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Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Octubre 2007

Opinión

Modestia... a parte
¿Dónde está la verdadera belleza de la mujer?

Por Rossana Goñi

En las últimas semanas ya sea por un diálogo con alguna joven o las noticias en la televisión o simplemente haber prestado particular atención a un tema que me daba vueltas en la cabeza, recordé y valoré una vez más cuán valiosa es la mujer, sin embargo, cuán “cosificadas” estamos en la sociedad.

Miremos a nuestro alrededor. El 90% de las carátulas de las revistas que están en los estantes de los supermercados muestran a una mujer. Al caminar por un centro comercial, se puede ver que el gran porcentaje de tiendas está dirigido a mujeres. O ver los comerciales en la televisión por unos diez minutos, ¿quién promueve la cerveza? una mujer; y ¿un nuevo modelo de auto?, una mujer sentada sobre el auto, así como estos ejemplos hay miles. Pero bueno, ustedes dirán, ¿y, cuál es el problema con esto? Les pido que observen -o recuerden- cómo es presentada la mujer en estas revistas o fotos para vender el producto que se está promoviendo. ¿Es aquello lo más valioso de la mujer? ¿Cuál es la correcta valoración que tiene el aspecto físico y el cuerpo? ¿Buscas tú que te valoren por el cuerpo o el rostro que tienes? ¿Dónde pones tu valoración? ¿Cuántas de las ideas que el mundo vende, tú también las crees y en un sentido las vives? Son innumerables las preguntas que vienen a mi cabeza y también recuerdos. Al igual que Uds. yo también fui adolescente. Recordarlo me alegra. En mi “época” estaban de moda la ropa o estilo que usaban Verónica Castro, Olivia Newton John ó la Princesa Diana para las mayores que yo. Sí, en mi época también habían artistas o cantantes de moda... quizá ustedes ni sepan de quien estoy hablando. Pero hagan un Google para que vean sus peinados y ropas -pero no se queden mucho rato viéndolas- . Bueno, también en esos años las jóvenes buscábamos de alguna manera imitarlas, porque eran esos “modelos de personas” que recibíamos a través de los medios de comunicación y motivo de diálogo entre los amigos.

¿Tenía yo conciencia de que de alguna manera estaba buscando atención o valoración a través de la ropa que usaba o la manera de comportarme?, ¡No! Muchas veces no estamos acostumbrados a pensar, a hacer un alto en el camino y cuestionarnos, y preguntarnos ¿Por qué hago esto, o lo otro? ¿Por qué me pongo esta falda, esta polera? ¿Realmente me queda bien, me gusta? ¿Por qué me arreglo así, estoy cómoda? ¿Estoy sobria? ¿Qué busco cuando me visto o arreglo? ¿Llamar la atención, que me miren? ¿Soy consciente que la ropa apretada, marcada o escotada atrae a los muchachos y no los ayudo a vivir su pureza? Es más, ¿soy muchas veces yo la razón por la que no me respetan...? ¡Y después, hasta me quejo por lo que me dicen o hacen!

De una u otra forma, lo que hacemos con esto, es llamar la atención, buscar aprobación, de alguna manera estamos buscando equivocadamente ser queridas y valoradas. ¿Es que acaso yo valgo por el rostro o cuerpo que tengo? ¿Quién soy realmente?

El otro día tuvimos en mi comunidad a una amiga que nos mostró un video en el que le preguntaban a varios muchachos jóvenes qué es lo que admiran de una mujer. ¿Y saben cuál fue la respuesta prácticamente común en todos?: “Qué sea auténtica. Qué no pretenda ser alguien que no es”. Lo que más atrae de cualquier ser humano es su autenticidad, su libertad, su vivir en la verdad de quién es. A veces con lo mucho o poco que nos ponemos encima, nos engañamos mostrando algo de nosotras que no muestra verdaderamente quien soy, sino quien quiero mostrar ser.

Tu belleza está en ser quien eres. Si eres dulce, tierna, delicada, muéstralo a través de todo tu ser. Si eres una mujer fuerte, inteligente, astuta, has lo mismo. Si eres más bien, graciosa, sencilla, hacendosa, regala tus dones a los demás. O quizá eres sociable, acogedora, comprensiva, con gran paciencia. ¿Eres maternal y femenina? Y puedo seguir mencionando más y más dones que nos ha regalado Dios y que el mundo no conoce y nosotras debemos encargarnos de regalárselos porque lo necesita de manera urgente.
El Papa Juan Pablo II nos decía en su Carta a las Mujeres “¡Cuántas mujeres han sido y son todavía más tenidas en cuenta por su aspecto físico que por su competencia, profesionalidad, capacidad intelectual, riqueza de su sensibilidad y en definitiva por la dignidad misma de su ser!”. Entonces tenemos un gran reto, mostrarle al mundo la verdadera belleza de ser mujeres. ¿Cómo? Siendo quien eres, verdaderamente mujer.


 
 

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Arquidiócesis de Denver

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Editora:
Rossana Goñi
Directora General:
Jeanette DeMelo