Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver • Noviembre 2003

La parroquia, fuente de vida para los laicos

Los párrocos están llamados a reconocer y promover los ministerios, oficios y funciones de los laicos

"Id por todo el mundo y predicar el Evangelio", este llamado del Señor Jesús no se reserva para unos pocos, es un llamado que interpela a todos los que creemos en Él. Y en esta "hora de los laicos", como la llama el Papa Juan Pablo II, somos los laicos quienes tenemos el deber de anunciar al Señor Jesús en todos los rincones donde nos encontremos dentro del mundo.

¿Quiénes son los laicos?

Los laicos son todos los cristianos, excepto los religiosos, que están unidos a Cristo por medio del Bautismo. Su misión es construir el Reino de Dios en todas las realidades temporales y ordenarlas según Dios; porque son ellos, sobre todo, los que están insertos en el mundo. Como nos señala el Concilio Vaticano II en la Lumen Gentium: "El carácter secular es propio y peculiar de los laicos". Esto quiere decir que los files laicos son personas que viven la vida normal en el mundo, estudian, trabajan y se relacionan con todo tipo de gente. Por lo tanto los laicos no han sido llamados a dejar el mundo, sino a vivir en él, a santificarse en él y a iluminarlo desde la fe.

La evangelización nos compete a todos y en el mundo de hoy los laicos están llamados a participar de forma especialmente activa en la construcción de una cultura donde brille el amor, la paz y la justicia. El Señor Jesús nos pide a todos ser luz del mundo y sal de la tierra, y en estos tiempos modernos en los que nos ha tocado vivir, los laicos están llamados especialmente a esto.

¡El llamado a la santidad es para todos!

Dios nos llama a todas las personas a esforzarnos por ser santos. Esta vocación a la santidad también es para los laicos y está relacionada con la misión que cada uno tiene, si te toca ser padre, profesor, diácono, o médico esfuérzate al máximo de tus capacidades y posibilidades para ser una persona entregada, generosa, y sobretodo muy espiritual.

Al celebrar el Jubileo del Apostolado de los Laicos en el año 2000, el Papa Juan Pablo II, señaló: "No tengáis miedo de aceptar este desafío: ¡sed hombres y mujeres santos! No olvidéis que los frutos del apostolado dependen de la profundidad de la vida espiritual, de la intensidad de la oración, de una formación constante y de una adhesión sincera a las orientaciones de la Iglesia".

Misión de los Laicos en la Parroquia

Es importante redescubrir el valor y la importancia de la parroquia ya que en ella los fieles laicos pueden, entre otras cosas, participar en comunidad de la Eucaristía, construir pequeñas comunidades de fe, alimentarse de las enseñanzas de la Iglesia, y pueden recibir los sacramentos.

"La parroquia no es principalmente una estructura, un territorio, un edificio; ella es ... una comunidad de fe y una comunidad orgánica, es decir constituida por los ministros ordenados y por los demás cristianos", señala el Papa Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica Christifideles Laici.

Por lo tanto la parroquia es unos de los lugares concretos donde los laicos debemos comprometernos activamente, para primero alimentarnos del Señor y luego poder salir al resto del mundo y testimoniar la luz de Cristo.

Los laicos junto con el sacerdote son corresponsables de la vida parroquial. Estos tienen un compromiso apostólico en su parroquia, están llamados a colaborar con el párroco en la catequesis, buena marcha y administración de la parroquia, en los consejos pastorales y en todo aquello que el párroco los invite a participar, aportando así con sus dones al florecimiento y vida de la parroquia. Por lo tanto los párrocos, han de reconocer y promover los ministerios, oficios y funciones de los fieles laicos, señala la Congregación para el Clero. Colaborando con la parroquia, los laicos asumen más y mejor su responsabilidad bautismal en la misión de la Iglesia.

La parroquia es como una fuente de vida y un lugar privilegiado para todos los files laicos, porque permite el encuentro cercano con el Señor, el poder vivir su fe, el colaborar con la misión de la Iglesia y vivir el ejercicio concreto de la caridad.

La parroquia es un lugar donde el laico puede alimentarse de Dios y así puede ir por todo el mundo anunciando el Evangelio. Cada fiel laico busque donde se puede realizar con mayor plenitud en su parroquia. Los servicios son numerosos, sólo hay que conocer la mejor manera de poner los dones recibidos al servicio de los demás.

Por P.G-O.

 
 
 

Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rossana Goñi
Director General:
Rossana Goñi