Del Papa en EE.UU. y su mensaje de esperanza para ti
Por Abraham Morales
Lo pudimos conocer mejor. Percibimos su humildad y sencillez de cerca, pero sobre todo logramos experimentar en el contenido de sus mensajes profundos, el don de la sabiduría con el que el Señor le ha bendecido. El Santo Padre Benedicto XVI dejó una huella en los católicos de Estados Unidos. Durante su visita hubo un momento dedicado a la juventud, a ti. Se reunió con jóvenes y seminaristas de todo el país en el seminario San José de Nueva York. Ahí te dedicó unas palabras, las cuales, como toda su visita, fueron de esperanza y reflexión. Y cada palabra que ahí dijo son palabras para ti, por eso vamos a reflexionar un poco sobre ellas. Primero te motivó a ser santo, a ser el mensajero de esperanza y consuelo. Con un uso increíble de las ideas y conceptos el Papa nos habló de verdades elementales. Por ejemplo nos recordó que “Dios es nuestro origen y nuestra meta, y Jesús es el camino”. Y habló de una manera muy concreta de la realidad que tú estás viviendo. Primero destacando los valores de esta sociedad: “Como jóvenes americanos se les ofrecen muchas posibilidades para el desarrollo personal y están siendo educados con un sentido de generosidad, servicio y rectitud”, y después de los peligros a los que te enfrentas: “Pero no necesitan que les diga que también hay dificultades: comportamientos y modos de pensar que asfixian la esperanza, sendas que parecen conducir a la felicidad y a la satisfacción, pero que sólo acaban en confusión y angustia”.
Habló sobre dos tipos de “tinieblas” que afectan al ser joven, unas al corazón del joven y las otras al espíritu. Las que afectan al corazón, el Santo Padre las define con tremenda claridad y dice: “todas tienen en común una actitud mental envenenada que se manifiesta en tratar a las personas como meros objetos: una insensibilidad del corazón, que primero ignora y después se burla de la dignidad dada por Dios a toda persona humana”.
Y sobre las que afectan al espíritu dijo que como regularmente no se perciben, pueden ser de hecho más nocivas. Habla concretamente sobre la manipulación de la verdad y la libertad. Y esto me parece de suma importancia, porque hoy en día te enfrentas con muchas ‘versiones’ de la libertad, y entre que presumimos de ser una sociedad tolerante caemos en el relativismo. Pero mejor dejemos que las palabras del Papa nos iluminen al respecto: “La manipulación de la verdad distorsiona nuestra percepción de la realidad y enturbia nuestra imaginación y nuestras aspiraciones”. Y asevera la “importancia fundamental de la libertad”, la cual “puede ser malentendida y usada mal, de manera que no lleva a la felicidad que todos esperamos, sino hacia un escenario oscuro de manipulación, en el que nuestra comprensión de nosotros mismos y del mundo se hace confusa o se ve incluso distorsionada por quienes ocultan sus propias intenciones”. Y prepárate, porque lo que a continuación te dice es todavía más fuerte. ¿Estás sentado? Ahí te va: “¿qué objeto tiene una ‘libertad’ que, ignorando la verdad, persigue lo que es falso o injusto? ¿A cuántos jóvenes se les ha tendido una mano que, en nombre de la libertad o de una experiencia, los ha llevado al consumo habitual de estupefacientes, a la confusión moral o intelectual, a la violencia, a la pérdida del respeto por sí mismos, a la desesperación incluso y, de este modo, trágicamente, al suicidio? Queridos amigos, la verdad no es una imposición. Tampoco es un mero conjunto de reglas. Es el descubrimiento de Alguien que jamás nos traiciona; de Alguien del que siempre podemos fiarnos”. ¿Sabes tú quien es ese Alguien? Exacto, el mismo que murió por tus pecados para llenarte de amor y esperanza y enviarte al mundo a ser mensajero de la verdad.
Y si algún día te has preguntado cómo hacer para ayudar a otros a seguir el camino correcto, también el Santo Padre tiene respuestas para ti. Nos invita a ser portadores de la luz en medio de las tinieblas. “La luz de Cristo les invita a ser estrellas, guía para los otros, marchando por el camino de Cristo, que es camino de perdón, de reconciliación, de humildad, de gozo y de paz”. Y lo demás te lo pongo tal y cual, léelo con detalle, porque a lo mejor conoces a alguien que se siente así o ha pasado por esto: “Sin embargo, a veces tenemos la tentación de encerrarnos en nosotros mismos, de dudar de la fuerza del esplendor de Cristo, de limitar el horizonte de la esperanza. ¡Ánimo! Dejen que su fantasía se explaye libremente por el ilimitado horizonte del discipulado de Cristo. A veces nos consideran únicamente como personas que hablan sólo de prohibiciones. Nada más lejos de la verdad. Un discipulado cristiano auténtico se caracteriza por el sentido de la admiración. Estamos ante un Dios que conocemos y al que amamos como a un amigo, ante la inmensidad de su creación y la belleza de nuestra fe cristiana.”
Su mensaje no termina aquí, pero yo te dejo con su envío, su motivación a que salgamos al mundo: “Cristo es la esperanza que jamás defrauda… Hoy son ustedes los discípulos de Cristo. Irradien su luz en esta gran ciudad y en otras. Den razón de su esperanza al mundo. Hablen con los demás de la verdad que les hace libres”. Ahí lo tienes. Pidamos a Dios nos ayude a encontrar la fortaleza en nosotros para poner en acción las palabras del Papa en nuestras vida, que logremos darle razón a la esperanza de Cristo que todo ilumina y transforma. El Papa también vino a decirte ¡ánimo!
Paz.
Abraham
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