Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Enero 2008

Espiritualidad

Al César lo que es del César ... a Dios, todo
2008 es un año de elecciones, decide de acuerdo a lo que la fe te enseña

Por Luis Soto

El año 2008 se presenta como un año lleno de retos y desafíos para la comunidad hispana y para toda la sociedad estadounidense. Es el año de las elecciones y todo se centra en las campañas para elegir al próximo presidente de los Estados Unidos.
Como católicos nos vemos presionados por diversos elementos y como hispanos, todos “coquetean” con nosotros por nuestro voto. Lo primero y más importante es que todos los que podamos debemos votar, no es una opción, sea cual sea nuestra preferencia partidista. Si no estamos registrados para votar, registrémonos. Pero a la hora de votar, ¿Qué papel juega nuestra fe católica?

Siguiendo las palabras de Jesús que sirven como parte del título de esta columna: “…Devuélvanle al César lo que es del César y a Dios lo de Dios” (Lc 20,25), muchos dicen que la Iglesia no debe meterse en política.

En primer lugar debo aclarar algunas cosas. Esta frase, fue la frase más política que jamás usó Jesús, de hecho la usan como su acusación frente a Poncio Pilato (Lc 23,2), es decir, por eso lo crucificaron las autoridades romanas. Jesús le estaba diciendo al César y a los romanos que se queden con lo que es suyo, pero que su pueblo, el pueblo de Dios; que la tierra, la tierra dada por Dios a su pueblo, es de Dios, por lo tanto que dejen de explotarla y robar sus frutos.

En segundo lugar, debemos aclarar que política no se refiere a los partidos, sino a la vida pública. La palabra se originó en los tiempos en que los griegos estaban organizados en ciudades-estado llamadas polis, y se refiere, entre otros significados, a la actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo. Si entendemos que la Iglesia la formamos todos y que todos nosotros vivimos en una ciudad, una polis, es imposible que la Iglesia no esté inmersa en la política.

Si lo anterior está claro, el problema ahora es hasta qué punto nuestra fe debe guiar nuestras decisiones políticas. Muchos dicen que no debe intervenir, porque la fe es sólo un conjunto de creencias, lo cual es falso. La fe que proclamamos en el credo es ante todo un estilo de vida, no sólo un conjunto de creencias. Es un estilo de vida que cree que tenemos un Dios creador de todo cuanto existe, que nos ama personalmente y que es dueño de nuestras vidas. Que cree además que Dios no sólo es creador, sino Padre y nosotros todos somos sus hijos. Entonces, no deberíamos tomar decisiones que promuevan la manipulación de la vida humana por alguien más que no sea el dueño de la misma: Dios. Ni nada que socave la dignidad de mis hermanos y hermanas.

Si creo en Jesucristo Salvador, que entregó su vida por cada uno de nosotros. Si creo que cada persona, sobre todo los más pobres y necesitados, valen tanto como la vida misma del Redentor, pues fueron comprados con sangre en la cruz. Si creo que cuanto le haga a uno de mis hermanos más pequeños, se lo estoy haciendo al mismo Cristo (Mt 25,40), pues el así lo dijo en los Evangelios. Entonces mi decisión será aquella que respete la vida digna de mis hermanos y hermanas. Que promueva que las personas puedan estudiar, desarrollarse, trabajar con dignidad y respeto a sus derechos, que tengan salud, etc.
En fin, lo que yo creo debe marcar cada una de las decisiones que tomo en mi vida diaria. Y cuantas más personas pueda afectar mi decisión más importante y santa se convierte. Mi decisión en temas como el aborto, significan vida o muerte de seres humanos, hermanos míos e hijos de Dios. Mi decisión sobre el tema de inmigración, significa vida digna, sin miedo, unidos en familia para millones de seres humanos hermanos nuestros. Sólo por mencionar algunos ejemplos.

Entiendo que la decisión es difícil, que no siempre, o casi nunca, encontramos candidatos que nos ofrecen todas las opciones que buscamos, pero debemos siempre seguir nuestra conciencia, una conciencia formada en nuestra fe católica, a la hora de tomar decisiones. Sobre todo si esas decisiones van a afectar la vida de muchas personas. Es parte del mandamiento del Señor de amar a nuestro prójimo.

Somos hijos e hijas de Dios, todo cuanto somos y hacemos le pertenece a fin de cuentas a Dios. Nuestras decisiones deben siempre ser las decisiones que dan mayor gloria a Dios y vida con la dignidad de hijos de Dios a sus hijos. Seamos responsables. Sé que no todos tenemos la oportunidad de votar, pero lo primero, si puedes, es votar. Lo segundo, dejar que tu conciencia formada en tu fe te guíe en la mejor decisión. Recuerda, es verdad, a César lo que es del César, pero a Dios, lo que es de Dios. ¿Qué es de Dios? Todo, incluyendo al César y lo que es del César.

* Luis Soto es el Director de Ministerio Hispano.


 
 

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