Navegador

Columnas de opinión

Noticias

Vida y Familia

Mi Parroquia... mi gente

Diálogo

Jóvenes

Historia Central

Testimonios

Actividades

Recetas de la Tía Tere

Cables

Santos de hoy

Parroquias con misas en español

¡Bienvenidos!

El Papa Juan Pablo II a los jóvenes

Jóvenes

En el mar de la vida

Qué pez en tu mar, por qué rumbo navegas. ¡Cuidado, no vayas a naufragar !

En el mar de nuestra vida, cada uno de nosotros tiene el control de su propio barco. Eres tú el capitán de tu nave y sobre ti está la responsabilidad de navegar por el rumbo correcto, ya que en la vida, como en el mar, no hay un camino trazado; en el mar los marineros se guían por la orientación de coordenadas, por radares y otras técnicas marítimas, porque a simple vista el mar es igual, pa´donde voltees todo se ve azul. En la vida tampoco hay un camino trazado que debas seguir, porque cada barco (o sea, cada uno de nosotros) salió de un puerto diferente y así mismo nuestros destinos para desembarcar también son distintos. El rumbo de nuestro barco se lo damos nosotros, el destino también lo vamos determinando, sin embargo, nunca debes de soltar el timón, pues las olas te pueden arrastrar a lugares desconocidos de los que quizás no puedas regresar.

En tu camino, por más firme que sientas el control de barco, habrá momentos de lluvias, de tormentas y tempestades. Días en que los que la tripulación ya no quiera trabajar. En todo momento todo lo que sucede en el barco es tu responsabilidad y aunque pases por las peores tempestades y veas como otros prefieren abandonar sus barcos y lanzarse a altamar, tu no ; se firme, persevera y verás como luego de la peor tempestad llega la calma, la paz. Tu barco eres tú; pero quizá tu barco no sea ni al más bonito, ni el más grande ni el más rápido. Que eso no te angustíe. El diseñador de todos los barcos no se equivoca, tu barco lo hizo único, especial y jamás lo volverá repetir. Lo ha diseñado para que sea capaz de llegar con éxito a su destino, le ha dado las herramientas necesarias, los aditamientos adecuados para que logre su meta. Siempre habrá un barco mejor que el tuyo, del que puedas aprender, y otros más simples a los que les puedes ayudar.

En tu camino también habrá barcos que navegan si rumbo, que sus capitanes están tan desorientados que no saben a donde van. Quizá puedas ayudarles a encontrar su rumbo, pero si no, si lo que ellos quieren es hacer que tu también pierdas el rumbo, mejor aléjate, y sigue tu camino.

Y antes de que te marees con tanto ir y venir, finalmente te digo que entre más adentro navegues quizá te pueda dar miedo, y sentir sólo, como si fueras el único barco en todo el mar; sin embargo, al profundizar te darás cuenta que jamás has estado sólo y no hay nada porque temer, pues el dueño y señor de tu barco, siempre a tu lado estará.

PAZ

Abraham


Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rosanna Goñi
Director General: Gregorio Kail