Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Junio 2007

Nuestra Iglesia

“Sean diligentes y perseverantes” señala Arzobispo Chaput a nuevos sacerdotes
La Arquidiócesis de Denver celebra la ordenación de tres sacerdotes que desde hoy en adelante actuarán “en persona de Cristo”

Por Rossana Goñi

Desde que se reabrió hace más de ocho años el Seminario Arquidiocesano San Juan Vianney, antes St. Thomas More, año tras año, los fieles de la Arquidiócesis de Denver son testigos de la ordenación de sacerdotes. Este año el Arzobispo de Denver, Monseñor Carlos J. Chaput ordenó a tres jóvenes quienes dedicarán plenamente sus vidas al servicio de Dios y de los demás.

La Catedral de la Inmaculada Concepción, donde se realizó la Solemne Eucaristía, estaba colmada de fieles y más de 100 sacerdotes quienes acompañaban con la oración y la fidelidad de su vocación a los recién ordenados. Estuvieron presentes en el presbiterio junto a Mons. Chaput; Monseñor Thomas Fryar, Vicario General y Moderador de la Curia; Mons. George Schroeder, Vicario para el Clero; Mons. Raymond Jones, P.A. Vicario General Emérito; Padre Jorge de los Santos, O.crs. Vicario para el Ministerio Hispano; Padre Michael Glenn, Rector del Seminario Teológico San Juan Vianney; Padre Florián Martin-Calama, S.T.L., Rector del Seminario Arquidiocesano Misionero Redemptoris Mater.
Al inicio del rito de ordenación sacerdotal, los tres entonces diáconos: Randy Michael Dollins, Timothy Joseph Hjelstrom y Steven Michael Voss fueron llamados y luego aceptados por el Arzobispo Chaput para ser ordenados.

San Timoteo, ejemplo para los sacerdotes

En su homilía, Monseñor Carlos se refirió de manera particular al Evangelio según San Pablo en su Carta a Timoteo. “Timoteo es presentado como un ejemplo, modelo de lo que significa ser un sacerdote”, señaló el Arzobispo y añadió “¿cuáles son sus características? San Pablo dice que puede ser en sí mismo un modelo de virtud, palabra y conducta en el amor, la fe y la pureza. Alguna vez alguien dijo que las virtudes dan a la persona más experiencia que la que da la edad. La lucha por ser virtuoso es difícil, pero nos lleva a una madurez cristiana”.

El Arzobispo exhortó a los futuros sacerdotes a que sean diligentes y perseverantes como Timoteo. “Y si hacen esto en sus vidas y en su prédica -dice San Pablo-, se salvarán a sí mismos y a todos aquellos que les escuchen. En esto consiste el sacerdocio”.

Rito de Ordenación Sacerdotal

El Orden Sacerdotal es un sacramento que, por la imposición de las manos del Obispo, y sus palabras, hace sacerdotes a los hombres bautizados, y les da poder para convertir el pan y el vino en el Cuerpo y en la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo y para perdonar los pecados de los seres humanos.

Antes de ungir las manos de los neo-sacerdotes con el óleo sagrado, Mons. Chaput bendiciéndolos les dice “el Señor Jesús, a quien el Padre ungió y el Espíritu Santo le otorgó poder, te guarde y preserve para que puedas santificar a los cristianos y ofrecer sacrificio a Dios”.

Después los nuevos sacerdotes recibieron el cáliz y la patena, para luego ser revestidos con sus ornamentos.

El Papa Benedicto XVI señaló este año durante la Semana Santa que del mismo modo que “en el bautismo se produce un "intercambio de vestidos", un intercambio de destinos, una nueva comunión existencial con Cristo, así también en el sacerdocio se da un intercambio: en la administración de los sacramentos el sacerdote actúa y habla ya "in persona Christi"”. El Santo Padre continúa “en los sagrados misterios el sacerdote no se representa a sí mismo y no habla expresándose a sí mismo, sino que habla en la persona de Otro, de Cristo. Así, en los sacramentos se hace visible de modo dramático lo que significa en general ser sacerdote; lo que expresamos con nuestro "Adsum" -"Presente"- durante la consagración sacerdotal: estoy aquí, presente, para que tú puedas disponer de mí. Nos ponemos a disposición de Aquel "que murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí" (2 Co 5, 15). Ponernos a disposición de Cristo significa identificarnos con su entrega "por todos": estando a su disposición podemos entregarnos de verdad "por todos".

La Iglesia enseña que para los sacerdotes el revestirse con sus ornamentos debe ser más que un hecho externo, implica cada día el renovar el “Sí” -como Santa María- de su misión.

Al concluir la Eucaristía, Monseñor Carlos agradeció a todos los presentes y de manera especial a los padres de los nuevos sacerdotes. La Misa concluyó con la tradicional bendición que los nuevos sacerdotes le dan al Arzobispo antes de retirarse en el procesional como personas nuevas, que de ahora en adelante actuarán “en persona de Cristo”.


 
 

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