Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver • Noviembre 2003

Los santos sí interceden por los creyentes

Una de las mayores dudas que se crean con la figura de los santos es su capacidad de ser mediadores entre Dios y los hombres. Refiriéndose al pasaje bíblico de 1 Tim 2,5 muchos han hecho una interpretación errada. Ahí se dice: "porque hay un sólo Dios, y también un sólo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre". La primera interpretación nos diría que no cabe duda de que sólo Jesús es el mediador entre Dios y los hombres, por lo tanto, afirmar que la intercesión de los santos es posible sería algo anti-bíblico, pero, la realidad es que no la contradice.

Muchas de estas interpretaciones se basan en prejuicios contra la Iglesia y la gran mayoría de interpretadores fundamentalistas terminan contradiciéndose. Esto también se debe a la ignorancia en cuanto a las enseñanzas de la Iglesia Católica.

En 1 Tim 2, 5 se utiliza la palabra "mesités" (mediador) y también en otros pasajes del Nuevo Testamento de la Biblia en griego, un término que mayormente aparece junto a "alianza": Jesús s el mediador de la nueva alianza. Cuando en la parte final de 1 Tim 2, 5 se dice "Cristo Jesús hombre", se nota la intención del apóstol Pablo por demostrar que es como hombre que Jesús es capaz de ser el reconciliador y mediador para el hombre. Ya que el pecado vino de la desobediencia del ser humano el único que puede redimirlo deberá ser humano. Algunos han querido utilizar este mensaje de Pablo para quitarle el oficio de mediadora a la Iglesia y añaden arbitrariamente la cita de Col 1,18: "Cristo es la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia", pero el carácter de mediador en Jesús es parte de su función como hombre y no como cabeza de la Iglesia.

Es importante señalar que algo en lo que católicos y protestantes están de acuerdo sobre el texto es que Pablo subraya que Jesús es verdadero hombre y no sólo un mediador. El texto no va en contraposición de la Iglesia, salvo que se busque un quinto pie al gato.

Jesús es verdadero hombre y no sólo mediador

Los siguientes comentarios tratan el término mediador:

"El que Cristo sea el único mediador no significa que haya terminado el papel de los hombres en la historia de la salvación. La mediación de Jesús reviste acá abajo signos sensibles: son los hombres, a los que Jesús confía una función para con su Iglesia; incluso en la vida eterna asocia Jesucristo, en cierta manera, a su mediación los miembros de su cuerpo que han entrado en la gloria. (...) Los que desempeñan no son, propiamente hablando, intermediarios humanos con una misión idéntica a la que tuvieron los mediadores del AT; no añaden una nueva mediación a la del único mediador: no son sino los medios concretos utilizados por éste para llegar a los hombres. (...) Evidentemente, esta función cesa una vez que los miembros del Cuerpo de Cristo se han reunido con su cabeza en su gloria. Pero entonces, respecto a los miembros de la Iglesia que luchan todavía en la tierra, los cristianos vencedores ejercen todavía una función de otra índole. Asociados a la realeza de Cristo (Rev 2,26s; 3,21; cf. 12,5; 19,15), que es un aspecto de su función mediadora, presentan a Dios las oraciones de los santos de acá abajo (5,8; 11,18), que son uno de los factores del fin de la historia." (Leon-Dufour, Vocabulario de Teología Bíblica)

"Los cristianos comparten la autoridad del rey de reyes, constituyéndose en mediadores sacerdotales en el mundo de la humanidad." ( Harrington, Revelation)

El cristiano cuando reza por otro o a un santo, su oración es en Cristo, no pensando que Cristo no tiene nada que ver en la oración. Nuestra oración no excluye la mediación de Cristo sino que es una mediación participada de su mediación. Así, en la Escritura se demuestra como muchas cualidades de Dios se nos atribuyen a nosotros.

La mediación de los santos no sólo es real sino muy poderosa

El Catecismo de la Iglesia Católica nos indica (956):

Por el hecho que los del cielo están más íntimamente unidos con Cristo, consolidan más firmemente a toda la Iglesia en la santidad... no dejan de interceder por nosotros ante el Padre. Presentan por medio del único Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, los méritos que adquirieron en la tierra... Su solicitud fraterna ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad.

Muchos cristianos piensan que los santos y todos los que mueren ya no pueden rezar. Es un error increíble pensar que Dios no permita que el amor de los santos siga viviendo al rezar por sus seres amados pues se olvida que nuestro Padre es Dios de vivos, y no de muertos. "Los cuatro vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Tenía cada uno una cítara y copas de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos" (Ap 5,8).

La mediación de los santos es real y verdaderamente fuerte ya que ellos viven la Gloria de estar con Cristo en los Cielos, y siguiendo de nuevo al apóstol Pablo cuando dice: "Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias por todos los hombres (1 Tim 2,1)", los cristianos tenemos la necesidad de orar para vivir el amor reconciliador que nos enseñó Jesús al abrirnos las puertas de la Casa del Padre.

La santidad no pasa de moda, asegura el Papa

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT).- Juan Pablo II aseguró este sábado a unos 6.000 peregrinos que la santidad no pasa de moda en una audiencia en la que apareció descansado, tras el reposo que se había tomado días antes al concluir las celebraciones del vigesimoquinto aniversario de pontificado.
Los peregrinos celebraban el cuarto centenario del nacimiento de san José de Copertino (1603-1663), religioso franciscano italiano de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, patrón de los estudiantes por las grandes dificultades que experimentó en sus estudios.
Según sus biógrafos, san José vivió una íntima unión con Dios, que se manifestó en momentos de éxtasis y en dones como el de sanación, profecía, o el de tocar los corazones para proponerles la conversión.

Al pronunciar con voz clara y fuerte su saludo, «Queridísimos hermanos y hermanas», el Papa arrancó un sonoro aplauso entre los peregrinos, que venían en su gran mayoría de varias regiones de Italia. «¡Como todos los santos, José de Copertino no pasa de moda!», dijo el Papa en el discurso que preparó para esta ocasión. «Cuatro siglos después, su testimonio sigue representando para todos una invitacióna ser santos», añadió.
«Recuerda la primacía de Dios, la necesidad de la oración y de la contemplación, la ardiente y confiada adhesión a Cristo, el compromiso del anuncio misionero, el amor a la cruz», afirmó.
En la audiencia participó el padre Joachim Giermek, ministro de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, quien en su intervención subrayó el secreto de la santidad de José de Copertino: contemplar el rostro de Cristo en la Cruz, en la Eucaristía, y abandonarse con confianza en las manos de María.


 
 

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