Inmigración y Obispos USA
En el día del trabajo los obispos publican documento centrándose en el tema de inmigración
Por Rossana Goñi
La declaración de los obispos de Estados Unidos por el Día del Trabajo se centró en el tema del fracaso del debate de inmigración en el país. Los obispos señalaron en el documento que “la discusión vital nacional sobre el tema de inmigración ha polarizado a nuestra población, ha paralizado al Congreso y ha logrado que nuestra nación pierda”, señaló en el documento, Monseñor Nicholas DiMarzio, Obispo de Brooklyn, NY, y encargado del comité de políticas domésticas. “Después de este debate, somos una sociedad más dividida, gente más confundida y una nación imposibilitada de ir hacia delante en uno de los temas más complicados y serios que enfrenta la nación”.
El documento de los obispos publicado el 24 de agosto, tuvo como título “Día del Trabajo 2007: Un momento para recordar; un momento para comprometernos nuevamente”.
Monseñor DiMarzio fue muy crítico ante la política de inmigración. “Desde mi perspectiva, algunas veces la cólera triunfa sobre la sabiduría, los mitos abruman los hechos y los lemas reemplazan soluciones”, señaló. “Tenemos que reiniciar el diálogo, para retomar los temas difíciles, para buscar soluciones prácticas y realistas”, añadió.
“Este debate trajo algo de lo peor en nosotros. Ahora necesitamos sacar lo mejor de nosotros si es que alguna vez avanzamos como un todo, una sociedad y nación sana”, señaló el obispo y llamó a vivir “la realidad, el civismo, la moralidad y la consistencia” como los puntos de partida para una nueva discusión el tema de inmigración.
Mons. DiMarzio señaló que “hay como dos millones de indocumentados entre nosotros, de los cuales la gran mayoría son trabajadores. Nuestra economía y comunidades dependen de ellos. Lavan nuestros platos, cosechan nuestros vegetales, limpian nuestras oficinas y casas, y cuidan de nuestros niños, entre otros tantos trabajos”. Estos, añadió el prelado, son algunos de los “hechos que no se pueden escapar” sobre inmigración. “La situación actual de la política de inmigración es inaceptable e insostenible. El sistema está roto. Necesitamos llegar lejos y una reforma comprehensiva”, añadió. “No existe muro suficientemente ancho o alto que pueda poner una pared a las fuerzas humanas y económicas que lleva consigo la inmigración”.
“La inmigración no puede iniciarse o parase en nuestras fronteras. Las políticas de Estados Unidos deben ayudar a vencer la pobreza y privación dominantes, la violencia y opresión que lleva a la gente a dejar sus propias tierras. Las políticas en deuda y desarrollo, ayuda extranjera y comercio global son elementos esenciales de cualquier reforma inmigratoria efectiva”.
Los temas de inmigración no deben ser utilizados para “una ventaja partidaria, táctica de levantar fondos”. “Debemos estar alertas ante disputas políticas que exhortan o excusan la hostilidad étnica o discriminación. Hemos visto el uso de disminuir los estereotipos, apelar a lo peor en nosotros, y el apoyo de sólo un lado que pretende ser periodismo”.
“La dignidad humana es un don de Dios, no un estatus que se debe ganar. Los derechos fundamentales para trabajar, tener un salario decente, condiciones seguras de trabajo, tener una voz en las decisiones, y la libertad de elegir unirse a un sindicato no depende donde hayas nacido o cuando viniste a nuestra nación”, señaló Mons. DiMarzio.
Llamar a una reforma nacional, señaló el obispo, “en la política inmigratoria no debe depender en donde trabajas o vives en los Estados Unidos. Un conjunto de parches de políticas contradictorias, medidas punitivas y disputas locales no puede arreglar un sistema federal quebrado”. |