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Un
día iluminado por el sol radiante en la ciudad de Denver,
se vió aún más iluminado por la alegría
vivida entre los participantes a la actividad arquidiocesana jubilar
Pentecostés 2000 el domingo 11 de junio en las instalaciones
del Centro Pastoral Juan Pablo II para la Nueva Evangelización.
Pentecostés
2000 reunió a 1,000 personas de diferentes parroquias, movimientos,
asociaciones, congregaciones así como diversas culturas que
se encuentran viviendo en el Norte de Colorado. En los jardines
del Centro Pastoral hubo exhibición y venta de cerámicas
y diversos trabajos hechos a mano de diferentes países. Asimismo,
diversas personas tuvieron la oportunidad de vender comidas, y dulces
de diferentes culturas.
Dentro
de las celebraciones vividas durante Pentecostés se dió
también espacio importante a la catequésis. En este
sentido, Monseñor Edward Buelt, párroco de Nuestra
Señora de Loreto en Foxfield, ofreció la primera conferencia
general titulada "El Espíritu Santo, fuente y compañero
para la Nueva Evangelización". Posteriormente hubo reuniones
en grupo de acuerdo a sus idiomas para dialogar, reflexionar y poner
la fe en acción.
Luego
de un breve descanso se ofreció la conferencia general de
Monseñor Charles Chaput, Arzobispo de Denver. La ponencia,
titulada "Vayan y hagan discípulos de todas las naciones"
fue la última de una serie de nueve conferencias que Mons.
Chaput ha venido ofreciendo con motivo del Jubileo 2000. El Arzobispo
de Denver señaló que "La Iglesia no es un "él".
La Iglesia es un "ella". La Iglesia es femenino. Es por
eso que María es muy importante para el entendimiento católico
del mundo. María es la primera cristiana, el perfecto modelo
para la Iglesia y el perfecto modelo para cada uno de nosotros como
discídpulos individuales. Todos estamos llamados a ser María".
Asimismo, Mons. Chaput señaló que "Pentecostés
no es sólo el nacimiento de la Iglesia. Es también
la fiesta del Espíritu Santo quien dejó a los apóstoles
ardiendo de fervor. . . quien abrió las mentes en la multitud
que primero los escuchó predicar. . . y quien ha guiado y
renovado la vida de la Iglesia durante 2000 años. Sólo
podemos celebrar el Gran Jubileo primero porque el Espíritu
Santo concibió a Jesús en el seno de María.
Sólo podemos celebrar el Gran Jubileo porque el Espíritu
Santo nunca ha cesado de sostener la misión de la Iglesia".
Finalmente exhortó a todos los fieles a que "al final
de cada día, necesitamos hacernos esta pregunta: he pasao
un día de mi vida haciendo lo que hice hoy. ¿Valió
la pena? Por Jesús tú y yo valimos la pena el Viernes
Santo. Entonces, ¿cómo responderemos la pregunta hoy?
Posteriomente,
Mons. Chaput respondió a inquietudes de los participantes.
Incluso hubo traducción simultánea para los miembros
de la comunidad hispana quienes también tuvieron oportunidad
de compartir sus reflexiones y hacer sus preguntas.
Después
de la conferencia los participantes se volvieron a dividir en grupos
para interiorizar las palabras del Arzobispo.
La
Fiesta de Pentecostés 2000 llegó a su culmen con la
celebración Eucarística presidida por Mons. Chaput
y concelebrada por diversos sacerdotes de la Arquidiócesis
de Denver. Al sonar de las campanas, todos los fieles se reunieron
para compartir juntos una misma fe con la presencia real del Señor
Jesús en la Eucaristía. Se inició la ceremonia
con cantos indios del Sur de Estados Unidos y siguió luego
el procesional con música en inglés y español.
Al incio del procesional, dos filipinos llevaban unos estadantes
del Jubileo 2000.
La
Eucaristía tuvo cantos en inglés, español y
hmong. Las ofrendas fueron ofrecidas por difrentes niños
de varias culturas.
La
fiesta continuó luego de la Eucaristía con cantos
y danzas diversas y los participantes se quedaron compartiendo y
ofreciendo alabanzas a Dios por la presencia del Espíritu
Santo entre ellos.
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