Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver • Noviembre 2003

Misioneras de la Caridad en Denver : sirviendo a los más pobres entre los pobres

"Ama hasta que te duela, si te duele es la mejor señal", Madre Teresa de Calcuta

Por la Hermana Judy, MC.

Mi nombre es Hermana Judy, MC y pertenezco a las Misioneras de la Caridad. Nací en India en una familia Hindú, tengo dos hermanos y una hermana. Mi mamá murió cuando yo estaba en segundo grado y mi papá tuvo que criarnos y educarnos a mí y a mis hermanos, yo soy la menor de todos.

Mi hermano mayor fue a un colegio católico y ahí se convirtió al catolicismo, también yo fui a un colegio católico, que estaba a cargo de las Hermanas de la congregación "Las Siervas de María" y al empezar a estudiar el catecismo empecé a conocer a Cristo y a la Iglesia, así encontré al verdadero Dios. Cuando yo era hindú alababa a muchos dioses, el sol, la luna, los árboles, el agua, etcétera, pero estas son las cosas que Dios ha creado, no son Dios, y yo quería saber quién era Dios de verdad.

Siempre quise ser hermana así que le rece mucho a la Madre de Dios, pero no sabía a que congregación entrar, y las Misioneras de la Caridad todavía no trabajaban en mi ciudad cuando yo estaba estudiando. Entonces, no conocía a Madre Teresa ni el trabajo que hacía. Sin embargo, en 1973, cuando estaba terminando el colegio, unas hermanas de otra congregación fueron al colegio para presentarse y hablarnos sobre su trabajo y nos llevaron folletos de diversas congregaciones. En uno de esos folletos pude leer sobre la Madre Teresa y su trabajo. En él se hablaba de cómo ella cuidaba de los enfermos, de personas moribundas que estaban en la calle y también de pequeños niños que ella recogía de la basura o de la calle y como ella los cuidaba. Este folleto me hizo pensar en Dios, me di cuenta de lo mucho que Dios me quería y cuantos dones me había regalado: una mente lúcida para pensar, capacidad para estudiar, la gracia para elegir entre el bien y el mal y el haberme escogido para ser su hija adoptiva por medio del Bautismo, lo cual es un preciosísimo regalo en mi vida. Así que decidí que quería hacer algo por Dios en mi vida, y pensé que si bien yo no podía ver a Dios con mis ojos, en la Biblia Jesús decía: "Cuanto hicistéis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicistéis". Estas palabras se hicieron vida en mi corazón y en mi mente, así que en 1974, decidí escribir una carta a la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad en Calcuta y en un mes recibí la respuesta y la aceptación. Luego tuve que pedir permiso a mi padre y a mi hermano mayor para poder ir a Calcuta y ellos me dijeron: "Tú tienes que tomar las decisiones en tu vida, nosotros no te vamos a decir anda o quédate."

Así que aquí estoy, en Denver. Tengo la gran oportunidad de servir al Señor Jesús en mis pequeños hermanos y hermanas en Seton House donde servimos a personas que sufren con la enfermedad del virus del SIDA. Y tratamos de velar por sus necesidades psicológicas y espirituales. Nosotras esperamos que mediante nuestro amor y compasión ellos puedan experimentar el amor de Dios en su vida, aquí en la tierra.

También enseñamos catecismo en la parroquia del Sagrado Corazón en Denver a los niños que van a la Escuela Pública. En nuestra casa en Seton, también preparamos a los padres y padrinos de los niños que serán bautizados en la parroquia del Sagrado Corazón.

Visitamos a personas mayores que no pueden salir de sus casas y a sus familias. Tocamos las puertas y si alguien nos abre, le pedimos que nos deje entrar para visitarlo, les hablamos de Dios y de cuanto Él los ama. Algunos de estas perasonas que no pueden movilizarse fuera de sus casas, viven muy solos y no tienen a nadie que escuche sus problemas, por eso en nuestras visitas nosotros los escuchamos y rezamos con ellos por sus problemas. Y si necesitan nuestra ayuda tratamos de limpiar su casa y de hacer o llevar los recados que necesitan.

Cuando visitamos familias, llevamos la imagen de Nuestra Señora de Fátima y les enseñamos como rezar el rosario, algunos de ellos han olvidado como rezarlo. A través de la imagen de Nuestra Señora estamos reencontrando a muchas familias. Cuando una familia se junta con otra familia para rezar el rosario piden que la imagen de Nuestra Señora se quede también en sus casas, así se va expandiendo y podemos visitar más familias cada vez.

También visitamos asilos donde viven enfermos y ancianos, algunos de ellos no tienen a nadie que los vaya a visitar o cuidar y nosotras nos convertimos en hijas para ellos, los escuchamos y ellos nos comparten los dolores y los sufrimientos de su vida, nosotras tratamos de consolarlos con nuestras oraciones y apoyo. Ellos siempre esperan nuestras visitas.

En el día de acción de gracias por la Beatificación de Madre Teresa, preparamos a las familias que visitamos para consagrarse al Sagrado Corazón de Jesús y al Sagrado Corazón de María. Ese era uno de los grandes deseos de Madre Teresa y siempre nos alentaba a buscar más familias para que se consagren a ellos. En total tenemos 27 familias consagradas el 22 de Septiembre, en la parroquia del Sagrado Corazón durante una misa, luego de ésta, celebramos juntos con una deliciosa comida de frijoles, arroz, y tamales.

Estamos muy agradecidas a Dios por todas sus bendiciones para con nosotras y por nuestra pobreza. Rogamos al Señor para que por medio de la intercesión de nuestra bendecida Madre Teresa, podamos ser fieles a nuestro carisma. Por favor recen por nosotras para que no estropeemos el trabajo de Dios.

Las hijas de la Madre Teresa de Calcuta, las Misioneras de la Caridad, viven en Seton House en Denver. Ellas son cuatro hermanas que entregan su vida a diario para servir al Señor en las personas más pobres entre los pobres. La Hermana M. Vincenta, MC como superiora, y las Hermanas M. Judy MC , M. Sharon, MC y M. Philomena, MC, forman la comunidad.

Si quieres comunicarte con ellas o ayudarlas y apoyarlas en su misión en Denver, puedes ubicarlas en Seton House, 1840 Grant St., Denver al teléfono (303) 860-8040.

 
 
 

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