¿Homosexualismo
como estilo de vida?
Dr. Luis
E. Raez
En todo el
mundo se acepta cada vez más el homosexualismo como un "estilo
de vida". Recientemente, en junio pasado, hemos visto con preocupación
como la Corte Suprema de Estados Unidos ha fallado en favor de ellos,
eliminando una ley que prohibía la sodomia. El homosexualismo
tiene una campaña publicitaria fuerte y bien financiada ofreciendo
este "estilo de vida", no sólo como una alternativa
a la natural unión del hombre y mujer, sino una alternativa
al matrimonio cristiano.
Lamentablemente
debido a la fuerte presión de grupos de militancia homosexual,
ya desde 1973 la Asociación de Psiquiatras norteamericanos
considera que el homosexualismo es algo "normal", con
lo que abrió las puertas a muchos reclamos públicos
en favor del "derecho" al "matrimonio gay" (ya
reconocido por ejemplo en el estado de Vermont) o a la adopción
de niños.
Mucha gente se pregunta si es cierto que la persona homosexual nació
así y no tiene elección. La evidencia científica
rigurosa no ha demostrado todavía nada que justifique biologicamente
o psicologicamente la inclinación homosexual.
Todos tenemos solamente una de las dos combinaciones de cromosomas
(grupos de genes) sexuales humanos: XX (mujeres) ó XY (hombres).
No existen más opciones.
Hay muchos
"estudios" y publicaciones de militantes "gays"
que justifican factores biológicos o psicológicos
para esa conducta desde el nacimiento o la infancia: Pero no existe
evidencia científica solida de algún gen o cromosoma
u hormona ligada a la conducta homosexual. No existe evidencia cientifica
que esta conducta sea hereditaria. No se puede decir que el homosexual
tiene un comportamiento predeterminado, ni que el homosexualismo
es una opción sexual "normal".
Pero vayamos más allá: suponiendo que hubiese una
alteración en un gen u hormona, se imagina el lector si le
dieramos la oportunidad a los miles de homosexuales y lesbianas
de recibir una terapia para corregir el defecto, ¿cuánta
gente aceptaría?
Probablemente
muy pocos, no porque las personas homosexuales no deseen curarse,
sino porque muchos grupos de presión "gay" promueven
esta conducta como una "libre elección", y consideran
"ofensivo" toda explicación que demuestre que en
su opción hay algo fuera de lo normal.
La Iglesia considera claramente la actividad sexual con personas
del mismo sexo como un acto "intrínsecamente desordenado"
(Catecismo de la Iglesia Catolica # 2357), porque aunque se justifique
con la "amistad" o el cariño mutuo, no tiene el
elemento esencial de comunión (un fin "unitivo")
que Dios ha creado entre esposo y esposa como reflejo del amor dentro
de la Trinidad creadora. Estos actos se quedan simplemente en la
genitalidad, porque están cerrados a la posibilidad de la
procreación, otro elemento esencial del matrimonio cristiano.
Es fundamental
enfatizar la importancia de complemento existente entre el hombre
y la mujer como parte de la voluntad de Dios, que no creó
a los seres humanos de un mismo sexo.
El hombre y la mujer tienen la misma dignidad, pero biológica
y psicológicamente son diferentes, sienten diferente y actuan
diferente. De allí la importancia de complementarse dentro
del amor cristiano; algo que se niega en una relación homosexual.
Por ello, no es sorpresa ver en muchas de estas relaciones comportamientos
más masculinos en uno de ellos y más femeninos en
el otro, tratando de compensar sin éxito la falta del designio
natural.
La Iglesia
Católica siempre ha tratado de acoger y ayudar a las personas
con esta inclinación. Sin embargo, la Iglesia pide que las
personas homosexuales vivan en castidad ya que la inclinación
que tienen es desordenada y no natural. La Iglesia no rechaza a
los homosexuales. Antes bien, considera que como cualquier persona,
son sujetos dignos de respeto y pide que no sean discriminados;
y por el contrario que traten de recuperarse de este estado; pues
existen casos de personas que han logrado recuperar su natural heterosexualidad.
La Biblia nos
enseña que Dios creó al hombre y a la mujer a Su imagen
y semejanza (Gen 1: 27; 2:21-25). Y en el Nuevo Testamento, San
Pablo condena directamente el homosexualismo diciendo: "¡No
os engañéis! Ni los impuros, .... ni los afeminados,
ni los homosexuales, .....heredarán el Reino de Dios"
(1 Corintios 6, 9-10, Cf.1Tim 1,10).
El Catecismo
de la Iglesia en los números: 2357-9 resume la posición
de la Iglesia que defiende el respeto a los homosexuales pero enfatiza
el carácter desordenado de la relación pidiendo la
castidad y el ejercicio del dominio de sí mismo.
También,
la Iglesia, en el documento "Declaración sobre ética
sexual" de la Sagrada Congregación para la Doctrina
de la Fe en 1975 distingue acerca de la "inclinación"
homosexual o "tendencia" y la "actividad" homosexual.
Las tendencias no son pecado porque no vienen del libre albedrío,
sin embargo estas inclinaciones son desordenadas porque promueven
una conducta que no va de acuerdo a los planes de Dios.
Los que sufren
por tendencias homosexuales están llamados a vencer la tentación
como ha de hacerlo todo cristiano sea cual fuera su lucha contra
el pecado. Quien quiera librarnos de la lucha contra el pecado,
justificando lo que Dios reprueba, no le hace ningún favor
al hombre ni a su dignidad de Hijo de Dios.
El Dr.
Luis E. Raez es Profesor Asistente de Medicina Clínica en
la División de Hematología Clínica y Oncología
Médica, Departamento de Medicina del Sylvester Comprehensive
Cancer Center en la Escuela de Medicina de la Universidad de Miami.
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