Entre palas de nieve, propósitos y servicio
Por Abraham Morales
El primer día después de la tormenta de nieve que nos cayó poco antes de Navidad, enfrentamos el dilema de quitar esas montañas de nieve de nuestras casas, calles, etc. ¿Todavía te acuerdas del dolor de espalda después de palear tanta nieve? ¡Yo sí! Ese primer día después de la nevada en la entrada de mi casa (que también es tu casa) nos topamos con esa cantidad de nieve que necesitaba ser removida para poder salir. Cuando vi la cantidad de nieve pensé sorprendido: “¿Cómo vamos a poder quitar tanta nieve!?” Y ya cuando íbamos casi a la mitad, la respuesta me vino sola: una paleada a la vez. Y así fue, toda esa nieve la quitamos una paleada a la vez. Mis paleadas fueron más grandes que la nieve cayendo, por eso le pude ganar. Pero igual, esa nieve se acumula una a la vez, multiplicada por cientos, miles, millones, logran cubrir todo lo que ahorita vemos a nuestro alrededor, todo blanco cubierto por la nieve.
Este año que comienza seguramente te habrás hecho propósitos para lograr algo en tu vida. Algunos de ellos se pueden ver más difíciles que otros; incluso a lo mejor tu fuiste de los que prefirieron no hacer propósitos porque precisamente los viste como yo vi esa montaña de nieve afuera de la casa, sin encontrarle por donde comenzar ni saber si iba a poder terminar.
Si te propusiste lograr algo este año, o bien si no lo quisiste intentar por temor a no poder lograrlo, la misma respuesta que yo encontré para quitar la nieve, es exactamente la misma para ti y lo que quieras lograr: paso a paso, uno a la vez. Se escucha muy simplista a lo mejor, o incluso mucha gente ya te lo ha dicho, pero creelo que así es como se logra el éxito. Así como al palear nieve tuvimos que empezar de cero, como en ocasiones hubo momentos de cansancio, incluso de dolor (¡a mí todavía me duele la espalda!), pero al final llega la recompensa y sentido de triunfo al ver atrás y decir: “¡Valió la pena!”.
Pero esto no aplica sólo para tus propósitos de año nuevo, pues algunos de ellos pueden ser de no tanta trascendencia; lo más importante es poder tener esa actitud de “una pala a la vez” en todo lo que hagas, incluso, o mejor dicho, sobre todo, en tu servicio. Los que decimos que ayudamos en algo dentro de la Iglesia a veces nos podemos desesperar y queremos hacer las cosas llenando la pala de más, al punto que ni la podemos levantar, o si la levantamos, a veces tiramos mas de lo que realmente recogemos, y luego tenemos que volver a hacerlo ya de mala gana o más cansados. En tu servicio dentro del grupo, de tu parroquia o movimiento es siempre bien necesaria esa paciencia de hacer las cosas igual que cuando paleamos nieve, paso a paso, una a la vez.
No sé si a ti se te pasó el año pasado igual de rápido que a mí, pero este 2007 te invito a que vivas un día a la vez, como dice la canción. A veces dejamos de valorar los pequeños detalles que pasan en nuestra vida cotidiana por tantos planes a futuro, tantas actividades, tanto hacer y hacer. Este año que iniciamos tenemos la oportunidad precisamente de comenzarlo con una mejor actitud, de no querer comernos el pastel de una sola mordida, o en este caso, de no querer quitar toda la nieve de una sola paleada. Y mira lo que son las cosas, justo terminando yo de escribir esto y justo está terminando de nevar, (¡yep, otra vez!) Así que te dejo porque tengo una cita con la nieve, me espera “ansiosa” que la quite de la entrada de la casa. Tu también hazte una cita con lo que te has propuesto mejorar, y tu servicio, tomate el tiempo y la paciencia para logralo, paso a paso, y verás que al final del año, con una paleada a la vez, habrás logrado ese objetivo, ese cambio, o al menos a ser un poco más paciente, ¿no crees?
Paz
Abraham
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