Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver • Enero 2004

De teniente a sacerdote…

El Padre Roberto Wedow tiene 38 años y en junio de este año celebraría su tercer aniversario de ordenación. Actualmente se encuentra sirviendo en las comunidades del Este de Colorado. El Padre Roberto quiere compartir con nosotros la historia de escucha a su llamado al sacerdocio y su experiencia de servicio a la comunidad granjera a quien le da un particular simbolismo con la vida Cristiana.

En un momento de nuestro diálogo con el Padre Roberto, él ríe al recordar cuando fue teniente para luego ser sacerdote. Nacido en Littleton y graduado de la Escuela Secundaria Heritage y antiguo miembro de la Parroquia Santo Tomás Moro decidió en su adolescencia que su vida se realizaría en la Marina de Guerra de los Estados Unidos. Así, luego de la escuela secundaria ingresó a la Marina y fue seleccionado para estudiar en la Escuela Naval en Anápolis, MD. Sirvió en dos buques durante su carrera militar, alcanzando el grado de Teniente.
“Recuerdo que cuando era teniente de la Marina de Guerra, el capellán del barco donde me encontraba se me acercó antes de una inspección importante. Yo estaba con mi overall , cubierto de grasa pues había estado trabajando, cuando el capellán –protestante- se me acercó y me dijo: ´Estuve hablando con Dios anoche y me dijo que quiere que tú seas sacerdote´”.

Luego el padre continuó con la historia. “Yo respond í sorprendido y gritando: ¿Con quién estuviste hablando? Luego me di cuenta que no sólo yo, había pensado sobre eso.
Le dije al capellán que se vaya, y me olvidé del asunto. Pero cuando reuní mis hombres para la inspección, se estaban riendo de mí porque habían escuchado lo que el ministro me había dicho. En ese momento yo no pude negar que Dios me estaba llamando”.

Dieciocho meses después, en Agosto de 1995, el entonces Teniente de la Marina, ingresó al Colegio Pontificio de Josephinum en Columbus en Ohio.
“El seminario fue una nueva aventura para mí. Era parecido a la Marina en su estructura, pero en lenguajes totalmente diferentes. Una vez alguien me dijo, vamos al refectorio y le respondí ¿al comedor?. También era bien diferente estar rodeado de hombres de oración que de aquellos que se preparan para la guerra.
Seis años más tarde fui ordenado sacerdote y asignado a la parroquia San Agustín en Brighton, a servir en tres Iglesias en las comunidades granjeras del este de Colorado: Sagrado Corazón en Roggen, y las misiones de Nuestra Señora de Lourdes en Wiggins y Sagrada Familia en Keenesburg.

“Yo dejo que Dios me dé mis prioridades y me dirija en lo que tengo que hacer y en lo que no. Aunque viví toda mi vida en ciudades o suburbios, me gusta ser parte de comunidades granjeras, donde crece el trigo, girasoles, maíz, caña de azúcar y grano, es totalmente diferente, en una forma de vida reconfortante. La fe expresada en comunidades granjeras es inspirante y simbólica para la vida cristiana”.

El joven sacerdote continúa “espera paciente el fruto valioso de la tierra, mientras recibes la lluvia temprana y tardía". Sobre San Isidro Labrador - Tomás Morales, SJ.

“Los granjeros de mi comunidad trabajan en tierras secas que no son irrigadas de manera artificial por ello sus familias dependen del clima para su sustento. Una tormenta de granizo o de viento puede acabar con el presupuesto del año, como una buena nevada puede traer la cosecha. Por ello la gente de aquí está más preocupada de su relación con Dios, pues saben muy bien que es Él quien provee”.

Regresando al tema de su llamado, el Padre Roberto dijo que “a pesar de que me rehusé a ser sacerdote al inicio, hoy amo mi vocación. Recuerdo que cuando dejé la Marina hice un trato con Dios. Le dije que voy a intentarlo pero si no funciona Él me buscaría un buen trabajo. Pero me enamoré de mi sacerdocio y de verdad amo a la gente a la que sirvo”.

 
 
 

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