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Parece que el año
2001 ha entrado cargado de bendiciones para la Arquidiócessis
de Denver, tanto como lo fuera el Santo Año Jubilar que recién
terminamos. Y así también parece que el cielo ha escuchado
las oraciones del Arzobispo Chaput, y las nuestras, de que Roma
le concediera un muy necesitado asistente, un compañero de
camino, en el gobierno pastoral de esta vasta, activa y rápidamente
creciente arquidiócesis.
La comunidad católica
hispana tiene pues un doble motivo de alegría al conocer
que no sólo se ha asignado un obispo auxiliar a la Arquidiócesis
de Denver, sino que para esta enorme responsabilidad se ha elegido
a uno "de los nuestros", a un sacerdote mexicano nacido
en Monterrey.
Piensen por un momento
el significado real y simbólico de esta elección.
O mejor, como a mí me gusta verlo, de este impulso del Espíritu.
Un obispo hispano llamado a servir y a ejercer el liderazgo pastoral,
mano a mano con el arzobispo, entre todo el pueblo católico
y su rostro multicultural, en el norte de Colorado. Es como si ya
la Santa Sede nos propusiera un ejemplo y una guía de lo
que el Comité de Obispos para Asuntos Hispanos de los Estados
Unidos se ha propuesto en este inicio de milenio: que de entre la
comunidad hispana en este país se consoliden, surjan y se
formen líderes que no sean ya líderes sólo
para los hispanos sino para la Iglesia entera. Y aunque esa tarea
no corresponde sólo a los obispos, sí es bueno que
comencemos por aumentar el número de obispos de origen hispano
en el país. Y así el nuevo obispo electo José
H. Gómez viene a sumarse a los 22 obispos hispanos activos
actualmente en los EE.UU. El se convertirá en el número
doce de los que son auxiliares o coadjutores.
Así mismo
la designación de un nuevo obispo hispano viene a reconocer,
tanto en el panorama nacional como local, la fuerza, la presencia
activa y creciente de los hispanos en la Iglesia Católica
de norteamérica. Gracias pues a la Santa Sede y gracias también
a nuestro arzobispo, que con vision de pastor que conoce a sus ovejas
y visión de futuro, consideró conveniente incluir
en su lista de candidatos algunos nombres hispanos.
Obispo de todos
Debemos tener muy
claro, sin embargo, y especialmente nosotros los hispanos, que don
José Gómez no está llamado a ser el obispo
de los hispanos aquí en Denver, sino de todo el pueblo de
Dios en el norte de Colorado, como lo es Monseñor Chaput,
y a colaborar con este último en todas las áreas de
la pastoral y el gobierno de la arquidiócesis que así
lo requieran.
Corremos a veces
el riesgo, como cuando se asignan sacerdotes hispanos a nuestras
parroquias, de querer acaparar toda la atención hacia nosotros,
pues muchas son las necesidades de guía moral y espiritual
de nuestras comunidades. Pero no seamos egoístas. Seamos
generosos con con el nuevo obispo y con nuestro hermanos católicos
de toda la diócesis. Permitamos que el obispo Gómez
pueda aportar tanto a la gente como a las estructuras diocesanas
la visión y las experiencias que como sacerdote hispano en
los Estados Unidos él trae consigo.Obviamente, que su fluidez
en ambos idiomas, español e inglés, le da una gran
ventaja a la hora de participar en eventos y actividades de la comunidad
hispana.
El que avisa no es
traidor
Sin embargo, sí
queremos ponerlo sobre aviso. Como dice el refrán, el que
avisa no es traidor. Alrededor de treinta y cinco parroquias arquidiocesanas
tienen ya Misas en español y alguna clase de ministerio hispano
organizado. Otras parroquias apenas andan abriendo los ojos a esta
realidad y a este desafío pastoral. Y la gente sigue llegando,
y nuestros templos se siguen llenando. Y no damos a basto. Así
que prepárese a encontrarse con una comunidad hispana grande,
creciente, llena de energía y de ganas de aportar, pero también
con muchas necesidades.
Mons. Gómez
trae consigo un bagaje cultural y de experiencias que sin duda me
permiten calificarlo de antemano como una gran bendición
para Colorado. Entre ellas me gustaría destacar varias.
En primer lugar,
el hecho de que durante los últimos cinco años ha
sido el Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Sacerdotes
Hispanos (ANSH). Un aspecto muy importantes para nuestros sacerdotes
hispanos en la arquidiócesis, que recientemente expresaron
al arzobispo su necesidad de ser apoyados y escuchados en sus preocupaciones
pastorales, así como en la forma en que se les prepara para
venir y para ejercer su ministerio aquí. Qué mejor
apoyo para nuestros sacerdotes que quien ha estado envuelto por
más de 10 años con la única asociación
nacional dedicada a los sacerdotes hispanos, a su formación,
a crear un forum donde puedan compartir, fortalecerse unos a otros
y ser escuchados en el panorama nacional.
En segundo lugar,
es miembro de la junta directiva del National Catholic Council
of Hispanic Ministry (NCCHM), organización que también
ha sido clave en los planteamientos del ministerio hispano a nivel
nacional. Sin duda su experiencia con NCCHM y su consejo nos será
de mucha ayuda a todos los que trabajamos dedicados al ministerio
hispano en toda la arquidiócesis.
Por otro lado, Mons.
Gómez fue miembro del Comité Timón para el
Encuentro 2000, participando desde el principio en esta hermosa
experiencia que, a impulso y liderazgo del pueblo hispano, terminó
siendo la más bella experiencia multicultural donde católicos
de todo el país, de las más diversas culturas y procedencias,
se juntaron en julio del 2000 en Los Angeles, CA para expresar su
unidad en la diversidad, una misma fe y los muchos rostros en la
casa de Dios. Fue este el único y gran evento a nivel nacional
del Jubileo 2000 y don José H. Gómez no sólo
estuvo presente sino que contribuyó activamente en todos
los preparativos.
Otras experiencias
interesantes incluyen su experiencia entre 1985 a 1987 como delegado
de pastoral juvenil en el decanato de Fátima, en la Arquidiócesis
de Monterrey, México. Nuestros jóvenes le esperan
sedientos y con los brazos abiertos, monseñor.
Mons. Gómez
es un sacerdote perteneciente a la prelatura del Opus Dei, una asociación
apostólica internacional, y ha ocupado diversas responsabilidades
dentro de ella en México, España y Estados Unidos,
la más reciente como Vicario del Opus Dei para el estado
de Texas. Como cualquier sacerdote perteneciente a una orden religiosa
o afiliado a alguna sociedad sacerdotal, trae consigo unos dones
y carismas específicos cultivados de manera especial en ellas.
A la espera de ver
cuáles serán esos talentos que el Señor ha
tenido a bien hacer fructificar en la Arquidiócesis de Denver,
mi deseo sólo es uno: sepa que es usted bienvenido y que
mucho esperamos de a quien mucho se le ha dado.
Que Santa María
de Guadalupe, Patrona de las Américas, le ampare y guíe
siempre en su ministerio pastoral entre nosotros. ˇBienvenido!
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