Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Octubre 2007

Testimonios

Orando y laborando (Parte II)
Un lema que impulsa a ‘Doña Mati’ a servir a Dios de manera incansable


Matilde Jiménez “Doña Mati” llegó a Denver aproximadamente hace unos siete años, fueron sus hijos quienes la trajeron. Desde que llegó ha servido incansablemente en esta Arquidiócesis. Ella es miembro de la Parroquia San Juan Bautista en Longmont y catequista en Santa Teresa en Frederick.

EPC: Doña Mati’, cuéntenos cómo empezó su servicio en esta arquidiócesis
MJ:
Mis hijos viven en Longmont, y cuando llegué acá, lo primero que hice fue buscar una Iglesia que me quedara cerca, es así que llegué a la parroquia San Juan Bautista. Recuerdo que en mi primera Misa ahí, sin temor me senté en la primera fila, y quería responder todas las preguntas que el Padre hacía, yo levantaba la mano siempre porque me sabía todas las respuestas. Sin embargo eso no bastaba, quería echar afuera todo eso que yo sé y dar la buena noticia, ¡que Jesús nos ama! y llevarla a otras personas. En ese entonces llegó a la Iglesia la Hermana Martha de Baja California, ella nos invitó a llevar un curso de catequistas y yo fui la primera en anotarse. Ese año- 2002- empecé a dar catecismo ahí. Fui catequista en San Juan Bautista por cuatro años, donde tuve la oportunidad de conocer al Padre Jorge De los Santos. Después de estos 4 años se decidió que la educación religiosa iba a ser sólo en inglés, y al quitarse el programa en español ya no pude seguir sirviendo en esa parroquia porque no sé inglés.

EPC: ¿Qué fue lo que hizo entonces?
MJ:
Cuando cerraron el programa en español y ya no necesitaban de mi ayuda me sentí tan inútil, que me fui a la escuela a estudiar inglés porque si por no hablar inglés no puedo enseñar la Palabra de Dios, entonces hay que aprenderlo, el idioma no puede ser un obstáculo. En esa misma fecha Dios que es bondadoso me abrió una nueva puerta, el Padre Jorge De los Santos me invitó a la comunidad de Santa Teresa en Frederick que recién se estaba formando, ahí empecé a ayudar a sacar ese ministerio adelante. Ahora el Ministerio Hispano ha crecido en Santa Teresa y ahí me encargo de los niños, en la preparación de las quinceañeras, y a veces practico con los lectores.

EPC: Sabemos que eres una “Biblia ambulante” y que sabes mucho sobre las enseñanzas de la Iglesia, ¿Dónde aprendiste lo que sabes?
MJ:
Desde niña me encanta leer, cuando me mandaban al cerro en mi pueblito, me llevaba libros y por supuesto, la Biblia. Ya hasta sé donde están las citas y es que sé que es Dios mismo que me está hablando. Por otro lado, la Palabra de Dios es mi mejor espada, y eso es lo que voy a enseñar, porque no puedo dar lo que no tenga, tengo siempre que estar lista. Por otro lado, quiero ser una defensora de la fe, he llevado cursos de apologética, algunos de moral, yo siempre ando buscando cursos que sean gratis y así es como he llevado varios cursos sencillos, también tengo bastante material que me han regalado y artículos que ando juntando. Tengo muchos recortes de El Pueblo Católico, desde hace años guardo todos los artículos de catequesis y los archivo. Porque es importante defender la fe, hay que tener celo de nuestra fe, defender a nuestra Madre María, saber defender a la Iglesia y hacer que las personas conozcan a Jesús.

EPC: Tienes una gran pasión por anunciar a Dios, ¿Qué es lo que te motiva?
MJ:
Creo que antes que nada el dar gracias a Dios, pero además el ver a mis alumnitos tan lindos, o cuando adultos se bautizan para la Vigilia de Pascua es una alegría tan grande que como pago es más que suficiente. Además donde quiera que vaya tengo que llevar a mi Padre Dios, a veces hay personas que desde que se levantan se colocan los lentes de la amargura y todo lo ven amargo y se pierden las maravillas que Dios hizo para nosotros, y eso es una pena, por eso yo hago todo lo posible porque mi casa sea una pequeña escuelita de amor. Y es ahí donde yo aprendí todo, en mi familia, esa fue mi escuela de amor y eso trato de crear en todos los ambientes en que me desenvuelvo, y sobre todo porque con eso les estoy enseñando a mis nietos el camino de la fe. Mis nietas chiquitas ya me acompañan a rezar el rosario y mis nietos también son muy espirituales, yo busco involucrarlos, los he nombrado como ayudantes de catequista y los más pequeñitos van a mis clases, me prenden la velita o reparten el material que llevo a los niños, me recogen las hojitas y a veces también quieren que se les dé un gafete donde salga su nombres, algunos cantan en el coro, chiquitos que apenas pueden con la guitarra, son divertidos.

EPC: Me han dicho además que usted se transforma en sus clases
MJ:
¡Claro!, es que en las clases yo no soy la viejita que soy, me hago niña como ellos, me rejuvenezco, hasta les bailo, les canto y hago las cosas junto con ellos, a jóvenes por ejemplo les cuento cuando me enamoré, o cuando me figuraba que me iban a quitar mi novio o les digo ‘no crean que toda la vida yo he sido viejita, yo también fui jovencita y bonita, por eso mi esposo se enamoró de mí’. Y comparto esas experiencias por las que todos pasamos y a ellas les gusta porque la mejor evangelización es el testimonio de vida.

EPC: Hablando de testimonio de vida, ¿cómo es un día de “doña Mati”?
MJ:
Orando y laborando, yo pienso que todo el día estoy haciendo oración, hablo con Dios para luego hablar de Él. Por ejemplo, me levanto a eso de las 6 ó 7 de la mañana y corro un poco mi cortina para ver el sol y le digo a Dios, ‘gracias Dios mío por haberme dejado ver un nuevo día’ y como me tiene tan consentida mi Padre, me ha regalado un arbolito cerca de mi ventana y en la mañana se llena de pajaritos, entonces le digo, ‘hasta me estás despertando con música, con una orquesta natural’. Luego le encomiendo mi día ‘Señor no me dejes ofenderte hoy, antes de ofender a alguien quítame la vida, por favor acompáñame, cuida a mis hijos, a mis nietos’. Luego les echo la bendición a todos, a mis hijos, a mis nietos, a mis nueras que van rumbo al trabajo o a la escuela para después encomendar a mis niños de la catequesis y a mis compañeras de trabajo. Enseguida me voy a dar un baño y a alistarme y de ahí preparo el desayuno y salgo a ver mis plantas, tengo un pequeño huerto familiar. Más tarde me voy a caminar al parque que está al frente de mi casa y me llevo mi rosario, lo rezo caminando y si hay alguien por ahí lo involucro. Le digo, ‘mire señora, que hermoso amanecer, ¿se fijó que hoy amaneció muy bonito?, Mire ese arroyo ¿no es una maravilla?, Pero todas las maravillas que Dios nos ha dado hay que agradecerlas, bendecir al Señor por sus bondades. Fíjese que vengo rezando mi rosario, ¿no me quiere acompañar?’ Y a veces la gente me acompaña y rezamos juntos el rosario a veces hasta lo cantamos. De ahí me regreso a mi casa a preparar el almuerzo, a limpiar a poner la lavadora y cuando termino saco mi material de catequesis, mi Biblia y preparo la catequesis que voy a dar, luego ‘Mariquita’ (Maria Alvarado), me habla y platicamos un ratito, nos llenamos de ideas siempre pensando en nuestros niños.


 
 

Publicación en español de la
Arquidiócesis de Denver

E-mail: elpueblo@archden.org
Editora:
Rossana Goñi
Directora General:
Jeanette DeMelo