Hijos de Dios Corresponsables
Los fieles somos administradores de lo que Dios nos ha regalado
Por Luis Soto
La presencia hispana ha crecido enormemente en la Iglesia de los Estados Unidos y de manera especial en nuestra Arquidiócesis de Denver. Se estima que el 52 % de los católicos en esta Arquidiócesis serían hispanos. Más de la mitad de ellos teniendo el español como su primera lengua. Sin embargo, hay ciertas áreas en las cuales no hacemos notar nuestra presencia. Una de ellas es lo que en inglés se llama “Stewardship” y en español traducimos como “corresponsabilidad”.
Lo que de manera sencilla entendemos por corresponsabilidad es una espiritualidad, una manera de vivir en la cual sabemos que nuestra primera identidad es el ser hijos de Dios. Y como hijos, hemos sido creados por amor y para amar a nuestro Dios. Entendemos que nuestra patria definitiva no es ésta, sino aquella en donde nuestro hermano mayor, Jesús, nos ha preparado muchas habitaciones. En otras palabras, que lo que somos y tenemos no es nuestro, sino que le pertenece como dueño y creador a nuestro Padre Dios y nosotros sólo somos sus administradores, “stewards”.
Entendemos también que debemos vivir nuestra vida de fe en un espíritu de gratitud por todas las bendiciones que día a día recibimos. Entendemos que no sólo somos hijos de Dios y confiamos en él, sino que el mismo Dios confía en nosotros para poner en nuestras manos su creación, las cosas y los hermanos.
Al saber que todo lo que tenemos y somos es al final de cuentas de Dios, nos sentimos responsables, corresponsables con Dios para administrarlo de manera adecuada con el plan del mismo Dios, Dueño y Señor de todo cuanto es y existe.
A veces pensamos que ser católico consiste solamente en ir a misa y confesarse de vez en cuando, pero la vida católica significa ser y vivir como hijo de Dios.
Si asumimos, entendemos y vivimos como hijos de Dios, entonces sabremos que debemos agradecerle a nuestro Padre por todos los dones que nos regala. El primero y más grande de todos es el don de la vida. La vida la medimos en horas y minutos, de cada 24 horas que Dios te ofrece para ti y tu familia, ¿cuántas le dedicas a él? Puede ser estudiando su palabra, predicándola, orando, sirviendo, etc. Todo católico, además de vivir los sacramentos, está llamado a devolverle a Dios una porción de su vida, de sus horas, de su tiempo.
Si Dios nos ha regalado varios talentos, es nuestra responsabilidad devolverle una porción de lo mucho que nos ha dado. Algunos sabemos interpretar un instrumento musical, otros pintar, predicar, orar por los demás, enseñar, cantar, construir, o limpiar.
¿Cuántos de esos talentos ponemos al servicio de nuestro Señor a través de su comunidad?
La mayoría de nosotros hemos venido a este país buscando un futuro mejor, malamente entendido solamente como futuro económico, de eso escribiré otro día. Pero la mayoría tenemos un trabajo, un ingreso, muchísimas cosas materiales que sólo nos damos cuenta que tenemos el día que nos vamos a mudar. Vivimos en la abundancia y sabemos que muchas otras personas no tienen ni una pequeña parte de lo que nosotros disfrutamos y hasta derrochamos.
¿Cómo le das las gracias a Dios de manera efectiva por todas esas bendiciones?
Hemos crecido en una cultura que no valora la aportación de dinero a causas nobles, sobre todo porque hemos sido robados una y otra vez. La corrupción de nuestros países de alguna manera nos ha traumado. Entiendo también que no crecimos pensando que la Iglesia necesita de nuestra dinero, es más, la mayoría de las veces hemos sido nosotros los que hemos necesitado el dinero de la Iglesia. Recordemos la Iglesia católica y la evangelización en nuestros países fue siempre subsidiada por la corona española. Tenemos la muy mala costumbre de darle a Dios de lo que nos sobra. Un dólar es lo más común. Cuando la verdad es que ese dólar no es nuestro, es de Dios y sólo le deberíamos devolver una parte de lo que ya es de por sí suyo. Si cada hispano ofrendara en la misa lo que gana en una hora de trabajo, muchas cosas podrían hacerse por la comunidad hispana en esas Iglesias. A veces me preguntan, ¿por qué otras iglesias hacen cosas gratuitas por la comunidad? La verdad es que no son gratuitas, sino que exigen el pago del diezmo a todos sus feligreses.
La próxima vez que te prepares para ir a Misa, recuerda que la Misa comienza con una procesión, significando que somos peregrinos en esta tierra. Comienza la procesión desde tu casa y antes de salir, dialoguen en familia sobre el monto de su ofrenda al Señor por las bendiciones de la semana. Cuando pongamos el dinero en la canasta, el coro cantará: “te ofrecemos Padre Nuestro, con el vino y con el pan, nuestras penas, alegrías, el trabajo y nuestro afán…”. Si nuestro trabajo se mide por el dinero que se nos paga por realizarlo, ojalá le ofrendes al Señor un poco de lo que mucho que te ha dado. |