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Es impresionante la
cantidad de mártires asesinados en China defendiendo su fe
entre los años 1648 y 1930. Los 120 hermanos en la fe que
han sido elevados a los altares recientemente por el Papa Juan Pablo
II son un ejemplo de donación plena a Dios y a los hermanos,
de fortaleza y vida espiritual profunda que los llevó a dar
la vida por la Verdad que nos reconcilia, que nos salva.
El pasado 2 de octubre,
en una ceremonia marcada por la piadosa y entusiasta presencia -pese
a la lluvia- de más de 70,000 peregrinos de diversas naciones
y lenguas, el Papa Juan Pablo II proclamó solemnemente la
santidad de 120 mártires asesinados en China.
"La Iglesia hoy es grata
a su Señor, que la bendice y la inunda de luz con el fulgor
de la santidad de estos hijos e hijas de la China", dijo el Pontífice.
La lista de los nuevos santos mártires incluye a 87 mártires
chinos, 13 franceses, 12 italianos, 6 españoles, 1 belga
y 1 holandés. Abarca personas de todas las edades: de los
9 a los 79 años; pertenecientes a 7 familias religiosas:
Orden de los Hermanos Predicadores (6), Sociedad para las Misiones
extranjeras de París y socios (24), Congregación de
la Misión (1), Orden de los Frailes Menores (30), Compañía
de Jesús (56), Instituto Pontificio para las Misiones en
el Extranjero (1), Salesianos de Don Bosco (2). El grupo lo forman
70 seglares, 6 obispos, 23 sacerdotes, 8 religiosos, 7 seminaristas
y 6 Franciscanos Seculares.
Fueron beatificados en
un período que va de 1893 a 1983. Los más recientes
son los protomártires salesianos, beatificados por Juan Pablo
II el 15 de mayo de 1983; Luis Versiglia -Obispo de Schiu-chow-
y Don Calixto Caravario. El Pontífice trajo luego a colación
el ejemplo de Anna Wang, "una niña de catorce años
que resistió a las amenazas de su verdugo, quien la invita
a apostatar y, preparándose a la decapitación, con
el rostro radiante, declara: 'La puerta del Cielo está abierta
a todos' y murmura tres veces 'Jesús'"; y luego el testimonio
del joven de 18 años Chi Zhuzi, "A quienes le acababan
de cortar el brazo derecho y se preparaban para desollarlo vivo,
grita impávido: 'Todo pedazo de mi carne, toda gota de mi
sangre os repetirán que soy cristiano'".
El Papa señaló
que éste "no es el momento adecuado para formular juicios
sobre aquellos períodos históricos: se podrá
y se tendrá que hacer en otra sede. Hoy, con esta solemne
proclamación de santidad, la Iglesia sólo pretende
reconocer que aquellos mártires son un ejemplo de valentía
y de coherencia para todos nosotros y rinden honor al noble pueblo
chino".
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