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Columnas de opinión: Exmo. Mons. José H. Gomez, Obispo Auxiliar de Denver

¿Cómo es que los Hispanos vamos a remar mar adentro?

Por Mons. José Gomez

Todos los católicos hispanos del Norte de Colorado estamos llamados a tomar los remos y remar mar adentro. Alguno me dirá "Un momento Monseñor, pero yo no soy pescador ni tengo experiencia con botes". O me dirán que son constructores, agricultores o trabajadores en el campo de los servicios, del comercio o de muchos otros rubros en los que los hispanos nos desempeñamos.

Tranquilos, que no se trata de remar en sentido literal. Pero sí se trata de realizar un gran esfuerzo que todos los católicos hispanos debemos realizar en razón de nuestro llamado y nuestra vocación cristiana.

"Remar mar adentro" se ha convertido en el hermoso lema que el Papa Juan Pablo II ha elegido para toda la Iglesia del Tercer Milenio. La frase se inspira en la inolvidable escena del Evangelio en la que los apóstoles no han pescado nada durante la noche, y el Señor le pide a Pedro y a sus socios que remen mar adentro. Al remar mar adentro, obedeciendo a la invitación del Señor, los apóstoles no sólo encontraron una pesca abundantísima que casi rompía las redes, sino que hallaron algo aún mejor: su propia vocación a seguir a Jesús y convertirse en pescadores de hombres.

Desde entonces, la Iglesia ha sido siempre representada como una barca, azotada muchas veces por vientos tempestuosos, que sin embargo, no la hunden porque la conduce el Señor Jesús, y porque los fieles remamos bajo su guía. Así pues, todo bautizado, no importa cuál sea su profesión o vocación, está llamado a tomar el remo e impulsar mar adentro a la barca de la Iglesia para asegurar una pesca abundante y todos los frutos que el Señor nos quiere dar a cada uno de nosotros y a la Iglesia entera.

Mar movido

Los hispanos o latinos del Norte de Colorado sabemos, sin embargo, que no navegamos por aguas tranquilas. En un reciente documento dirigido a reenfocar la pastoral hispana en vistas al siglo y el milenio que comienza, muchos líderes pastorales latinos han señalado acertadamente las numerosas dificultades que enfrentamos. Los desafíos, en efecto, no faltan ni pueden ser ignorados: sabemos que la población hispano/latina es muy compleja, que nuestro jóvenes no están recibiendo la formación de fe adecuada, la educación es aún insuficiente y la proporción de sacerdotes hispanos aún es muy baja para el número creciente de fieles que deben ser atendidos.

Con todo, los hispanos podemos decir que, sin dejar de lado el realismo, podemos vivir el presente con entusiasmo y convertirnos en poderosos remeros en la barca de la Iglesia, tanto en el Norte de Colorado, como los Estados Unidos y en el mundo entero (¡no olvidemos que somos casi la mitad de los católicos hispano hablantes del mundo!). En efecto, los últimos encuentros nacionales de Pastoral Hispana han mostrado que, junto a las dificultades, existen signos alentadores: la creciente experiencia de nuestros líderes, el deseo creciente de aprender y crecer más en la fe, el compromiso por crecer al interior de la sociedad, el espíritu de solidaridad y la creciente visibilidad de la comunidad latina al interior de la Iglesia, así como de la sociedad norteamericana.

Al hacer el balance de los desafíos frente a los signos positivos, podemos concluir que existen razones para tener una genuina esperanza y para movernos a la acción. Así lo han señalado los líderes hispanos que recientemente han evaluado los frutos del Encuentro 2000 para plantear, a partir de éste, alguas medidas que los hispanos podemos comenzar a tomar para "remar mar adentro".

Entre ellas, es necesario que los católicos nos dejemos sacar de lo que se llama nuestra "zona de comodidad" en la que muchas veces nos encontramos instalados. Si queremos integrarnos a la cultura sin ser asimilados y desaparecidos, debemos ser exigentes con nosotros mismos y asumir el esfuerzo y el liderazgo que exigen muchas veces el rechazar los antivalores que se oponen a nuestra cultura para afirmar nuestra identidad católica. Los católicos hispanos/latinos traemos a los Estados Unidos la tradición de expresar nuestra fe de manera pública, es decir, de permitir que nuestra fe se exprese en la cultura. Este es un don. Un don por el que el Señor nos ha traído a estas tierras.

Y es por eso que la mejor manera que tendremos de "remar mar adentro" será la de testimoniar a los demás hermanos en la fe de Estados Unidos, nuestra convicción de que nuestra fe debe hacerse vida cotidiana. Pero como nadie da lo que no tiene, comencemos por el principio: vivamos nosotros mismos esa línea continua de la fe que nos lleva del Encuentro con Dios a la Conversión, de ésta a la Comunión; la misma que nos llevará a vivir la Solidaridad que tanta falta hace hoy.

Vienen tiempos nuevos para nuestra Iglesia. Como católicos hispanos no podemos más que sentirnos entusiasmados y animados. Creemos que estamos llamados a surcar los mares del nuevo milenio "a toda vela"… pero una vela que el viento del Espíritu Santo difícilmente moverá si nosotros no ponemos nuestra propia contribución para remar mar adentro.


Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rosanna Goñi
Director General: Gregorio Kail