Compromiso con Dios y su familia
Dios es mi refugio y fortaleza, nuestra ayuda en momentos de angustia, por eso no tendremos miedo aunque la tierra se deshaga (Salmo 46, 1-2)
Guillermo De la Rosa nació en Chihuahua- México, lleva cerca de 25 años de matrimonio con María de los Ángeles Moreno con quien tiene tres hijos: Noel de 24 años, Berenice de 22 y Sergio de 14 años. Hace siete años, Guillermo decidió mudarse a Denver con su familia, dejando atrás a sus padres y hermanos, pues la vida en México era cada vez más difícil, las carencias económicas crecían y él quería buscar un nuevo horizonte para sus hijos. Sin embargo al llegar a Denver no sólo encontró nuevas oportunidades de desarrollo sino una Madre Iglesia que le abrió los brazos y lo acercó a Dios. Actualmente Guillermo es director del coro Renovación de la Parroquia Santa Teresa en Aurora, en donde participa activamente.
Por Lara Montoya
Guillermo es miembro activo de la Parroquia Santa Teresa en Aurora, sin embargo no siempre ha participado en la vida de la Iglesia como ahora, en México- nos cuenta- asistía muy poco a su parroquia e incluso iba a misa muy de vez en cuando, pero la realidad dura de Denver y el ver a sus hijos creciendo en medio de una cultura muy diferente, lo llevó a tomar conciencia de la necesidad que él y su familia tenían de encontrar un lugar seguro, “no quería ver a mis hijos en las calles o metidos en diversiones que tienen los jóvenes de hoy y que no son nada recomendables - nos comenta Guillermo- pero no encontraba el modo de que ellos comprendieran mi preocupación. Por eso sentí la necesidad de pedir consejo y ayuda a Dios y así fue como empecé a involucrarme en la Iglesia, pero una vez adentro empecé a sentir la necesidad de no dejar de ir a Misa”. Su esposa jugó un papel importante en la conversión de Guillermo, fue ella la que lo acercó a la Iglesia, en consecuencia, sus hijos empezaron también a participar activamente de su parroquia.
Ahora Guillermo señala que el haberse puesto en las manos del Señor los ha llevado a muchos momentos felices. “Nuestra familia - dice- ha pasado por muchos momentos difíciles, pero en la Iglesia hemos encontrado todas las respuestas que buscábamos y no sólo respuestas sino grandes satisfacciones, ahora mi esposa y mis hijos siempre pasamos el tiempo juntos y en el ambiente que siempre había soñado para ellos”.
Guillermo nos comparte que un momento clave en la historia de su vida de fe fue un retiro de iniciación en el que participó hace tres años, momento en el que se encontró a sí mismo y descubrió que los dones que tenía debía ponerlos al servicio de Dios, así es como empezó a componer cantos religiosos. Actualmente ha compuesto cerca de 40 canciones.
Además de ser compositor, Guillermo ha logrado involucrar a sus hijos en el coro que dirige y en diferentes actividades de su parroquia. “Servimos en diferentes ministerios -señaló el líder hispano- en esa misma comunidad integramos un grupo de alabanza del cual soy coordinador y tengo el gran gusto de contar con la colaboración de mis hijos Noel y Sergio. Servimos en la Misa bilingüe del medio día los domingos y tocamos y cantamos alabanzas en el grupo de oración los lunes, también ayudamos en retiros, congresos, festivales parroquiales y vigilias”. La familia De la Rosa ha participado además por dos años consecutivos en el concurso de canto vocacional promovido por la Arquidiócesis de Denver, obteniendo el primer lugar en cada uno de ellos. Los cantos con los que participaron fueron compuestos por Guillermo. “El desarrollar esta actividad junto con mi familia - dice Guillermo- nos ha fortalecido y nos permite tener más comunicación, pues tenemos más tiempo para estar juntos, salimos a otras ciudades, otras parroquias, visitamos juntos otras comunidades, además en nuestro hogar hemos aprendido a orar juntos”.
El líder hispano compartió finalmente que ser padre para él no ha sido nada sencillo, “porque existe en ello un compromiso con Dios de cuidar a aquellos que nos dio y de guiar a nuestros hijos como Él hace con nosotros, cuesta trabajo pero cuando veo el fruto de ese trabajo sé que puedo mirar a los ojos a mis hijos y hablar con ellos de sus proyectos e inquietudes, alegrarme con ellos cuando se alegran y caminar con ellos cuando haya que hacerlo, y por que no, ser joven como ellos para entenderlos. Pero a pesar de todas las dificultades, tengo tanto por qué dar gracias a Dios, que me sería imposible acordarme de todo lo que Él ha hecho en mi vida. Yo le doy gracias en especial por mi esposa, mis hijos y mis padres que aunque nunca estuvieron conmigo físicamente los llevo en mi corazón. Y no hay nada más que me anime como padre que ver el interés y el compromiso en mis hijos cuando tenemos que asistir a Misa o a algún retiro o congreso, eso me hace sentir feliz porque comparten conmigo mi gusto por el servicio. Por eso, si alguien piensa que vivir una vida de compromiso y servicio es difícil, cansado y a veces aburrido, los invito a vivir una vida cristiana de alabanza, perdón, comprensión pero sobre todo de amor”.
¡Feliz Día del Padre a Guillermo y todos los padres en la Arquidiócesis de Denver! |