¡JOVEN,
NO TENGAS MIEDO, ÉL ESTÁ CON NOSOTROS!
Hace algunos
años, cuando llegué a este país, lo hice con
muchas metas, con un sentido de superación enorme y en verdad
digo que, aunque me de verguenza, nunca tomé en cuenta a
Dios. En ese momento mi realidad fue otra, porque llegué
a un país donde se mezclan las culturas, empecé a
ver que para conquistar una chava no necesariamente tenía
que llevar rosas, sino muchas veces solo vestir el pantalón
más grande que pudiera. Y seguí viendo muchas otras
cosas como la música a alto volumen, las trocas patinando
llantas, el licor que se apoderaba de la gente más que en
mi país, las drogas, el asesinato por medio de abortos, en
sí una vida liberal, sin que nadie pudiera decir algo al
respecto.
Pero lo que
más me asombró fue como se manejan las relaciones
sexuales de manera libertina y sin responsabilidad. Mientras más
conocía, más olvidaba mis metas. Era sorprendente
ver como mucho de esto se apoderó de mi en cuestión
de días. Me olvidé de mi familia, mi religión,
mis sueños y hasta mis propios principios. Yo era otro.
En el camino
vi como las personas no se aman a sí mismas, que por una
desilusión amorosa acuden al suicidio o, por lo menos, lo
piensan. Vi como muchos dejan la escuela por querer alcanzar riquezas
rápidas y fáciles, sin medir las consecuencias. Vi
como por ser el número uno echamos barrio donde sea, nos
frustramos por la soledad, la falta de identidad, nos volvemos machos,
y nos refugiamos en prostitución o las drogas.
Con el paso
del tiempo la comunidad latina ha crecido enormemente, y los problemas
se han duplicado. Las cárceles se llenaron, el número
de muertos creció, las madres solteras son cada día
mas, las clínicas de abortos cada día se hacen más
ricas a costa de jovencitas hispanas. En todos los hospitales hablan
ahora español, porque los tenemos llenos, cada día
se observa una cantidad mayor de gente en las calles destruyéndose
a sí mismos
Pero un buen
tercer Domingo de septiembre del año 2000, acudí a
misa. El día siguiente acudí a un grupo de jóvenes
donde conocí el amor de Dios hacia todos nosotros. Fue entonces
cuando me di cuenta de lo mal que yo estaba, vi que a la vez que
crecemos como latinos, también crecemos en problemas, y muy
poco crecemos cristianamente. Empecé a ver a mi alrededor
y me di cuenta de todas las veces que, de distintas maneras, Jesús
me había dicho que él es mi Salvador, que el camino
está listo, que ya pagó por mi. Después de
tres años, me he dado cuenta que el mundo no ha cambiado,
soy yo quien lo hizo, y por ahí se debe comenzar. Me doy
cuenta de todo el trabajo que tenemos como jóvenes católicos.
Me doy cuenta lo bien que lo pasamos los grupos católicos
cuando compartimos un concierto, una vigilia, un congreso, un encuentro,
un retiro y tantas cosas más que cada día se nos ofrecen.
Lo podemos pasar bien en las misas cada Domingo, en las reuniones
de grupo, en el conocer nueva gente que, al igual que nosotros,
lucha por el Reino de Dios.
En verdad nos
falta mucho por hacer, hay muchos jóvenes allá afuera
que no saben que hay un Jesús que ya pagó por ellos.
Hay tantos que piensan que la felicidad la tienen ellos. Otros aún
que se desahogan en el licor, cuando nosotros sabemos que la respuesta
está en Jesús.
Joven, no te
quedes allí parado, vamos por los que faltan, llevémosles
lo que no conocen, mostrémosles el camino que ya conocemos,
no seamos conformistas, aspiremos a lo bueno, seamos siempre ganadores,
porque con Dios siempre se gana.
Pregúntale
a Dios que es lo que quiere que tú hagas y cuando lo descubras
no te quedes ahí parado, ve y lucha, ponte metas y cúmplelas.
No te preocupes por los obstáculos, sáltalos y recuerda
que tú eres el presente y lo que tú hagas hoy marcará
tu futuro y el de la Iglesia. Unámonos y juntos construyamos
un mejor mañana para los nuestros y para el mundo entero.
No olvides que el futuro de nuestra Iglesia está en nuestras
manos, recuerda que no estás solo, porque Jesús está
con nosotros hasta el fin del mundo. Bendiciones.
Max Lopez
Coordinador
general del grupo juvenil de la Iglesia Santa Teresa.
|