Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Febrero 2008

Nuestra Iglesia

Nuestra Señora de Lourdes
Celebrando los 150 años de la aparición de la Inmaculada Concepción en Francia

Este año celebramos el 150 aniversario de las apariciones de Nuestra Señora la Inmaculada Concepción en Lourdes, Francia. De manera especial, recordamos ahora en el mes de febrero el inicio de sus apariciones el día 11, día en que también celebramos la jornada mundial del enfermo, y una semana después el día de Santa Bernadette, la humilde niña francesa testigo de las apariciones.

Y es así que hace siglo y medio, el 11 de febrero de 1858, en la villa francesa de Lourdes, a orilla del río Gave, Nuestra Madre, Santa María manifestó de manera directa y cercana su profundo amor hacia nosotros.

Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858 hubo 18 apariciones. Éstas se caracterizaron por la sobriedad de las palabras de la Virgen, y por la aparición de una fuente de agua que brotó inesperadamente junto al lugar de las apariciones y que desde entonces es un lugar de referencia de innumerables milagros constatados por hombres de ciencia.

Lourdes es un lugar muy frecuentado de peregrinación especialmente por personas enfermas. En Lourdes las personas se acercan más a Dios a través de la mano de su Madre. Que este magnífico jubileo que será celebrado de distintas maneras a lo largo del año sirva para recordar lo que María bajo la invocación de la Inmaculada Concepción quiso que recordáramos. Que agradezcamos a Dios por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que fue declarado por el Papa Pío IX (1854), y que meditemos en cómo María es Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.

Que descubramos en las innumerables gracias de sanaciones físicas y espirituales, motivo para que nos convirtamos a Cristo en su Iglesia y confiemos en Dios. Y que los pecadores y enfermos descubran la misericordia del Señor que los ama.

Que meditemos en las virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, teniendo como ejemplo a Santa Bernadette como instrumento de su mensaje.
Que aceptemos la realidad de la cruz en nuestras vidas. "Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro".

Que descubramos la importancia de la oración, la penitencia y la humildad para nuestra vida cristiana. Especialmente que hagamos del rezo del rosario algo cotidiano en nuestras vidas.


 
 

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Arquidiócesis de Denver

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