|
Tras cumplir
tres años de estudio en las Sagradas Escrituras, el Catecismo, el
Concilio Vaticano II y otros documentos del Magisterio de la Iglesia,
la Oficina de Catequsis Hispana de la Arquidiócesis de Denver, bajo
la dirección de la Hermana Gudalupe Magaña, tuvo la oportunidad
de recibir a la primera promoción de veintiseis catequistas hispanos,
quienes servirán activamente en nuestra comunidad.
En una ordenada
y participada ceremonia eucarística, presidida por Monseñor Charles
Chaput y concelebrada por algunos sacerdotes que realizan su ministerio
en la comunidad hispana, los nuevos catequistas de la Escuela de
Formación Religiosa Apostólica Hispana Arquidiócesana (EFRAHA),
recibieron sus diplomas de graduación de manos del Arzobispo de
Denver. Durante su homilía, Mons. Chaput se dirigió a los nuevos
catequistas remarcando dos ideas fundamentales. Por un lado, les
dijo que “todos ustedes son llamados por Dios a ser pastores de
las personas, y buenos pastores”. Asimismo, señaló que si ellos
quieren ser buenos catequistas tienen que mirar al Señor Jesús como
modelo, tienen que aprender a pensar y sentir como lo hizo Jesús.
“Es muy importante para todos los que sirven en la Iglesia –afirmó
el Arzobispo de Denver– focalizarnos en la mente y el corazón de
Jesús. Éste debe ser el primer deseo del catequista: tener la mente
y el corazón de Jesús. Ésta es la única manera de llevar al Señor
Jesús a los demás”.
La segunda idea
que remarcó Mons. Chaput fue que los catequistas en la Iglesia son
quienes siembran la semilla para que ésta luego dé mucho fruto.
Explicando de manera muy clara y encarnada la nueva misión de los
catequistas, a partir de la parábola del sembrador, el Arzobispo
les dijo “ustedes son sembradores de la semilla, y cuando empiecen
su ministerio, Jesús les da el Evangelio como consolación”.
Finalmente,
Mons. Chaput enfatizó que la misión que los catequistas tienen en
la Iglesia, no necesita de triunfos o premios, porque es una misión
de servicio, de entrega, de donación plena a los demás. En ese sentido
señaló que “Dios no requiere éxitos, sólo nos pide que amemos y
sirvamos y Él nos dará el éxito a su modo misterioso. Dios quiere
que confíen en Él para que tengan éxito en su misión, en su trabajo”.
“Entonces pues, no olviden –concluyó– están llamados a ser pastores
según el amor y llamados a ser sembradores generosos de la semilla
en los demás”.
Los nuevos catequistas
presentaron diferentes dones al altar, simbolizando lo que fue para
ellos todos estos años de formación. Presidiendo el procesional
estaba el Crucifijo, símbolo del amor y la entrega del Señor Jesús,
quien da la salvación, reconciliación y pertenencia al Reino Eterno
e invita a la conquista de ese Reino. Después presentaron las Sagradas
Escrituras, la Palabra que da Vida, la Palabra Eterna. Seguidamente,
presentaron el Catecismo de la Iglesia Católica y los documentos
del Concilio Vaticano II, como símbolo de los pilares en los que
se apoya la fe católica y la vida cristiana como hijos de Dios y
como hijos de la Iglesia. Posteriormente el Directorio de la Iglesia,
mostrando que la Iglesia es Madre y Maestra y está siempre atenta
a educar y orientar hacia la verdadera patria, enseñando a vivir
autenticidad y madurez en la fe. Luego, seguido al directorio se
presentó un Atlas del mundo, simbolizando que el compromiso de los
catequistas es en el mundo y llegar a todos los heramnos. Y concluyendo
estos dones se ofreció la estandarte de EFRAHA, símbolo de los catequistas,
apóstoles trinitarios. Finalmente, se presentaron los dones de Pan
y Vino y con ellos, según los organizadores, ofrecieron sus “esfuerzos
y futuros proyectos para la construcción del Reino de los Cielos
en cada uno de nosotros y de nuestros hermanos”.
Antes de la
bendición final, Mons. Chaput entregó a cada uno de los nuevos catequistas
sus certificados de estudio. Hizo lo mismo con los futuros catequistas
del segundo y primer año. Asimismo, el Prelado, pidió a la Hna.
Guadalupe Magaña que se acerque adelante para agradecerle, todos
los esfuerzos realizados por sacar adelante este proyecto que tanto
aporta a la formación de los fieles hispanos en la Arquidiócesis
de Denver.
Concluida la
ceremonia eucarística, los nuevos catequistas fueron agasajados
con una cena en el Holiday Inn en el centro de Denver.
|