La parroquia,
fuente de vida para los laicos
Los párrocos
están llamados a reconocer y promover los ministerios, oficios
y funciones de los laicos
"Id por
todo el mundo y predicar el Evangelio", este llamado del Señor
Jesús no se reserva para unos pocos, es un llamado que interpela
a todos los que creemos en Él. Y en esta "hora de los
laicos", como la llama el Papa Juan Pablo II, somos los laicos
quienes tenemos el deber de anunciar al Señor Jesús
en todos los rincones donde nos encontremos dentro del mundo.
¿Quiénes
son los laicos?
Los laicos
son todos los cristianos, excepto los religiosos, que están
unidos a Cristo por medio del Bautismo. Su misión es construir
el Reino de Dios en todas las realidades temporales y ordenarlas
según Dios; porque son ellos, sobre todo, los que están
insertos en el mundo. Como nos señala el Concilio Vaticano
II en la Lumen Gentium: "El carácter secular es propio
y peculiar de los laicos". Esto quiere decir que los files
laicos son personas que viven la vida normal en el mundo, estudian,
trabajan y se relacionan con todo tipo de gente. Por lo tanto los
laicos no han sido llamados a dejar el mundo, sino a vivir en él,
a santificarse en él y a iluminarlo desde la fe.
La evangelización
nos compete a todos y en el mundo de hoy los laicos están
llamados a participar de forma especialmente activa en la construcción
de una cultura donde brille el amor, la paz y la justicia. El Señor
Jesús nos pide a todos ser luz del mundo y sal de la tierra,
y en estos tiempos modernos en los que nos ha tocado vivir, los
laicos están llamados especialmente a esto.
¡El
llamado a la santidad es para todos!
Dios nos llama
a todas las personas a esforzarnos por ser santos. Esta vocación
a la santidad también es para los laicos y está relacionada
con la misión que cada uno tiene, si te toca ser padre, profesor,
diácono, o médico esfuérzate al máximo
de tus capacidades y posibilidades para ser una persona entregada,
generosa, y sobretodo muy espiritual.
Al celebrar
el Jubileo del Apostolado de los Laicos en el año 2000, el
Papa Juan Pablo II, señaló: "No tengáis
miedo de aceptar este desafío: ¡sed hombres y mujeres
santos! No olvidéis que los frutos del apostolado dependen
de la profundidad de la vida espiritual, de la intensidad de la
oración, de una formación constante y de una adhesión
sincera a las orientaciones de la Iglesia".
Misión
de los Laicos en la Parroquia
Es importante
redescubrir el valor y la importancia de la parroquia ya que en
ella los fieles laicos pueden, entre otras cosas, participar en
comunidad de la Eucaristía, construir pequeñas comunidades
de fe, alimentarse de las enseñanzas de la Iglesia, y pueden
recibir los sacramentos.
"La parroquia
no es principalmente una estructura, un territorio, un edificio;
ella es ... una comunidad de fe y una comunidad orgánica,
es decir constituida por los ministros ordenados y por los demás
cristianos", señala el Papa Juan Pablo II en la Exhortación
Apostólica Christifideles Laici.
Por lo tanto
la parroquia es unos de los lugares concretos donde los laicos debemos
comprometernos activamente, para primero alimentarnos del Señor
y luego poder salir al resto del mundo y testimoniar la luz de Cristo.
Los laicos
junto con el sacerdote son corresponsables de la vida parroquial.
Estos tienen un compromiso apostólico en su parroquia, están
llamados a colaborar con el párroco en la catequesis, buena
marcha y administración de la parroquia, en los consejos
pastorales y en todo aquello que el párroco los invite a
participar, aportando así con sus dones al florecimiento
y vida de la parroquia. Por lo tanto los párrocos, han de
reconocer y promover los ministerios, oficios y funciones de los
fieles laicos, señala la Congregación para el Clero.
Colaborando con la parroquia, los laicos asumen más y mejor
su responsabilidad bautismal en la misión de la Iglesia.
La parroquia
es como una fuente de vida y un lugar privilegiado para todos los
files laicos, porque permite el encuentro cercano con el Señor,
el poder vivir su fe, el colaborar con la misión de la Iglesia
y vivir el ejercicio concreto de la caridad.
La parroquia
es un lugar donde el laico puede alimentarse de Dios y así
puede ir por todo el mundo anunciando el Evangelio. Cada fiel laico
busque donde se puede realizar con mayor plenitud en su parroquia.
Los servicios son numerosos, sólo hay que conocer la mejor
manera de poner los dones recibidos al servicio de los demás.
Por P.G-O.
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