Si Dios te llamara al celular
Por Abraham Morales
En varias parroquias, al inicio de la Misa se acostumbra recordar a la comunidad sobre algunas normas a seguir para que el buen desarrollo de la misma, entre ellas la de apagar el teléfono celular. He escuchado decir algo así: “La única llamada que durante la Misa recibirán es la de Dios”. ¿Has escuchados algo similar? Y me imagino que también te ha tocado que alguien cerca de ti se olvide de apagar el celular y que en el momento menos apropiado timbre y perturbe todo el templo… (¡Espero que no haya sido el tuyo!) Pero, ¿qué pasaría si realmente Dios un día te llamara a tu teléfono celular? Imagina por un momento la situación: que tal si se te olvido apagar el celular y en la Misa recibes esa llamada. ¿Cómo le contestarías?, ¿Le creerías que es él?, ¿Le pedirías alguna prueba para asegurarte que es realmente Dios? A lo mejor sí, ya ves como somos de desconfiados, a lo mejor alguien te quería hacer una broma. Pero bueno, digamos que después de un rato de incredulidad, finalmente creas que realmente el mismo Dios está del otro lado del teléfono. Y aquí viene lo bueno: ¿De que hablarías con El? ¿Qué le dirías? ¿Cómo sería tu conversación? ¿La de un extraño que no conoces muy bien? ¿La de un amigo que hace mucho no sabías de él? O ¿la de un amigo cercano con el que hablas todos los días?
Una vez que hubieras empezado esa conversación, al nivel que tú crees que estaría, de acuerdo a tu situación actual en tu relación con el Señor, a lo mejor la pregunta que todos nos haríamos sería la misma que cuando una persona nos llama: cual es el motivo de la llamada. ¿Para que me necesitabas? En que te puedo ayudar, etc. Porque casi siempre que alguien nos llama es por motivo, a veces recibimos llamadas de alguien solo para saludarnos, pero por lo general existe un motivo. Así que en la llamada de Dios, es muy probable que tu también necesites preguntarle: ¿En que te puedo servir Señor? Me necesitas para algo? Pero aquí cuidado, que sería al mismo Dios a quien le estarías ofreciendo ayudar. No sería como cuando tu mamá te pide que recojas tu cuarto y no le haces caso; no, sería cosa seria, y sincera, tanto tu pregunta como tu respuesta lo que te pidiera. Entonces, ¿cuál sería tu respuesta?
Pero bueno, supongamos que no te atrevas a preguntarle sobre el motivo de la llamada por X razón, pero entonces de qué hablarías. ¿Le preguntarías por qué no respondió a todas las peticiones que le has hecho? ¿Por qué no le has pegado al lotto si le has pedido con mucha devoción? ¿Aprovecharías para darle otra lista de cosas que tu “necesitas”?
Es cierto, a lo mejor nunca pasa esto realmente en tu vida, pero creo que al jugar hoy con nuestra imaginación sobre una posible llamada de Dios también nos pone a ver un poco como es que en nuestra vida cotidiana nos comunicamos con El, ¿no crees?
Pero por otro lado, es una realidad que el Señor sí te llama de muchas formas. A lo mejor no ha usado todavía un Iphone, un text message o instant message para comunicarse contigo. Te llama a través de cosas, acontecimientos y gente a tu alrededor. También en tu oración personal o comunitaria, a través de la Liturgia en la Misa, a través de la Iglesia. Usa muchos métodos distintos, pero todos con el mismo fin: quiere tu felicidad plena, que vivas su amor. Solo quiere que le escuches y comprendas que el tiene un plan especialmente para ti, te quiere mostrar cómo vivir en el amor y la felicidad de los hijos de Dios aquí en la tierra. Así ponte listo, siempre atento a escuchar las llamadas de Dios. Lo que si estoy 100% seguro es que su llamada no es de larga distancia, porque siempre está cerca, muy cerca de ti.
Paz
Abraham |