Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Junio 2007

Jóvenes

Jóvenes... ¿el futuro de la Iglesia o la Iglesia de hoy?
Un llamado a participar de la Iglesia del presente

Por Arnulfo Ramírez*

“Los Jóvenes son el futuro de la Iglesia”. Este dicho siempre lo hemos escuchado y hemos vivido fervorosamente creyendo en él. ¿Pero verdaderamente somos los jóvenes el futuro de la Iglesia? ¿Seremos nosotros quienes cambiemos radicalmente la Iglesia y la llevemos a una Nueva Evangelización? Todas estas y muchas más preguntas podemos tirar al aire pero todas nos llevarían a la misma conclusión…NO. Los jóvenes no somos el futuro de la Iglesia, somos el PRESENTE.

Hemos estado gastando muchos de nuestros esfuerzos en una Iglesia ideal para el futuro pero hemos estado descuidando lo primordial, lo esencial que es la Iglesia hoy. Hoy, más que nunca necesitamos trabajar arduamente en nuestra juventud pues hemos visto una gran separación entre los jóvenes y la Iglesia. Según una investigación del Pew Forum on Religion & Public Life “entre los inmigrantes de América Latina, uno de cinco ha cambiado de religión”. Estas estadísticas hablan del gran crecimiento de hispanos en Estados Unidos y cómo se han ido moldeando y enriqueciendo las religiones en este país gracias al gran número de inmigrantes. Según el mismo medio, la mitad de hispanos Evangélicos (51%) han sido personas convertidas a esa religión y aproximadamente 43% de los hispanos evangélicos antes eran católicos.

La razón por la cual la mayoría de estas personas cambian de religión según dicho estudio es por el “deseo de una experiencia de Dios más directa y personal”. Aquí es donde entra el trabajo de nosotros los laicos, en proclamar la buena nueva del Señor, puesto que los jóvenes hoy en día están en gran necesidad de ser amados y aceptados por alguien, por la sociedad, amigos, religión. Es por eso que Jesús cuando vino a la tierra vino a traernos un mensaje que quiso darnos a cada uno de nosotros personalmente. Un mensaje de amor, el cual muchos de nuestros jóvenes católicos no han escuchado aún. Es por eso que se marchan a otras iglesias a buscar lo que no pudieron encontrar en su Iglesia Católica.

¿Es que acaso en la Iglesia Católica no hay maneras en las que puedas tener una “experiencia de Dios más directa y personal”? Claro que las hay, pero hacemos caso omiso a los llamados que Dios nos hace por medio de retiros, grupos de oraciones, grupos de jóvenes-adultos, conferencias católicas, conciertos católicos, adoración al Santísimo, la Eucaristía y muchos más medios de los cuales Dios utiliza para demostrarnos ese gran amor que Él tiene por cada uno de manera personal.
Si todavía no has tenido esa experiencia de Dios directa e íntima es sólo cuestión de que abras tu corazón y lo dejes entrar. No te retires de tu Madre Iglesia, pues tú joven-adulto eres la Iglesia y sin ti el Cuerpo Místico de Cristo estaría incompleto. Recuerda que el Señor Jesús, Dios hecho hombre, te dice “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo” (Ap 3,20)

* Arnulfo (Chufo) es Coordinador General del grupo Cristo y Yo y participa activamente en la Parroquia San Antonio de Padua en Denver.


 
 

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