Este es un día
por el que mucha gente ha rezado durante varios años.
Hay una frase en la película
"Rudy", donde un sacerdote dice "en 30 años
de vida religiosa, he aprendido dos cosas: número uno, hay
un Dios; número dos, yo no soy Él". He venido
pensando en esa frase desde que regresé a Colorado en 1997.
Uno aprende muy rápido como obispo que tu trabajo es imposible
sin la gracia de Dios, la ayuda de tus hermanos sacerdotes, y el
amor de tu pueblo. Y creo que este es especialmente el caso de Denver.
La Iglesia en Colorado
es tan grande, con tanta vida y con un crecimiento tan rápido
que nadie puede hacer el trabajo de Dios, sin bastante ayuda diaria.
He dicho muchas veces que no podría ejercer este ministerio
sin la amistad de mis vicarios generales, Monseñor Raymond
Jones y Monseñor Walker Nickless. Quiero agradecerles por
compartir tanto de mi trabajo tan generosamente, y estoy muy, muy
agradecido que ellos continuen como mis vicarios generales en el
futuro.
Y sin embargo, aún
hay cosas que realmente suplican la presencia de un obispo, y hasta
que aprenda como estar en dos lugares al mismo tiempo, no puedo
hacerlo todo. Es por eso que Denver tuvo obispos auxiliares en el
pasado. Y desde entonces, nuestras necesidades y oportunidades han
crecido – por lo cual la noticia hoy, es tan importante. Para los
católicos, cada obispo es un sucesor de los apostóles.
Y esa presencia apostólica da base y nutre la Iglesia local.
Un obispo auxiliar comparte el servicio de su obispo de manera única.
En efecto, su presencia es la presencia del arzobispo; su trabajo
es el trabajo del arzobispo.
El lunes 8 de enero,
el Santo Padre respondió a mi pedido de un obispo auxiliar,
nombrando al Reverendo Padre José Gomez, Obispo Auxiliar
de Denver. Hemos recibido como obispo y como hermano, a un hombre
tremendamente talentoso.
No estoy permitido hablar
mucho sobre detalles específicos que se consideran para elegir
obispos -pero les puedo decir que el Obispo-electo Gomez fue recomendado
fervorosamente por todo obispo, sacerdote y laico que consulté.
En contacto personal
con él a lo largo del año pasado en un proyecto para
los obispos americanos, he estado tremendamente impresionado por
su inteligencia, energía, equilibrio, calidez y humor. Tiene
una gran experiencia pastoral y excelentes capacidades de liderazgo.
Será un hermano para nuestros sacerdotes y diáconos
y un gran servidor para nuestra gente. En todo sentido, no podríamos
estar más bendecidos. Estoy agradecido a Dios, al Santo Padre
y al Obispo-electo Gomez que hoy esto sea finalmente posible.
Cuando vine a Denver
en 1997, me comprometí a ser obispo para todos – no sólo
para los americanos nativos, o anglos, o hispanos, o asiáticos,
sino para todo nuestro pueblo católico. Cuando el Obispo-electo
Gomez sea ordenado como obispo en la Catedral el 26 de marzo, se
unirá a ese ministerio. Este es un día de especial
gozo para nuestra comunidad hispana – y ciertamente lo es. Pero
es un día de especial gozo para toda nuestra gente, porque
toda nuestra gente podrá conocer al Obispo José como
su hermano, su amigo, su obispo.
Por favor únanse
a mí en dar la bienvenida al Obispo-electo José Gomez,
como el nuevo Obispo Auxiliar de Denver.
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