Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Setiembre 2007

Jóvenes

¿Somos libres?

Busquemos la verdadera libertad que como hijos de Dios nos merecemos

Por Max Adalberto López Marroquín*

El 15 de septiembre ó el 16 de septiembre, sin duda alguna son los días más celebrados en Centro América y México. Se respira patriotismo, se siente el ambiente de heroísmo, los recuerdos de los que lucharon por un acta de independencia y la lograron nos vienen a la mente. En algunos de estos países se acostumbra viajar a otras ciudades y ¡regresar en maratón con la antorcha de la libertad! Mucha gente espera en las plazas, en los parques centrales, va a eventos, ferias y fiestas para recibir con orgullo y admiración a los héroes de hoy, los aplausos no se hacen esperar y los gritos son diversos. Entre los que más se oyen están: ¡Viva México!, ¡ese es Chapín!, ¡arriba el Salvador!, ¡Que Vivan los Catrachos!, ¡Arriba Nicaragua! ¡Que Viva Costa Rica! etc., etc.

Estos son momentos en los que nos sentimos más orgullosos de venir de alguno de estos países, la felicidad nos invade, ¡en nuestro corazón se siente el palpitar de la libertad! ¿LIBERTAD? Pero…pero… ¿somos realmente libres? Esa debe de ser la pregunta que resuene en cada uno de nuestros corazones, ¿libres o esclavos? O es que todavía seguimos siendo esclavos y no nos damos cuenta, quizás esclavos del alcoholismo, a lo mejor de las relaciones sexuales antes o fuera del matrimonio, quizás de la pereza o la soledad, o de la drogadicción, o del orgullo padre de la desesperanza, etc.

¡Hermanos en CRISTO JESUS! Jóvenes, hoy los invito para que busquemos la libertad que todos como hijos de Dios merecemos, que nos liberemos de todo lo que nos ata a la infelicidad, que vivamos cada una de nuestras vidas esforzándonos al máximo para alcanzar la santidad, porque necesitamos santos no para ser venerados, si no para servir de ejemplo, para recuperar la esperanza de que aún se puede, de que Dios sigue actuando en los corazones y mentes de las personas.

Que nuestra meta en esta vida sea siempre hacer la voluntad del Padre, que poco a poco podamos encontrar el camino que Jesús trazó para nosotros muriendo en la Cruz del Calvario. Él es el que firmó el acta de independencia más dura, sacrificada y bella de todos los tiempos, para que tú y yo pudiéramos ser felices, libres de pecado, ¡y la firmó con sangre!

Cada gota derramada por Él llevaba un nombre, llevaba tu nombre y llevaba mi nombre también. ¡Ánimo pues! Que la antorcha de la libertad que nosotros podamos transportar cada momento, sea la que lleva la llama del Espíritu Santo, que en las miles y miles de millas que recorramos en la maratón de nuestras vidas, podamos mostrar la luz del amor, de la Esperanza, y la Caridad, LA LUZ DE CRISTO.

Que nuestro anhelo sea llegar a la meta, allá donde nos espera el Padre con los brazos abiertos. ¡Adelante que Cristo nos ama! ¡Seamos Santos!
QUE DIOS LOS BENDIGA.

* Max López pertenece al equipo de asesores de Pastoral Juvenil Hispana de la Arquidiócesis de Denver en el área de misión y es además miembro del equipo del programa radial “Fe Católica Viva” trasmitido por La Buena Onda todos los sábados a las 3 p.m.


 
 

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