres humanos que
tienen una dignidad única, universal e irrenunciable dada
por Dios aún en la peor enfermedad y estado físico.
El valor de la vida de un ser humano no puede ser reducido o valorado
por la utilidad que le representa a la sociedad.
La Iglesia
católica siempre ha explicado claramente que la gente enferma
o debilitada tiene derecho a ser cuidada y atendida para llevar
la mejor vida posible, y atentar contra la vida de ellos es moralmente
inaceptable. Asimismo, se reconoce que el paciente enfermo tiene
derecho a una muerte digna en el sentido que no hay necesidad de
aceptar procedimientos médicos extraordinarios que solamente
agraven el sufrimiento del enfermo y le prolongen artificialmente
la vida en una forma mínima. Lo que es totalmente contrario
a la intención pasiva o activa de matar a una persona como
en el caso de la eutanasia.
La vida de
Terri Schiavo es tan valiosa como la vida de cualquier politico,
deportista famoso o la vida de cualquiera de nosotros.
*El Dr. Luis
E. Raez es Profesor Asistente de Medicina en la División
de Hematología Clínica y Oncología, Departamento
de Medicina del Sylvester Comprehensive Cancer Center en la Escuela
de Medicina de la Universidad de Miami.
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