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Los Hispanos en Estados Unidos

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Los Hispanos en Estados Unidos III

Nota de la editora: Estimados lectores, seguimos rescatando las raíces hispanas de los Estados Unidos. En esta tercera entrega, abordamos un episodio poco conocido pero fundamental: el papel decisivo de los hispanos en la revolución que llevaría a la independencia de los Estados Unidos. Rossana Goñi

Por Alejandro Bermúdez

La segunda mitad del siglo XVII en Norteamérica estuvo marcada por un proceso fundamentalmente pacífico y creativo: mientras más españoles llegaban a poblar lo que hoy es el suroeste de los Estados Unidos, los misioneros continuaron su labor evangelizadora, destacando entre ellos una figura inolvidable: Fray Junípero Serra.

Nuevos pueblos y dificultades

El proceso de creación de nuevas ciudades llegó a un punto importante en 1666 con la fundación de San Antonio de los Llanos (Texas); pero este proceso pacífico de expansión encontró no pocas reacciones violentas: en 1680, los Indios Pueblo promovieron una revuelta que forzó a los españoles a retroceder hasta el entonces llamado "Paso del Norte", actualmente Ciudad Juarez. Durante 12 años, los nativos Pueblo tendrían el control de la región, tomando control incluso de la misma Casa del Gobernador.

En 1693 Diego de Vargas reconquistó Nuevo México; pero apenas tres años después los Pueblo volvieron a sublevarse. Muchos historiadores señalan que durante este período de conflictos, no faltaron acciones brutales de ambos lados, pero los españoles buscaron siempre mantener un trato digno con los nativos; un trato que los "peregrinos" de origen inglés no tendrían muchos años después.

Un evangelizador apasionado

En 1769 comenzó en la costa del Pacífico, uno de los episodios más apasionantes de la época: el gran misionero Fray Junípero Serra (ver recuadro) se unió a la expedición del Capitán Gaspar de Portola para explorar y colonizar Alta California. Los nombres cristianos de ciudades como San Diego, Los Angeles (originalmente "Nuestra Señora de la Angeles"), Santa Bárbara y San Francisco (bautizada con el nombre del Fundador de la Orden a la que pertenecía Fray Junípero), son hoy el testimonio poco valorado de ese heróico periodo histórico.

"¡Vienen los ingleses!"

Comenzando el siglo XVIII, el enfrentamiento entre españoles e ingleses se convirtió en una constante. La firme defensa hispana de Norteamérica pondría las bases para que más adelante, la nueva nación los Estados Unidos de América lograra surgir como nación. En 1702 ingleses de Carolina sitiaron el Castillo de San Marcos sin éxito, pero en venganza, arrazaron con la famosa ciudad de San Agustín en Florida y destruyeron las misiones católicas del Norte de la Florida.

Luego de sucesivos ataques contra ciudades y misiones españolas por parte de los ingleses, los españoles decidieron, en 1738, construir el Fuerte Mose, dedicado exclusivamente a defender y proteger a los esclavos africanos que lograban huir de los ingleses. Lamentablemente, la exitosa defensa militar de los españoles frente a los ingleses sirvió de poco: en 1763 la Corona española acordó ceder a los ingleses el control de la Florida por razones económicas, en el Tratado de París.

Con todo, el espíritu aventurero de los hispanos siguió indómito: 10 años después el Navegador Juan Pérez descubrió la actual Isla de Vancouver, reclamándola para España. Aún hoy existe un monumento en la región recordando al valeroso capitán español.

La Guerra de la Independencia

Pero el más sorprendente (y olvidado) papel jugado por los hispanos, fue el decisivo rol que tuvieron en la guerra de la independencia norteamericana. Cada vez más son los expertos historiadores que coinciden en señalar que la independencia liderada por George Washington fue producto de un esfuerzo continental y no sólo de quienes habitaban las 13 colonias.

En efecto, cuando la revolución americana parecía fracasar por falta de fondos, el apoyo de la Armada Española -junto a la francesa- y la colecta de recursos realizada voluntariamente por hispanos que vivían entonces en Texas, Nuevo México, Arizona y California (entonces parte de México), e incluso en Cuba, permitieron llevar a cabo la revolución cuando la falta de pago hacía que los soldados de la Revolución "rugieran como águilas".

Además de esta ayuda, cientos de soldados españoles golpearon repetidamente a los ingleses desde el punto de vista militar, evitando así que las fuerzas de Washington se vieran atacadas por sorpresa. En efecto, cuarteles de soldados y voluntarios hispanos frenaron repetidamente a los ingleses en la región de Louisiana y los obligaron a batirse en retirada en numerosas ocasiones. Uno de estos grandes hombres de honor fue Bernardo de Galvez (ver recuadro), un aguerrido y virtuoso español que derrotó en numerosas ocasiones a los ingleses, y que, a pedido de los residentes angloparlantes de las colonias, impidió los abusos de la soldadesca británica.

La decisiva batalla de Yorktown, que abrió las puertas para la independencia norteamericana, fue planeada por un hispano, el Capitán Francisco de Saavedra y financiada con fondos de hispanos de Puerto Rico, Cuba, Santo Domingo, Venezuela, Costa Rica, así como por voluntarios de algunas de estas naciones. El mismo Rey de España proporcionó 1,000,000 libras al Congreso norteamericano. Tras la victoria de Yorktown, los hispanos continuaron defendiendo la soberanía de la nueva nación: capturaron Pensacola de las manos de los ingleses y luego recuperaron el dominio de La Florida, que años después la corona española vendería a la nueva nación. En 1780, Fernando de Leyba frustró un nuevo ataque liderado por los ingleses, compuesto por 1,200 canadienses, con apenas 29 oficiales y 281 soldados.


Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
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Director General: Gregorio Kail