Hispanos peregrinaron al Santuario de Madre Cabrini
Más de 200 fieles se reunieron el pasado 15 de septiembre en la tradicional caminata que el grupo “Xto y Yo” organiza cada año hacia el Santuario de la Patrona de los inmigrantes
Por Juan Carlos Hernández
Aún no daban las 5:00 a.m. en el reloj, cuando ya habían aproximadamente 200 personas esperando en la Iglesia San Cayetano, la oración inicial con la que tradicionalmente empezamos todas y cada una de las peregrinaciones que la comunidad de “Xto y Yo” realiza año tras año al santuario de Madre Cabrini.
El lema de este año fue: “Lo reconocieron al partir el Pan”. Haciendo referencia al texto que el Evangelista San Lucas nos presenta en el relato de los discípulos de Emaús. Relato cargado de un sentido eucarístico muy profundo, que nos hizo reflexionar a lo largo de las casi 16 millas que caminamos entre risas, cantos, rezos, llantos, recuerdos y oraciones hasta llegar a nuestro destino. La peregrinación finalizó con lo que llamamos: Principio y Culmen de toda la vida cristiana: La Eucaristía, la cual fue presidida por el Padre Jorge De los Santos, Vicario del Ministerio Hispano.
A lo largo de la travesía, hicimos siete estaciones de oración. Estaciones que aprovechamos para descansar y esperar a los que se quedaban rezagados, porque ese es precisamente el sentido de peregrinación, que vamos “juntos” a la Tierra Prometida, que somos un Pueblo al cual Dios lo ha llamado a vivir en comunidad, porque es la comunidad el primer signo donde hay una auténtica evangelización.
En estas estaciones, oramos y reflexionamos textos eucarísticos, reflexiones que estuvieron a cargo de algunas de las comunidades y grupos juveniles de diferentes parroquias que hicieron la jornada con nosotros.
En esta ocasión, tuvimos por primera vez el apoyo de patrullas de la policía de Denver, de Lakewood y del condado Jefferson, a los cuales estamos sumamente agradecidos, pues con su presencia pudimos cruzar con mucha más rapidez las intersecciones de las calles y nos sentimos más seguros al caminar por zonas estrechas.
Algo impresionante fue que después de 16 millas de peregrinación, la mayoría de los caminantes no se les veía cansados, y cuando se les preguntaba como estaban decían: “bendecidos”, “contentos”, ¡que experiencia tan bonita!, hubo algunos que dijeron estar ya listos para la próxima caminata.
Esperamos en Dios, que podamos hacer la peregrinación la próxima vez y terminar nuevamente como dijeron algunos de los participantes: “Muy bendecidos”. |