Una nueva vida, el derecho y los niños no nacidos
Por Mar Muñoz-Visoso
Hoy estuve en el hospital contemplando de nuevo el milagro de la vida. Esta vez me tocó ver los toros desde la barrera. Es decir, no era yo la parturienta sino un familiar tratando de ser de ayuda. Tuve el gozo de asistir al nacimiento de mi nuevo sobrino, Joshua. En la enfermería, el pequeño con apenas minutos de nacido se aferraba, mientras lo bañaban, al dedito de su papá como quien se aferra a la vida. Y sólo aquella sensación de seguridad conseguía calmarlo de aquella lluvia repentina y aterradora; de este mundo extraño, lleno de luz y de ruido, tan distinto a la oscuridad, el calor y el confort del vientre de su madre, donde ha pasado los primeros nueve meses de su vida.
De regreso a casa me maravillaba, una vez más, sobre la fragilidad y la grandeza de la vida humana; sobre el don maravilloso de dar vida y la gran responsabilidad de ser padre y madre. Pero también me vinieron a la mente los numerosos debates y argumentos de estos días sobre la despenalización del aborto en la ciudad de México. Lejos de hacer una apelación sentimentalista en contra de la tragedia del aborto, me gustaría hacer una reflexión desde la fe sobre el bombardeo de argumentos a favor y en contra que hemos estado recibiendo.
Para comenzar, el tratamiento del asunto por parte de los medios de comunicación es muy interesante; interesantemente triste por lo parcial y lleno de falso estereotipos. Pero así nos llega la información, y no es fácil a veces distinguir hechos de opinión en ellos, ni conseguir un balance en el tratamiento de la noticia, contraponiendo sin editorializar las diferentes perspectivas. Dos ejemplos.
El primero: En una emisora de radio local de habla hispana una comentarista decía que, aunque ella personalmente pensaba que el que cualquier mujer tuviera que abortar era una tragedia, con la probación de esta ley México había demostrado ser capaz de ser una sociedad plural y moderna. No entiendo muy bien el argumento de la pluralidad. Si abrir la posibilidad de matar a otro, fuera de la defensa propia, es un signo de pluralismo ¿no se podría entonces esgrimir el mismo argumento para la despenalización del asesinato? “Mire señor juez, es que lo/la mató porque esa persona representaba una experiencia traumática, o porque no tenía los medios para sostenerlo/a, o porque era demasiado joven…” De la misma forma que el derecho penal no admite la redefinición del asesinato de una persona nacida, no debería admitirlo para una persona cuando todavía se encuentra en el seno de su madre, pues la ley debe proteger, aún con más razón, al indefenso y desprotegido. En cuanto a la modernidad del asunto, si ser moderno significa licencia para matar…no sé que decirle. Cuanto más avanzada es una sociedad, ética y moralmente hablando, más debe preocuparse de defender la vida, de alargarla y de mejorar su calidad. No de eliminarla.
Nos inventamos argumentos falaces que tratan de doblegar y de hacer quedar la ley a la medida de mi conveniencia. Por ejemplo, para justificar el aborto se han usado argumentos como tratar de redefinir científicamente en que momento empieza la vida. Porque si podemos encontrar algún momento entre la fecundación del óvulo y cuándo se puede decir que hay vida, entonces “ya la hicimos” - piensan los defensores de este argumento - porque no si no hay privación de vida no hay acusación moral. Pues fíjense que no. El óvulo fecundado ya no es ni el espermatozoide de su padre ni el óvulo de su madre. Es otro ser completamente distinto y separado, que se convierte en embrión, y que ya posee toda la información que necesitará para desarrollarse, biológicamente hablando, como ser humano independiente.
El otro argumento, dicen, es que éste es un “derecho de las mujeres”. Debatir este supuesto “derecho” me llevaría, cuando menos, otro artículo. Baste decir lo siguiente. Por encima de cualquier derecho están los derechos humanos. Estos son los derechos que le son propios a cualquier persona, en cualquier lugar y en todo momento. El primer derecho de todos es el derecho a la vida, porque es el que da “derecho”, lugar, a todos los demás. Sin vida humana no hay derechos humanos. Así de simple. Todavía no he encontrado ninguna versión de la declaración universal de los derechos humanos en la que se dé a ninguna persona, sea hombre o mujer, el derecho a matar a otro. Ciertamente existen alternativas cuando la madre, a menudo por circunstancias muy dramáticas, no puede o no quiere hacerse cargo del ser que lleva dentro. Pero, de nuevo, ese ser no es “su cuerpo”; ni tampoco es una enfermedad o se le puede tratar como un quiste o un cáncer, o un crecimiento anómalo y maligno en mi cuerpo que hay que amputar. El aborto es simple y llanamente el sacrificio de un inocente. Tampoco se justifica nunca que la pareja, los padres, familiares o amigos de esta joven o mujer la abandonen, precisamente en estas circunstancias, y mucho menos la fuercen a abortar.
El otro ejemplo salía en la televisión mexicana, donde a la voz urgente de los pastores de la Iglesia, llamando a los legisladores a la toma de conciencia y al pueblo a las movilizaciones, se contraponía seguidamente la del político de turno, “católico” por su puesto, haciendo chiste de la postura de la Iglesia y diciendo “es que estamos en el siglo XXI no en el XVI”. Y no sólo eso, además desafiándola porque “todavía no me ha llegado mi decreto de excomunión”. De nuevo, el argumento de la modernidad… Entonces ¿somos más modernos cuando protegemos la vida o cuando la hacemos más vulnerable y precaria? El triste espectáculo en los medios del debate entre la Iglesia, los políticos y la sociedad mexicana, nos recuerda que es en momentos de crisis cuando la Iglesia, una vez más, siente el llamado de actuar como voz de la conciencia de una sociedad que parece no querer tenerla. Al menos, no una que llame a la responsabilidad…
En una cosa sí estoy de acuerdo con la primera comentarista: en que “el aborto es una tragedia” a la que ninguna mujer, ninguna pareja, ninguna familia tendría que llegar. Y por lo tanto, mientras existan este tipo de leyes, y la tentación del aborto (clandestino o legalizado) esté ahí, la única defensa que nos queda, la mejor, es el diálogo y la educación de nuestros hijos y de nuestras familias. Para que, si en algún momento se ven enfrentados a una decisión así o deben aconsejar a otros, sepan actuar en conciencia y con convicción moral. Sin embargo, no hay que ignorar las leyes. Porque la ley educa. Y demasiado frecuentemente se toma lo que es legal por lo que es moral, sólo por el hecho de estar permitido legalmente. Los cristianos sabemos que eso no es cierto. Y aun a riesgo de ser el hazmerreír de todos, tenemos la obligación moral de denunciar la injusticia. En este caso, contra el niño no nacido que jamás tendrá, ni siquiera, la oportunidad de aferrarse a la vida.
Bienvenido al mundo, Joshua.
| Oficina para la Protección del Niño y Joven Líneas de Emergencia en caso de Abuso de Menores |
La Arquidiócesis de Denver considera muy seriamente las acusaciones de abuso sexual a menores y está comprometida a recibir cada una de las acusaciones con compasión y respeto a todo aquel que esté involucrado. Para reportar una acusación de abuso sexual que involucre a menores con autoridades civiles, por favor, utilice los números de emergencia apropiados, los cuales encuentra enlistados más adelante.
Condado de Adams
303-412-5212
Condado de Arapahoe
303-795-4850 (presionar 2)
Condado de Boulder
303-441-1000 ó 303-441-4444
Condado de Broomfield
720-887-2271
Condado de Clear Creek
303-679-2365
Condado de Denver
720-944-3000
Condado de Eagle
970-328-8840
Condado de Garfield
970-945-9193
Condado de Gilpin
303-582-5444
Condado de Grand
970-725-3331
Condado de Jackson
970-723-4750
Condado de Jefferson
303-271-4131 ó 303-271-4357
Condado de Larimer
970-498-6990
Condado de Logan
970-522-2194
Condado de Moffatt
970-824-8282
Condado de Morgan
970-542-3530 x.1529
Condado de Phillips
970-854-2280
Condado de Pitkin
970-927-1611
Condado de Rio Blanco
970-878-5011
Condado de Routt
970-879-1540
Condado de Sedgwick
970-474-3397
Condado de Summit
970-668-4100
Condado de Washington
970-345-2238
Condado de Weld
970-352-1551 Ext. 6214
Condado de Yuma
970-332-4877
Además de los números de referencia mencionados arriba, los reportes también se pueden realizar en las agencies locales responsables. Para reportar acusaciones de abuso sexual que involucren un niño de la Arquidiócesis de Denver, por favor contáctese con la Coordinadora de Arquidiocesana de Asistencia y Apoyo al 303-715-3226. |
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