De los eventos,
espectáculos y tu fe
Hola amigo,
¿cómo te encuentras? Espero que contento con la vida
y lleno de motivos para vivirla con alegría.
El mes pasado
estuvo lleno de alegrías para la Iglesia universal, tú
sabes por qué: la celebración de los 25 años
de Pontificado del Papa Juan Pablo II y la beatificación
de Madre Teresa fueron las noticias que le dieron la vuelta al mundo
y a nosotros nos llenaron de gusto.
Los eventos
masivos como la visita del Papa a un país son preciosos y
tienen muchísimas cosas positivas, pero también son
peligrosos, por así decirlo, en cuanto a la fe de la gente.
Es muy fácil
para muchos convertir un evento religioso importante en un espectáculo.
(Por eso a mí no me gusta ver esos "homenajes"
a la Virgen de Guadalupe con cantantes famosos que se pelean las
televisoras de México por transmitir en vivo). Y es todavía
más preocupante que nosotros queramos avivar nuestra fe sólo
a partir de magnos eventos, congresos masivos o retiros, cuando
cada vez que participamos en la celebración de la Eucaristía,
la Misa, tenemos la oportunidad de encontrarnos de manera personal
con el Señor y recibirlo.
Como dicen
acá, dont get me wrong; son bellos, de gran valor y
muy importantes esos grandes eventos como las visitas del Papa,
congresos, o las manifestaciones populares de devoción, como
lo son a la Virgen de Guadalupe, al Señor de la Misericordia,
etc., porque pueden ser el inicio de una conversión o de
un caminar en el Señor; pero a lo que voy es que tú
como joven no debes centrar el crecimiento de tu fe solamente en
esos momentos de alegría o de "sentir bonito".
Para fortalecer tu fe necesitas ir mas allá, profundizar
en el aprendizaje de los cimientos de nuestra fe a través
del estudio y la oración, ambas unidas a las obras de caridad,
porque como dicen: "la fe se fortalece dándola".
Pero la preparación
como cristiano para el crecimiento de tu fe no depende ni de los
catequistas, ni de los sacerdotes, sino de ti. Ellos están
ahí a tu servicio pero no pueden obligarte a aprender. Depende
de ti que tú quieras acercarte a conocer un poco más,
a dejar de ser un poco menos egoísta y comenzar a compartir
con otros lo mucho que Dios te ha dado como joven.
Los hispanos
somos por tradición mayoritariamente católicos, pero
poco profundizamos en nuestra fe, cosa que se refleja en algo tan
sencillo como es la participación de la Eucaristía.
El otro día leía que se calcula que sólo un
30% de los que nos decimos católicos, vamos a Misa. Es decir,
3 de cada 10 personas. Y de esos que vamos a Misa, ¿Cuántos
iremos nomás porque nos llevan o porque no tenemos nada mejor
que hacer? ¿Cuántos estaremos presentes sólo
en cuerpo porque nuestra mente está distraída en pendientes
o en cómo irá el juego de los Broncos? ¡Qué
triste!, ¿no te parece? ¿Qué puedes hacer tú
hoy, como joven, para cambiar esto en tu propia vida? Y finalmente,
¿cuándo vas a empezar?
Paz
Abraham
PD. A propósito
de la Misa, comenzando el próximo año dedicaremos
este espacio para darnos una recordadita sobre la importancia y
los elementos de la Eucaristía.
Si deseas escribirle
a Abraham lo puedes hacer a su dirección electrónica
al: Paz_abraham@hotmail.com
|