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"Encuentro
2000 – Muchos rostros en la casa de Dios" se realizó
del 6 al 9 de julio del 2000 en Los Angeles, California, en el Centro
de Convenciones. Representantes de la Arquidiócesis de Denver,
Pueblo y Colorado Springs asistieron a esta celebración.
La organización
de tan gigante encuentro fue impresionante. Desde camionetas transportando
a personas desde hoteles al Centro de Convenciones, las hermosas
liturgias, la música tan bien planeada y el recibir la comunión.
La ceremonia
de bienvenida se inició con la Hermana María Gonzáles,
RSM, Presidenta del Centro Cultural Mexicano-Americano de San Antonio,
Texas, y el Señor John Butler, Presidente de la Escuela de
Secundaria Arzobispo Carrol de la Arquidiócesis de Washington.
El grupo de Mariachis, Los Camperos de Nati Cano, entretuvieron
al grupo y en procesión cargando a Nuestra Señora
de Guadalupe ingresaron y todos los participante se unieron cantando
Las Mañanitas. Nuestra Señora fue colocado en el escenario
rodeada de claveles blancos y rojos, de donde pudo observar todas
las celebraciones durante los tres días siguientes. Se sugirió
que todos los participantes lleven agua de sus propias ciudades
y voluntarios con fajas de diferentes colores fueron recogiendo
el agua y colocándola en una jarrones grandes de cerámica.
Durante la ceremonia la gente cargó los jarrones de todas
las formas y tamaños y vaciaron el agua en la fuente. El
vaceo de los jarrones duró aproximadamente una hora y cuando
ya estaba toda en la fuente, había agua de todos los lugares
de Estados Unidos en la fuente. El desfile de banderas convenció
a los participantes que esto era verdaderamente una reunión
de diferentes parroquias, culturas, grupos étnicos y diócesis.
Cada bandera fue decorada para representar las muchas personas en
la Iglesia Católica.
Un coro de muchos
colores cantó con tal gusto y claridad que la audiencia se
unió a ellos aplaudiéndose y moviéndose al
ritmo de la música. Fue una gozosa expresión de los
diferentes rostros en la casa de Dios que incluía a Filipinos,
Hispanos, Africanos-Americanos, Vietnamitas, Polacos y Danzantes
Aztecas.
En el segundo
día lo más resaltante fue la clebración de
la Misa Jubilar. El Cardenal Roger Mahoney, Arzobispo de Los Angeles,
presidió la ceremonia y el coro mantuvo a la gente revosando
de mucha devoción y energía. El ofertorio fue realizado
por hombres y mujeres Africanos-Americanos quienes vestían
coloridos trajes de danza. Todos los grupos fueron representados
llevando canastas de comida al altar. Lazos de colores se distribuyeron
a todos los participantes y luego, como en la tradición Vietnamita,
encontrabas a alguien y amarrabas el lazo en su cintura simbolizando
amor, amistad, paz y esperanza de volverlo a ver alguna otra vez.
El tercer día, llamado "Llevándose al Encuentro
2000 a casa" fue el tema de los encuentros y reuniones dominicales.
La gente de Encuentro 2000 tuvo ahora la oportunidad de recibir
ideas sobre cómo podían regresar a sus parroquias
y reforzar el ministerio de jóvenes, líderes, familias
y trabajar con diferentes culturas.
Mientras se
terminaba la mañana la gente se comenzaba a decir adiós,
y luego a correr a alcanzar la camioneta que esperaba para llevarlos
a su hoteles porque muy pronto estarían viajando en avión,
manejando o lléndose en bus a sus respectivos hogares en
todos los Estados Unidos. Luego iba a comenzarse el verdadero inicio
de Encuentro 2000.
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