La Familia de Nazaret es el modelo de una familia auténtica
¿Qué modelo de familia estás siguiendo tú?
Por Jorge Luna
A finales de diciembre celebramos junto con toda la Iglesia la Fiesta de la Sagrada Familia. Y lo hacemos en el contexto de la celebración de la Navidad. Y ciertamente es una ocasión en la cual recordamos cómo la Familia de Nazaret es un modelo para todas las familias ¡Incluyendo nuestra familia!
Es importante que aprovechemos esta celebración para preguntarnos con sinceridad si de verdad tratamos de modelar nuestra familia de acuerdo al modelo de José, María y Jesús.
Preguntémonos qué modelos de familia tenemos ahora y normalmente los primeros que se nos vienen a la mente son las familias que se nos muestran en los medios de comunicación, en la televisión y en las películas. La mayoría de familias que vemos son familias con problemas, familias disfuncionales donde los padres no hablan con los hijos, o donde los hijos no hacen caso a los padres. Familias llenas de desconfianza y de infidelidad. Y querámoslo o no, esa es la impresión que nos va quedando de lo que una familia es, especialmente a los más jóvenes, provocando que crezcan sin esperanza en la familia.
Tal vez estas fiestas son un buen momento para pensar en nuestras familias. ¿Cómo nos está yendo? ¿Cómo está la comunicación entre los esposos, entre los padres y los hijos? ¿Cuántas cosas hacemos juntos como familia? ¿Rezamos como familia? Y también preguntarnos ¿Qué factores externos dejamos que afecten a nuestra familia? ¿Cuáles de los programas que normalmente vemos nosotros o los miembros de nuestras familias no promueven un modelo de familia como el de la familia de Nazaret? ¿Deberíamos seguir viéndolos o de repente podríamos usar ese tiempo para compartir como familia o hacer algo juntos?
Es notorio el ataque que sufre la familia como institución cristiana en la sociedad en la que vivimos, pero ¿cuánto estamos dispuestos nosotros a hacer para revertir ese ataque y descubrir de verdad que al decir que la Sagrada Familia es nuestro modelo, es algo que es posible de imitar? María y José abiertos al Plan de Dios con sencillez y obediencia, nos invitan a poner nuestra mirada en las cosas importantes y no en las superficialidades a las que el mundo nos incita a poner nuestra atención.
Que el recordar a Jesús, José y María, sea una invitación a reservar un tiempo, durante este mes de celebración para sentarse todos juntos como familia y a tratar de hablar y compartir acerca de cómo estamos como familia y qué podríamos hacer para acercarnos más al Señor. Preguntémonos todos juntos, padres e hijos, ¿que vamos a hacer para asemejarnos más a la Familia de Nazaret? Y así también ser testimonio para otras familias, especialmente las familias jóvenes.
Que vean que el amor hasta que la muerte nos separe, es posible; que es posible también que los hijos amen y respeten a sus padres, incluso en su adolescencia; que es posible que padres e hijos conversen, que vean que es posible vivir la fe todos juntos como una familia.
Sabemos que uno de los valores que la presencia hispana aporta a este país que nos acoge son los valores familiares. Trabajemos para que siga siendo así, y que esos valores sean verdaderamente basados en el ejemplo de la familia de Nazaret. No dejemos que la cultura de muerte destruya lo que el Señor en su bondad quiso instaurar en nuestros pueblos latinoamericanos mediante la incansable labor de los primeros evangelizadores de nuestras tierras.
Oh Jesús, Redentor nuestro amabilísimo, que habiendo venido a iluminar al mundo con la doctrina y con el ejemplo, habéis querido pasar la mayor parte de vuestra vida, humilde y sujeto a María y a José en la pobre casa de Nazaret, santificando a aquella Familia que había de ser el modelo de todas las familias cristianas; acoged benigno la nuestra, que ahora se dedica y consagra a Vos. Dignaos protegerla, guardarla y establecer en ella vuestro santo temor, con la paz y concordia de la caridad cristiana, para que imitando el ejemplo divino de vuestra Familia, pueda alcanzar toda entera, sin faltar uno solo, la eterna bienaventuranza.
María, Madre de Jesús y Madre nuestra, con vuestra piadosa intercesión haced que sea aceptable a Jesús esta humilde ofrenda, y obtenednos su gracia y bendición.
Oh san José, custodio santísimo de Jesús y de María, socorrednos con vuestras plegarias en todas las necesidades espirituales y temporales, a fin de que en unión con María y con Vos, podamos bendecir eternamente a nuestro divino Redentor Jesús. Así sea, Amen. |
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