Amor y solidaridad con los más necesitados
Dios nos llena de
bendiciones para que las compartamos con los demás
Por Lara Montoya
‘Canastas Navideñas’ es el nombre del programa que la Parroquia Santa Isabel de Hungría y el Movimiento de Vida Cristiana organizan hace algunos años durante el Adviento para celebrar la Navidad. La Srta. Cara Rhyne profesora de segundo grado de la Escuela Saint Vincent de Paul en Denver decidió participar en este proyecto social e involucrar a sus alumnos para enseñarles la vivencia de la solidaridad. “Hay muchas maneras de reunir dinero y ayudar a otra gente - señaló la maestra Cara- pero lo que es importante para nosotros, es ver que Dios nos ha bendecido con muchos dones, y nosotros queremos devolvérselos al Señor Jesús de la mejor forma posible. Una de las maneras en que lo podemos hacer es ayudando a otros. Quería que mis alumnos tuvieran la oportunidad de saber que hay gente necesitada, y es gente que está cerca de nosotros”
Cuando la profesora Rhyne empezó a averiguar quien era esta familia, cuáles eran sus necesidades y cuantos miembros tenía, se encontró con la realidad de la familia Padrón Mansilla. La Sra. Verónica Mansilla, con cuatro hijos, acababa de sufrir la muerte de su esposo y en ese momento se encontraba en una situación difícil, no sólo económica sino además emocional.
Al conocer la historia de la familia Padrón Mansilla, los niños de la escuela se involucraron aún más con el proyecto. “Cuando ves que ayudas a una persona en concreto, cuando conoces más sobre su realidad y te involucras con ella, es entonces donde empiezas a vivir profundamente la solidaridad verdadera. Mis estudiantes se sorprendieron bastante cuando conocimos a la Señora Verónica. Creo que nos ha enseñado a estar más atentos en ver a quien te-nemos frente a nosotros y cuáles son sus necesidades”, señaló Cara. Los pequeños alumnos trabajaron arduamente durante un mes para conseguir fondos para ayudar a esta familia. “Cada niño consiguió el dinero con su propio esfuerzo- agregó la maestra- algunos trabajaron en sus casas, otros aho-rraron de sus propinas, otros utilizaron el dinero que generalmente utilizan para comprar comida para sus loncheras, esto ayudó a involucrar también a los padres de familia, ellos les dieron la oportunidad a sus niños de que trabajaran en tareas caseras, les ayudaron a ahorrar el dinero”. Es así que los alumnos del segundo grado lograron reunir comida para la cena de Navidad y juguetes y ropa para toda la familia.
La felicidad de los niños se pudo ver el día en que conocieron en persona a la señora Verónica y la ayudaban a cargar los muchos regalos que le habían traído. La Sra. Verónica estuvo muy conmovida. Ella no pudo decir mucho en ese momento, por la intensidad de lo que vivía, sin embargo, el agradecimiento se notaba en su rostro. Al final de la entrega de regalos, ella logró dirigirse a los niños y dando gracias primero a Dios, les agradeció a ellos también porque fueron instrumento para una vez más reconocer el amor de Dios. |