Entre tornillos y clavos
Por Abraham Morales
Más de una persona me ha dicho que me falta un tornillo, y quizá tengan razón. Pero no voy a hablar hoy de ese tipo de tornillos que a lo mejor a algunos nos falta, sino de los que usamos en todas partes para sostener o soportar las cosas y lo que podemos aprender del uso de los tornillos y clavos.
¿Te has puesto a analizar que prácticamente todo lo que está a nuestro alrededor está sostenido por tornillos y tuercas o bien por clavos? Solo ponte a analizar un día de tu vida: te levantas de una cama de madera sostenida por clavos y tornillos. Desayunas sobre una mesa y silla igual, sostenida por clavos y tornillos; te subes a un auto o al autobús y casi todo el vehículo esta armado con tornillos.... Es más, en este momento que estás leyendo, voltea a tu alrededor y ve cuantas cosas están sostenidas o armadas con estas pequeñas piezas de metal. ¿Cuántas cosas vez? Libreros, mesas, escritorios, puertas, persianas, la misma computadora tiene tornillos, unos bien pequeñitos en la parte interior. Las mismas casas modernas están sujetadas por clavos, grapas (al final, un tipo de clavo) tornillos y tuercas. Nuestra vida está rodeada de estas sencillas piezas de metal. Como bien has de saber tanto los clavos como los tornillos son bien baratos, los compras de a montón, son fáciles de encontrar y los encontramos de todos tamaños. A lo mejor, como son parte tan común de nuestras vidas nunca nos hemos puesto a pensar en esto, pero esas piezas insignificantes, baratas y sin mucho chiste, al final de cuentas sostienen o soportan mucho de lo que usamos en nuestra vida cotidiana. Son una parte muy pequeña de un objeto, ¡pero qué importante parte! ¡Imaginate sentarte en una silla sin tornillos o clavos! ¿O en un carro sin que ninguna pieza estuviera unida por los tornillos? Estos pequeños objetos, clavos y tornillos cumplen con dos funciones primordiales: unen y sostienen cosas grandes para que tengamos una vida más fácil.
Tu vida espiritual también está rodeada de tornillos y clavos, que sostienen y unen. De hecho para la mayoría de los mortales como tu y yo, así es cómo se manifiesta y se comunica Dios con nosotros, actúa precisamente como ese clavo o tornillo que sostiene tu vida, como una pieza a la que quizá no le demos mucha importancia, pero sin la cual simplemente no podríamos sostenernos por nosotros mismos. Algunos piensan o esperan que el Señor se comunique de manera espectacular: como a Moisés o a San Pablo, o en sueños ó a través de ángeles. Y es cierto que el Señor se vale de todo, pues todo lo puede para llamarnos, pero lo más probable es que te hable en la discreción, actuando como un tornillo o clavo que siempre está ahí para sostenerte y mantenerte unido. Cuando era yo niño recuerdo que me impresionaba mucho el llamado de Samuel, cómo este confundía la voz de Dios con la de Elí, hasta que Elí le dijo cómo responderle al Señor: “Habla Yahvé que tu siervo escucha”. Yo esperaba que algún día también a mí me hablaría igual de claro y de sencillo, pero muchos años después me di cuenta que mi llamado sería a través de otros medios más comunes. Y está bien, es la misma voz de Dios.
A lo que voy es invitarte a que descubras o re-descubras esos tornillos y clavos en tu vida. La manera cómo Dios actúa en lo pequeño y discreto, a veces sin “chiste” o poco “espectacular”. Muchas veces no te das cuenta que está ahí, pero cuando pones un poco mas de atención o cuando te acercas, te das cuenta que su obra es la que te sostiene y la que te mantiene unido, tanto en ti mismo como un solo ser, pero también a tu familia, tu comunidad, tu Iglesia. Así como una silla no se sostiene sin los tornillos o clavos, así tampoco tu vida se puede sostener sin la acción de Dios a través de esos “tornillos o clavos”.
Finalmente, tu trabajo en el grupo o la pastoral de tu comunidad quizá también sea como la de un tornillo: modesto, sencillo y sin que muchos lo noten. El reto es aceptar con humildad el trabajo del tornillo... Y del tornillo que me falta, bueno, eso creo que ya no tiene remedio. Pero así soy feliz.
Paz
Abraham
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