Libertad, luz y sombra
¿Cómo estamos usando el hermoso don de la libertad que Dios nos ha regalado? ¿Somos verdaderamente libres?
Por Angélica García*
Cuántas veces hemos escuchado decir que “vivimos en un país libre”. Cuántas veces nosotros también hacemos, de vez en cuando, eco a esta frase tan conocida, sobre todo en los adolescentes.
Ciertamente vivimos en un país libre pero ¿libre de qué? Es difícil encontrar respuestas cuando nos toca vivir momentos como el pasado 16 de Abril en Virginia Tech o basta pronunciar la palabra Columbine para revivir esos momentos que afectaron directamente a esta comunidad en 1999. Vidas arrebatadas que se convierten en un atentado a nuestra juventud desde nuestra propia juventud.
Libertad que se nos da desde muy jóvenes sin medir las consecuencias de lo que esto puede causar. Libertad que en ocasiones ha llegado a ser un arma de doble filo especialmente en las escuelas.
Es sorprendente todas las cosas que logras encontrar en los pasillos de una escuela, risas, gritos, pasos apresurados y todo eso que hacen de ese lugar el escondite perfecto de la indiferencia y la soledad.
Llegue a Denver cuando tenía 15 años, y nada me costó más trabajo que ese primer día en la escuela secundaria, “la high school”. Todos éramos libres de hacer tantas cosas que sólo formaban parte de la sociedad a la que me integraba. Ya no tenía que usar uniforme, tenía la libertad de elegir mis clases, mis amigos y hasta el modo de hablarles a mis maestros. También la opción de que las demás personas me dejaran en paz, si yo tenía problemas. Hablar de mi fe no era una opción y mucho menos una manera de ser “cool”. Para ser sincera, no creo que eso haya cambiado mucho en la actualidad y eso me detiene a pensar ¿como estamos viviendo nuestra libertad? Algo que se confunde con el derecho de hacer simplemente lo que nos venga en gana, en el caso de estos jóvenes: hasta quitarle la vida a sus compañeros y en tantos otros casos provocando situaciones muy difíciles de controlar como las pandillas y hasta el aborto.
Entre todas las libertades a las que tenemos derecho, muchas veces no queda tiempo para contar con Dios, es más, somos tan libres que nosotros decidimos hablar o no hablar de Él. He llegado a pensar que Dios ha sido expulsado de nuestras aulas (tal vez por buen comportamiento), y lo más triste es que lo hemos hecho para respetar la libertad de los demás. Libertad que ha sido entregada por Él solamente a nosotros.
La diferencia de culturas usualmente es nuestro mayor pretexto para dejar a Jesús colgando en el retrovisor del auto o en la clase de catecismo. Jesús no es una moda, un brazalete que me quito y me pongo como un par de aretes. Jesús se hace presente en mis actos, en la manera de ver a mis compañeros, aceptando cada día (con sus logros y fracasos) como un reto a vivir con esta libertad que se me ha confiado. Ser feliz no se trata de un anhelo inalcanzable, ser feliz es un compromiso hacia los demás, una obligación hacia nosotros mismos y un regalo de Dios.
Una vez leí en alguna parte que “la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe”. Gran verdad y gran deber el nuestro cuando nos declaramos seres y ciudadanos libres.
Segura estoy que la vida no es fácil, y que hay tantas cosas que nos dañan. Existen momentos en que dudamos si Dios anda por ahí o simplemente se ha dado por vencido y no quiere escucharnos más. Te aseguro que como el Padre amoroso que es, esta ahí, dejando que hagas tus propias decisiones, y alumbrando el camino que te conducirá hacia ellas. Esperando que hagas un alto en tu apresurado día y le tomes en cuenta.
Sólo quiero invitarte a no renunciar a este regalo de Dios: tu libertad. Lleva a Dios en tu corazón y a partir de su misericordia y amor pregúntate… ¿Eres luz o sombra?
NOTA: Quiero dedicar este artículo a los jóvenes que cada miércoles me acompañan en la clase de confirmación. Por su alegría, su paciencia y sus ganas de vivir. Dios los bendiga siempre.
* Angélica García (Tati) es instructora de catequesis de adolescentes de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe y perteneció al equipo de Asesores de Pastoral Juvenil Hispana de la Arquidiócesis de Denver. Actualmente forma parte del equipo del programa radial “Fe Católica Viva”. |