Publicación en español de la Arquidiócesis de Denver
Febrero 2007

Fieles se unieron en oración por el día de los inmigrantes

Misa multicultural por el Día Mundial de los Inmigrantes y Refugiados fue presidida por el Arzobispo Carlos Chaput

Por Lara Montoya

Como una sola familia, cerca de seiscientos fieles se unieron en oración en la Basílica Catedral de la Inmaculada Concepción para celebrar el 93er Aniversario del Día Mundial de los Inmigrantes y Refugiados. La celebración Eucarística, realizada el pasado 13 de enero, convocó a fieles de la comunidad anglo, hispana, coreana, entre otras comunidades y estuvo presidida por el Arzobispo de Denver, Monseñor Carlos J. Chaput.

El Arzobispo Chaput inició su homilía recordando que “El Santo Padre Benedicto XVI nos ha dado dos razones para celebrar este día, primero para que seamos conscientes de los problemas y necesidades de nuestros hermanos inmigrantes en nuestro país y en todo el mundo, pero también para ser conscientes de la positiva contribución de la población inmigrante a nuestra comunidad”, señaló Monseñor Chaput.

El Arzobispo recalcó que este año el Santo Padre eligió como tema de reflexión para esta celebración “la familia inmigrante”, señalando al respecto que nuestras familias son muy importantes, por ser ante todo fuente de vida, de valores y de cultura. Sin embargo añadió que la inmigración puede destruir familias, ya sea por la distancia o porque a veces los inmigrantes olvidan a los seres queridos que dejaron atrás.
Continuando su reflexión en torno a la primera lectura del día, el Arzobispo señaló que Isaías describe la situación de sufrimiento de Jerusalén: “No te dirán más ‘¡Abandonada!’, ni dirán más a tu tierra ‘¡Devastada!’, sino que te llamarán ‘Mi deleite’, y a tu tierra ‘Desposada’ (Is 62, 4).” Con esta lectura “Jesús también nos da palabras de esperanza hoy, indicó Mons. Chaput, jamás seremos abandonados, jamás seremos desolados, porque nosotros y nuestras familias somos el deleite de Dios y estamos casados con Él y Él es fiel”
Respecto a las palabras de María en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”, Mons. Chaput explicó que “el mensaje de nuestra Madre a todos los inmigrantes es que si has dejado a tu familia en otro país, no los olvides, ámalos, el vínculo familiar no debe romperse nunca, y a todos los que vivimos acá, inmigrantes y ciudadanos, tenemos la responsabilidad de proteger la vida familiar, no debe haber ninguna ley que separe a esposos de esposas, padres de hijos o familias, uno de los aspectos más importantes de una reforma inmigratoria debe ser desarrollar leyes que respeten la vida familiar” dijo el Arzobispo.
Para finalizar su homilía el Arzobispo de Denver agradeció a todos aquellos que dan su tiempo, trabajo y energía pastoral a los hermanos inmigrantes, pidiendo a la vez que oremos unidos a Dios en agradecimiento por las familias inmigrantes que han hecho de este un gran país. “Reitero mi compromiso con ustedes, con la justicia por los inmigrantes y pido a la comunidad católica que sea un signo de unidad y apoyo mirando hacia el futuro. Tengamos confianza porque Dios está a nuestro lado” fueron las palabras finales de Monseñor Chaput.
Luego de la celebración Eucarística, se llevó a cabo una vigilia de oración y adoración al Santísimo Sacramento, en la que el Padre Bernie Schmitz, párroco de Our Lady of Peace de Greeley, y el Padre Jorge De los Santos, Vicario para el Ministerio Hispano, dirigieron una pequeña reflexión a la comunidad reunida.

El Padre Schmitz, recordando las palabras del Santo Padre en su mensaje a los inmigrantes y refugiados del mundo, comparó a la familia inmigrante con la familia de Nazaret en su huida a Egipto, “José es fiel a su sueño de ir a otro país, indicó el Padre Schmitz, se lleva a su familia a un lugar donde podrían estar mejor, buscando protegerlos. De semejante manera hermanos y hermanas buscan cumplir un sueño de una mejor vida para su familia, pero a veces el sueño no se hace realidad, y las tensiones crean muchas veces problemas en el área espiritual y psicológica. Por ello no podemos asumir que quienes llegan no necesitan ayuda. El amor de Cristo nos urge a mostrar un amor preferencial a nuestros hermanos más necesitados”. Por su parte, el Padre De los Santos invitó a los inmigrantes a no tener miedo y confiar en Dios porque para Él no hay nada imposible.



 
 

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