Fray Junípero Serra
El incasable apóstol de California durante las primeras misiones en Estados Unidos
Por Jorge Luna
Muchos de nosotros hemos oído hablar de las misiones en California. Y probablemente también hayamos oído hablar de Fray Junípero Serra, conocido como el Apóstol de California. Su cumpleaños es un feriado público en el lugar donde desarrolló su apostolado, y el gobierno de los Estados Unidos ha levantado una estatua de bronce y mármol a su nombre en el Capitolio de Washington. Pero, ¿quién fue este personaje cuya vida tuvo tanta repercusión para los demás, especialmente en la zona sur-oeste de Estados Unidos?
Fray Junípero Serra nació el 24 de Noviembre de 1713 en Mallorca, España, en Petra, una villa ganadera. Su nombre era Miguel Serra y Abram. Al cumplir los dieciseis años de edad, Miguel entró a la orden franciscana y tomó el nombre de Junípero.
Después de completar su formación, y después de varios años de estudios Fray Junípero fue nombrado profesor de filosofía en 1744, en el monasterio de San Francisco y en la Universidad de Lullian. Durante su vida académica destacó como un brillante pensador y por la claridad y lo articulado de su pensamiento. Pero su carrera en el campo académico no duraría mucho y en 1749 el Señor lo llamaría por rumbos distintos. Fray Junípero decide embarcarse hacia el Nuevo Mundo para dedicarse a las misiones y a la evangelización en esas nuevas tierras.
El lugar que el Señor escogió para que Fray Junípero lo anunciara fue la Nueva España (hoy México). Los territorios de la Nueva España fueron establecidos por la corona Española casi doscientos años antes de la llegada del ilustre fraile. Y si bien para mediados del siglo XVIII la influencia ibérica en el campo cultural y religioso era evidente en las grandes catedrales, los colegios, los hospitales, los puertos, etc; ésta se restringía de alguna manera a los centros urbanos como por ejemplo la ciudad de México. Todavía había una acuciante necesidad de evangelizar las áreas circundantes, donde los indígenas eran todavía en gran medida hostiles para con los españoles. Estas áreas que todavía no habían sido exploradas eran consideradas “territorio de misión”.
Es ahí donde Fray Junípero Serra desarrollaría su intensa actividad misional. Donde a pesar de las dificultades se gastaría y desgastaría por anunciar al Señor Jesús. Un hermano de su comunidad franciscana lo describe como de estatura pequeña, de complexión recia, ágil, delgada, andarina, briosa como atleta. Tenía piel morena, ojos y cabello negro, voz timbrada, ademanes enérgicos y carácter indomable.[1]
Ardor por anunciar el Evangelio
El Padre Serra desembarcó en Veracruz en 1749 cuando contaba con treinta y seis años, y luego de caminar quinientos kilómetros a pie desde Veracruz hasta la ciudad de México quedó cojo para el resto de su vida. Sin embargo esta cojera y luego el asma, no frenaron en ninguna medida su incansable energía para llevar a cabo la evangelización de los que el Señor pondría a su cargo. Muestra de su ardor es su travesía a pie desde la capital hasta Jalpan en Sierra Gorda (Querétaro) seis meses después de haber desembarcado en estas nuevas tierras, recorriendo doscientos cincuenta kilómetros ya afligido por la cojera.
Fray Serra se quedó en la región de Sierra Gorda por nueve años, predicando a los nativos y fortaleciendo las dos misiones que había establecido en el área. De Sierra Gorda Fray Junípero fue asignado a regresar a la ciudad de México para atender desde allí las distintas villas costeñas y los campamentos mineros. Esto le demandó al generoso y sacrificado fraile franciscano caminar más de 9,000 kilómetros predicando retiros y administrando los sacramentos.
California, una “conquista espiritual”
En 1767 cuando el Rey de España suprimió a la compañía de Jesús de sus territorios, las trece misiones Jesuitas de Baja California se quedaron súbitamente sin personal, y el elegido para resolver el dilema fue Fray Junípero, quien fue asignado como superior de Baja California.
De Baja California, Fray Serra fue asignado a ir a Alta California donde llegó a la edad de 56 años motivo por el cual los lugareños lo llamaban con el sobrenombre de “el viejo”. Fray Junípero, en 1769, es nombrado como padre presidente de California.
Ni la edad, ni las enfermedades apaciguaron el gran ardor apostólico y evangelizador de este hijo de San Francisco y el mismo año decide embarcarse en nuevas travesías, uniéndose a la expedición de Don Gaspar de Portola. De esta manera, llega a San Diego el 27 de Junio de 1769 donde funda la primera misión en los nuevos territorios encargados. De San Diego los expedicionarios deciden dirigirse hacia el norte, permitiendo a Fray Junípero fundar la segunda misión: San Carlos Borromeo en Abril de 1770. En sus 15 años como padre presidente, este incansable fraile estableció nueve misiones de un total de veintiuno, cada una de ellas separadas por un día de camino y unidas por un camino de tierra llamado “El Camino Real”.
Fray Junípero se encargó personalmente de planear, construir y proveer todo lo necesario para cada una de las misiones que fundó. El propósito de las misiones era, primero el de evangelizar a los nativos presentándoles las verdades de la fe y ofreciéndoles los sacramentos y junto con esto también enseñarles a cultivar la tierra y a construir. En este sentido el esfuerzo de Fray Junípero Serra brilla como modelo de trabajo evangelizador integral, y es por eso que tuvo tanto impacto en la vida espiritual como material de los nativos.
En el extenso diario que escribió en 1769, durante su viaje a lo largo de la Baja California y en numerosas cartas que redactó, Junípero Serra habla repetidas veces de la “espiritual conquista”. Su proyecto de civilizar y cristianizar California era para él una conquista espiritual; “espiritual” no sólo porque debía hacerse sin violencia u opresión, sino sobre todo porque los realizadores de esta conquista, debían ser hombres de espíritu, “religiosos escogidos, amigos de maitines”… En sus cartas a los superiores del Colegio Apostólico de San Fernando en México, del que dependían él y sus misioneros de California, Junípero Serra insiste en que le envíen frailes ejemplares, sacrificados, dispuestos a padecer trabajos por amor a Dios y salvación de las almas.
“De salvaje en humano, de humano en divino”
Fray Junípero, siempre juntó “evangelización” y “temporalidades” en razón del único beneficiado: el indio. La experiencia le enseñó que no era posible evangelizarlo sin antes haber despertado su conciencia humana. De alguna manera Fray Junípero entendió muy bien el llamado que el Papa Pío XII haría al mundo casi doscientos años después: «Es todo un mundo que se ha de rehacer desde los cimientos, que es necesario transformar de salvaje en humano, de humano en divino, es decir, según el corazón de Dios». Las misiones que él organizó y dirigió fueron desde sus orígenes centros de evangelización. Evangelización que se vio reflejada en el próspero crecimiento de las misiones, mismas que han llegado a convertirse en las grandes ciudades del estado de California.
Fray Junípero Serra fue llamado a la Casa del Padre a los 80 años el 28 de Agosto de 1784 y fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 25 de septiembre de 1988 y actualmente un milagro atribuido a él e investigado por la arquidiócesis de Denver podría dar paso a su canonización.
[1] Fray Juán Ma. Huerta Muro OFM. Expresión del humanismo franciscano en California.Fray Junipero Serra, 10 Agosto 2006. |