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Columnas de opinión: Padre Mendoza

Para Vivir la Liturgia

Para el católico que quiere serlo de verdad, no puede haber mayor anhelo que el de imprimir cada vez más hondo en su vida, la vida de Cristo. La liturgia es el manantial de esa vida.

Es pues allí donde mejor y más abudantemente podrá encontrar en la vivencia total del misterio de Cristo, "su bondad con nosotros" (Ef 2,7) y así llenarse "de la plenitud total, que es Dios" (Ef 3, 19). Cuando realmente vamos una y otra vez al encuentro de Cristo en la liturgia y Cristo va haciéndose más y más "nuestro vivir" (Filp 1, 21), entonces va formándose entre nosotros, por la acción del Espíritu Santo, una auténtica vida interior que es Cristo y viviendo en nosotros con una plenitud cada vez mayor.

Pero es necesario conocer la liturgia en profundidad, para vivirla. La liturgia es la cumbre a la que tiende toda la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana su fuerza…impulsa a los fieles a que, saciados "con los sacramentos pascuales", sean "concordes con la piedad". Ruega que "conserven en su vida lo que recibieron en la fe". Y la renovación de la Alianza del Señor con los hombres en la Eucaristía enciende y arrastra a los fieles a la caridad de Cristo. Por tanto, de la liturgia, sobretodo de la Eucaristía, mana hacia nosotros la gracia como de su fuente, y se obtiene con la máxima eficacia la santificación de los hombres en Cristo y la obtiene con la máxima eficacia la santificación de los hombres en Cristo y la glorificación de Dios, a la cual todas las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin" (Sacrosantum Concilium 10). La liturgia cristiana se estructura en ciclos La liturgia cristiana nace de la experiencia pascual de la primera comunidad de discípulos de Jesús. Se estructura progresivamente en ciclos temporales, que tienen como centro esa experiencia pascual. El ciclo diario tiene su centro en la Eucaristía (celebración de la Pascua). El ciclo semanal tiene su centro en el domingo, el día del Señor Resucitado. Es la semana el elemento preparatorio y explicativo de la celebración dominical.

El ciclo anual tiene en la Pascua su centro: celebración de la Resurrección, siendo el resto de los tiempos el elemento preparatorio y explicativo de la celebración dominical.

La liturgia anual se desdobla en dos grandes ciclos, con una estructura paralela:

a) Ciclo Pascual: Cuaresma - Triduo Pascual – Tiempo Pacual

b) Ciclo de Navidad y Epifanía: Adviento – Navidad y Epifanía

El tiempo llamado "ordinario" es el tiempo llamado "de la Iglesia", aunque no se celebra un misterio particular de la vida de Cristo, si se desglosan los misterios básicos de la fe. Esta estructuración de la liturgia cristiana en ciclos diarios, semanales, anuales, tiene como propósito la santificación del tiempo, aunque propiamente todo tiempo es santo. De lo que realmente se trata, es de tomar conciencia de la santidad y sacralidad de todo tiempo humano, de la presencia salvadora de Dios en todo tiempo histórico. Es la meta de la evangelización.

El ser humano necesita visualizar y expresar en símbolos y gestos corporales las experiencias espirituales. Esta es la función del culto y la liturgia. Por otro lado, la evangelización no es mero relato de acontecimientos pasados, ni es simple repetición de palabras pronunciadas en "aquel tiempo". Eso sería una simple narración histórica o simple adoctrinamiento. Evangelización significa desentrañar la relación existente entre los acontecimientos salvíficos que sucedieron en el pasado y las situaciones históricas de la humanidad; desentrañar la relación entre las palabras pronunciadas en otro tiempo y las nuevas situaciones de la comunidad. Consiste en desentrañar la actualidad y la significación de aquellos hechos y de aquellas palabras para nuestro presente.

En este quehacer está comprometida toda comunidad cristiana. No es un deber o exigencia personal nada más. La comunidad como tal tiene que actualizarse, concientizarse y comprometerse en la salvación que anuncian y realizan los hechos históricos vividos en la liturgia. Es deseo de la Iglesia Católica que todos sus miembros vivan este tesoro tan grande, como es la Liturgia, con la participación consciente, ilustrada y activa.

Poseer una cultura sólida y adecuada sobre la liturgia es privilegio de pocos, ya que su estudio requiere esfuerzo y dedicación constantes. Dadas las actuales condiciones de la vida, el tiempo no les alcanza para quienes quisieran ahondar en el conocimiento de la propia fe. Esta carencia de sabiduría hace que muchos de los católicos no gusten de la gracia espiritual que nos ofrecen las ceremonias litúrgicas a las que asisten, con muy buena voluntad, pero casi de "cuerpo presente".

Es por eso que estos artículos de liturgia pretenden ayudar a todos aquellos que realmente quisieran saborear y aprovecharse de todo el bien espiritual que nos ofrece la Iglesia Católica a través de la liturgia La liturgia, que es el ejercicio del sacerdocio de Cristo, de todos los miembros de la Iglesia en donde se destaca precisamente la dimensión sacerdotal del bautismo. La liturgia por tanto, no es conjunto de valores reservado a grupos selectos. Es para ti, quienquiera que seas, es para todos, puesto que es la "acción de Cristo" y Cristo vino a salvar al Universo entero. Es el acto redentor, que realiza "ante nosotros" y "en nosotros" la obra salvífica de Cristo. Por esto es el respiro vital de la Iglesia, es el centro de nuestra vida, que moviliza, conduce y anima, la historia diaria. Tratemos pues con responsabilidad y seriedad, de profundizarla y tomar conciencia del desafío continuo de integrar liturgia y vida, y de tener una profunda experiencia de conversión.

 


Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rosanna Goñi
Director General: Gregorio Kail