De “storage” materialismo y tu corazón
Por Abraham Morales
¿Te has fijado que en los últimos años ha crecido el negocio de los lugares de bodegas o “storage”? Es común ver anuncios en todas partes de negocios que ofrecen ese servicio, el cual consiste en que ellos te rentan, por una “módica” cantidad mensual (alrededor de $25 al mes) una bodega para que tu guardes en ella todo lo que ya no te cabe en casa. Y estos negocios están ya casi como los 7-Eleven o los Starbucks, en cada esquina. Lo que me pone a pensar precisamente en lo lejos que hemos llegado como sociedad de consumo que ahora necesitamos pagar para que alguien nos guarde nuestras pertenencias en otro lugar porque tenemos tanto que ya no nos cabe en nuestras propias casas. Y cuando me refiero a nosotros como sociedad, claro que también nos incluyo como hispanos. A lo mejor muchos de nosotros no rentaremos un lugar así, pero qué tal con ese cuarto de la casa que lo tenemos, como dirían en mi tierra, lleno de “tilíches”, de cosas que “un día vamos a necesitar” o que compramos hoy y luego de seis meses nos damos cuenta que ni lo usamos ni lo vamos a volver a usar. Y bueno, el consumismo y materialismo en el que hemos caído a lo mejor son ridículos, nuestra obsesión por tener, por llenar nuestro vacío con cosas materiales. Es algo a lo que le debemos poner real interés para no caer en esa situación; y si por algún motivo has caído, acuérdate de levantarte y salir adelante con un claro pensamiento de que nada te llevarás cuando te marches, como dice la canción, pero sobre todo que eso material no te llena. O te llena de la misma manera que como cuando comes algo dulce, te sientes lleno del momento pero a los minutos sientes que necesitas comer más y más.
Pero mi enfoque de esta ocasión iba más allá del materialismo, mas bien a hablar de lo que tú guardas en el “storage” de tu corazón. En los Evangelios en varios momentos leemos sobre nuestra Madre María, como al observar a su Hijo y verlo cumplir la voluntad del Padre ella “guardaba todas estas cosas en su corazón”. (Lc. 2,51) Esto me pone a pensar muy seriamente, a propósito de los “storages” o bodegas, sobre qué cosas guardamos nosotros en nuestros corazones. Primero, pensar en qué tan lleno o tan vacío está tu corazón. Porque puede que a lo mejor este medio vacío, y si has guardado algo en él, ¿qué ha sido? ¿Cosas buenas, positivas? ¿De detalles de cómo Dios se manifiesta en tu vida, de agradecimiento y alegría? O por el contrario, ¿guardas en tu corazón rencores, celos y envidias, frustraciones, malos deseos para otros? Mira hoy dentro de ti y analiza qué cosas guardas en tu corazón.
Maria guardaba en su corazón las maravillas que Dios hizo en ella, pero también guardó el dolor de madre de ver morir a su Hijo en una cruz por los pecados de la humanidad: pero sabes, su corazón estaba lleno de fe; por eso pudo soportar el dolor, con fe y amor a Dios. Igual tu, si en tu corazón hay cosas que son difíciles de cargar, ponlas en manos de Dios que te da todo y con fe pídele que te ayude a limpiar tu corazón todo aquello que le hace daño, para que así le puedas dar cabida a mas sentimientos positivos, a cosas que te llenen desde lo profundo de su paz.
Ojalá necesitáramos usar muchos “storages” para guardar cosas buenas y positivas, porque eso significaría que son tantas que ya no caben en nuestro corazón; pero a lo mejor ni siquiera le damos por completo uso a la bodeguita que es nuestro corazón. Así que comencemos por ahí. Pero sabes, lo mejor de todo es que cuando compartes algo bueno que tienes en tu corazón con otra persona, en vez de que tu corazón se vacíe por compartirlo, todo lo contrario, se llena aun más. ¿No me crees? Haz la prueba y lo verás.
Paz
Abraham
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