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Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Mayo 2008

Opinión

Arzobispo da la bienvenida a Obispo Auxiliar
“A lo largo de los años, me ha impresionado su inteligencia, energía, equilibrio, calidez y humor”

Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput, O.F.M. Cap

El Arzobispo Chaput dirigió estas palabras en la Conferencia de Prensa que se realizó el 10 de Abril pasado en la que se anunció el nombramiento de Mons. James Conley como Obispo Auxiliar de Denver.

Este es un día por el que muchas personas han rezado por más de tres años. La Iglesia en el norte de Colorado es tan vital y tan diversa que nadie puede llevar a cabo su trabajo sin mucha ayuda. Yo nunca podría desempeñar mi ministerio sin la ayuda de mi Vicario General, Monseñor Tom Fryar, mi Vicario para los Sacerdotes, el Padre Bernie Schmitz, mi Vicario para el Ministerio Hispano, el Padre Jorge de los Santos, mi Vicario Judicial el Padre James Moreno y todos los sacerdotes de la arquidiócesis. Quiero agradecerles nuevamente hoy por compartir tanto trabajo conmigo de manera tan generosa.

Pero muchas cosas necesitan realmente la presencia de un obispo, y un solo hombre no puede hacerlo todo. Es por ello que el Obispo José Gomez jugó un papel tan vital y apreciado en la vida de nuestra Iglesia hasta que fue convocado a ser Arzobispo de San Antonio. Y desde entonces, nuestras necesidades sólo han aumentado – motivo por el cual, la noticia de hoy es tan importante. Para los católicos, todo obispo es sucesor de los apóstoles. Esa presencia apostólica consolida y nutre a la Iglesia local. Un obispo auxiliar comparte el servicio de su obispo de una manera muy especial. En efecto, su presencia es la presencia del arzobispo; su trabajo es el trabajo del arzobispo.

A partir de hoy, 10 de abril, el Santo Padre ha aceptado mi pedido de un auxiliar al nombrar a Monseñor James D. Conley como Obispo Auxiliar de Denver. Ustedes tienen una biografía del obispo-electo en sus paquetes de prensa, y espero que la lean detenidamente… porque cuando lo hagan, verán que se nos ha concedido a un hombre enormemente dotado y experimentado como obispo y hermano.

No estoy autorizado a hablar mucho de los detalles de lo que sucede en la elección de los obispos – esas decisiones son tomadas muy cuidadosamente por el mismo Santo Padre y sus asistentes. Pero les puedo decir que he conocido y admiro grandemente el trabajo del Obispo-electo Conley por mucho tiempo. En mi contacto con él a lo largo de los años, me ha impresionado su inteligencia, energía, equilibrio, calidez y humor. Tiene un don especial para trabajar con jóvenes adultos y familias. Los numerosos obispos y laicos que lo conocen, lo apoyan entusiastamente. Tiene una extraordinaria experiencia tanto como un estimado párroco en Kansas, como funcionario al servicio en la Iglesia universal en la Santa Sede. Él va a ser un hermano de nuestros sacerdotes y diáconos, y un gran servidor para nuestro pueblo. En todo sentido, no podríamos estar más bendecidos. Y estoy agradecido a Dios, al Santo Padre y al Obispo-electo Conley de que esto es finalmente posible.

Cuando vine a Denver como Arzobispo hace 11 años, me comprometí a ser obispo para todos – no sólo nativo americanos, o hispanos, o anglos, o asiáticos, sino para todo nuestro pueblo católico. Cuando el Obispo-electo Conley sea ordenado obispo en la Catedral el 30 de Mayo, él se unirá a ese ministerio. Este es un día especial de alegría para todo nuestro pueblo, porque todo nuestro pueblo reconocerá al Obispo Conley como su hermano, su amigo y su obispo.
En unos minutos estaremos respondiendo a preguntas, pero por favor ahora les pido que me acompañen en dar la bienvenida al nuevo obispo-electo.


 
 

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