Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Julio 2007

Opinión

¿Jóvenes y sexo libre?
Si asumimos que los jóvenes actuarán de una determinada forma, probablemente lo harán

Por el Exmo. Monseñor Charles J. Chaput, O.F.M. Cap

En las últimas semanas, he recibido cartas y correos electrónicos de numerosos padres católicos de Boulder. Todos ellos expresan su preocupación -por decir lo menos- sobre un reciente foro de discusión en el High School de Boulder.
El foro incluyó a un experto que claramente alentaba la actividad sexual estudiantil y el uso de drogas. Algunos defensores del programa escolar argumentaron posteriormente que estas afirmaciones ofensivas fueron reportadas fuera de contexto. Hay una forma sencilla de corroborarlo. Cualquier persona interesada en extractos de audio y una transcripción escrita completa de las declaraciones en inglés puede simplemente visitar la página web de la radio KHOW y luego decidir por él mismo. Dan Caplis y Craig Silverman han hecho todo lo posible para cubrir el tema, y recientemente Vince Carrol -aunque criticando al conductor televisivo Bill O´Reilly por la manera de tratar la controversia- describió sin embargo, el evento de la escuela de Boulder como “completamente vergonzoso” en el Rocky Mountain News.

Los católicos tenemos nuestro propio sistema escolar. ¿Por qué tendríamos que preocuparnos de un foro de un High School público? La respuesta es simple. La mayoría de los estudiantes de familias católicas practicantes no van a escuelas católicas. Pertenecen al sistema de escuela pública. Y su bienestar involucra y preocupa a toda la comunidad católica.

Lo mejor que se puede decir del foro es que era bien intencionado. Pero lo que realmente caracteriza los comentarios del foro de Boulder son un humor adolescente grosero, vulgaridad y falta de sentido común. Falta cualquier evidencia de prudencia adulta. También falta cualquier aproximación seria a las cuestiones morales que siempre enmarcan la actividad sexual, especialmente entre los jóvenes. El sistema de escuelas públicas de la comunidad tienen con todo derecho un cierto grado de autonomía. Pero ninguna ciudad o pueblo de Colorado es una isla. Lo que sucede en una comunidad influye en otras. Algunas familias en Boulder habrán simpatizado con este foro de discusión pero con certeza algunos de los estudiantes y sus padres no, y las familias de Colorado dentro y más allá de los límites de la ciudad de Boulder tienen razón cuando critican este evento como un acto de sorprendente falta de criterio.

Lo último que cualquier persona necesita -especialmente los jóvenes- es un experto que los aliente a masturbarse, tener relaciones sexuales y consumir drogas de forma adecuada a su madurez emocional. Uno de los objetivos de la educación es precisamente desarrollar esa madurez; formar a la vez que informar, proporcionarle a las personas no solamente hechos sino el contexto ético y el señorío de sí para usar su conocimiento para el bien común, así como el propio. Si asumimos que los jóvenes actuarán de una determinada forma, probablemente lo harán. Nuestras suposiciones terminarán por darles una licencia. No hay nada de liberador, ni progresista en decirle a los adolescentes que tengan relaciones sexuales de manera apropiada. Por el contrario, esa es una forma de hacer sentir bien a la audiencia. Pero, cualquier adulto razonable sabe que la conducta sexual nunca puede estar divorciada de los valores morales, ni de las consecuencias. Es el deber de los adultos ayudar a los jóvenes a aprender y vivir ese simple hecho. Y aunque las personas están en desacuerdo frecuentemente respecto de lo que está bien y lo que está mal y las escuelas públicas no pueden enseñar creencias religiosas, por lo menos pueden abstenerse de socavar el bien común y el trabajo de padres y comunidades religiosas invitando a los jóvenes a hacer sexualmente activo. Esa es ciertamente una prueba en la que el foro de discusión del High School de Boulder obviamente fracasó.


 
 

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