Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver • Noviembre 2003

De los eventos, espectáculos y tu fe

Hola amigo, ¿cómo te encuentras? Espero que contento con la vida y lleno de motivos para vivirla con alegría.

El mes pasado estuvo lleno de alegrías para la Iglesia universal, tú sabes por qué: la celebración de los 25 años de Pontificado del Papa Juan Pablo II y la beatificación de Madre Teresa fueron las noticias que le dieron la vuelta al mundo y a nosotros nos llenaron de gusto.

Los eventos masivos como la visita del Papa a un país son preciosos y tienen muchísimas cosas positivas, pero también son peligrosos, por así decirlo, en cuanto a la fe de la gente.

Es muy fácil para muchos convertir un evento religioso importante en un espectáculo. (Por eso a mí no me gusta ver esos "homenajes" a la Virgen de Guadalupe con cantantes famosos que se pelean las televisoras de México por transmitir en vivo). Y es todavía más preocupante que nosotros queramos avivar nuestra fe sólo a partir de magnos eventos, congresos masivos o retiros, cuando cada vez que participamos en la celebración de la Eucaristía, la Misa, tenemos la oportunidad de encontrarnos de manera personal con el Señor y recibirlo.

Como dicen acá, don’t get me wrong; son bellos, de gran valor y muy importantes esos grandes eventos como las visitas del Papa, congresos, o las manifestaciones populares de devoción, como lo son a la Virgen de Guadalupe, al Señor de la Misericordia, etc., porque pueden ser el inicio de una conversión o de un caminar en el Señor; pero a lo que voy es que tú como joven no debes centrar el crecimiento de tu fe solamente en esos momentos de alegría o de "sentir bonito". Para fortalecer tu fe necesitas ir mas allá, profundizar en el aprendizaje de los cimientos de nuestra fe a través del estudio y la oración, ambas unidas a las obras de caridad, porque como dicen: "la fe se fortalece dándola".

Pero la preparación como cristiano para el crecimiento de tu fe no depende ni de los catequistas, ni de los sacerdotes, sino de ti. Ellos están ahí a tu servicio pero no pueden obligarte a aprender. Depende de ti que tú quieras acercarte a conocer un poco más, a dejar de ser un poco menos egoísta y comenzar a compartir con otros lo mucho que Dios te ha dado como joven.

Los hispanos somos por tradición mayoritariamente católicos, pero poco profundizamos en nuestra fe, cosa que se refleja en algo tan sencillo como es la participación de la Eucaristía. El otro día leía que se calcula que sólo un 30% de los que nos decimos católicos, vamos a Misa. Es decir, 3 de cada 10 personas. Y de esos que vamos a Misa, ¿Cuántos iremos nomás porque nos llevan o porque no tenemos nada mejor que hacer? ¿Cuántos estaremos presentes sólo en cuerpo porque nuestra mente está distraída en pendientes o en cómo irá el juego de los Broncos? ¡Qué triste!, ¿no te parece? ¿Qué puedes hacer tú hoy, como joven, para cambiar esto en tu propia vida? Y finalmente, ¿cuándo vas a empezar?

Paz

Abraham

PD. A propósito de la Misa, comenzando el próximo año dedicaremos este espacio para darnos una recordadita sobre la importancia y los elementos de la Eucaristía.

Si deseas escribirle a Abraham lo puedes hacer a su dirección electrónica al: Paz_abraham@hotmail.com


 
 

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