Graduaciones, los 18 y ser “adulto”
Por Abraham Morales
Cuando eras niño tus papás te llevaban al catecismo, a lo mejor casi a fuerzas recibiste la preparación necesaria para recibir la Primera Comunión. De igual manera te pudo haber pasado como a mí, que me llevaban a Misa desde pequeño pero sin saber a ciencia cierta que tanto decía el padrecito.
De niños dependemos de nuestros papás mas que en ningún otra etapa de la vida. Ellos toman muchas decisiones por nosotros sabiendo qué es lo mejor, a veces cosas que nosotros no comprendemos. Así con la escuela también. Ellos decidieron inscribirte en el kinder, luego la primaria (o elementary) y así hasta que ahora estás graduándote este verano, ya sea de high school o de la universidad. Pero me quiero enfocar más en tu graduación de high school, porque regularmente pasa alrededor de cuando también cumples los 18 años de edad. Ahora que has terminado la escuela obligatoria, además del gusto y orgullo que les has de dar a tus padres, viene en tu vida una serie de cambios importantes. Si vas a continuar estudiando, por primera vez en tu vida vas a ir a la escuela porque quieres, no porque tienes que ir. A los maestros de la universidad les da lo mismo si estás o no estás presente, la filosofía de enseñanza es al revés: Eres tú quien debe tener el interés en la materia, no tus profesores obligarte a que te guste. Si vas a iniciar un trabajo es lo mismo, toda esa disciplina con la que te educaron en casa y en la escuela es ahora si ponerla en practica en la vida real. A tu jefe no le va importar que le inventes mil y una historias si no terminas tu trabajo a tiempo y bien hecho, ni te va creer las mentirillas que te aventabas antes cuando llegabas tarde a la escuela o a la casa. Si te están pagando por un trabajo, lo debes hacer con responsabilidad, con toda dedicación y seriedad, sin importar qué tan sencillo sea. Y no por la paga, sino porque, como dijo el Papa Pablo VI, “el trabajo dignifica al hombre”.
Ahora a los 18 eres un adulto para la sociedad. Aunque en tu mente te sigas sintiendo el mismo, tus decisiones serán consideradas como las de un adulto, tanto las buenas como las malas. Es chistoso, por una diferencia de meses con respecto a tus amigos, unos serán legalmente adultos y los otros todavía no. También al salir de high school y ser “mayor de edad” tendrás mas libertades, eso es verdad. Pero como bien sabes, la libertad bien entendida es asumir las responsabilidades. Libertad es ser responsable. Y el caso del profesor de la universidad que no tiene que contarte las asistencias a las clases es un buen ejemplo. Tú tienes la libertad de decidir entrar o no a su clase, no te “pasa nada” si no entras. Pero al final, el único que pierde al no estar en la clase eres tú.
Ahora que tienes “más libertades”, que eres legalmente un adulto y todo lo que viene con ello, es de gran importancia como vas a continuar tu relación con Dios. Tu mamá ya no te va llevar arrastrando a la Iglesia, nadie más que tú mismo eres responsable por mantener esa llamarada en tu corazón a la que llamamos fe. Así como te va gustar que te traten como adulto en todos los aspectos de tu vida, tu fe debe ser también la de alguien de tu edad, más madura, y no la fe de un niño obligado a “hacer” las cosas. Confío en que llegará el día que asistas a Misa con la plena conciencia de lo que ahí está pasando, con hambre de recibir ese Pan de Vida. Ese día podrás también verte como un adulto en tu fe. Por lo tanto, por favor no descuides esa relación con tu mejor amigo Jesús. Ahora que comienzas a abrir las alas por ti mismo, es cuando más lo necesitas. No te hagas el valiente de querer mostrarte como “fuerte” sin Dios. Hoy te gradúas de la escuela.
Cuando te gradúes de esta vida, recuerda que Él estará esperándote para darte el mayor reconocimiento: Un lugar junto a Él en la vida eterna.
Paz
Abraham |